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Cierre en DPA: el difícil negocio de contar noticias en español

El abrupto anuncio esta semana de recortes en el servicio de noticias español de la agencia alemana Deutsche Presse-Agentur (DPA) evidencia lo complicado que es mantener un periodismo de calidad en el mundo hispanohablante

La compañía justifica el cierre por ser un servicio deficitario. Los trabajadores advierten que se esperan unos 70 despidos

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Redacción de la agencia alemana DPA.

Redacción de la agencia alemana DPA. DPA

Económicamente, el mercado de la información en español puede resultar muy peligroso, tanto para quienes se aventuran en él como para los que creen contar con una situación más o menos estable. A priori, la existencia de 580 millones de hispanohablantes debiera ser argumento suficiente para ver ahí posibilidades de hacer negocio. Sin embargo, para describir a los actores económicos que mejor se desenvuelven en ese mercado está plenamente justificada la expresión según la cual “la prensa tiene una mala salud de hierro”.

El cuadro clínico del servicio en español de la Deutsche Presse-Agentur (DPA) era insostenible. Al menos insostenible tal y como DPA venía dando noticias desde hace casi medio siglo. A saber, produciendo un flujo continuo de noticias en español que alcanzaba los 102.200 teletipos anuales (280 noticias por día). Pero un servicio así es caro, demasiado caro para los responsables de la mayor agencia alemana. Por eso han decido aplicar drásticos recortes. Los trabajadores cifran los despidos en unos 70. En la empresa prefieren hablar de “cambios estructurales” que implicarán unos 40 despidos y centrar los productos de la empresa en la fotografía y lo audiovisual.

“Son medidas necesarias, el servicio en español no ha estado rindiendo bien económicamente desde hace años”, plantea  eldiario.es un portavoz de la empresa. El propio director ejecutivo de la agencia, el austriaco Peter Kropsch, ha descrito las medidas como un “paso tremendamente doloroso” para la agencia. Kropsch llegó a la dirección de DPA en enero de 2017 tras haber estado al frente de la austriaca Austria Presse Agentur (APA), una empresa de corta proyección internacional. Fuera de la república alpina, APA sólo tiene dos corresponsales en Bruselas.

DPA, sin embargo, cuenta con presencia en buena parte del mundo. Hasta principios de esta semana mantenía dos grandes redacciones de habla española, una en Madrid y otra en Buenos Aires. A ellas se suman corresponsalías, en algunos casos con más de un empleado, en México D.F., Río de Janeiro, Bogotá y La Havana. El miércoles, sin embargo, los empleados en Buenos Aires ya habían recogido sus cosas tras firmar en presencia de un abogado y un notario su carta de despido, según cuentan trabajadores de la empresa consultados por este diario. Los responsables de área supieron del cierre en la noche del pasado lunes.

"Servicio deficitario"

El servicio de DPA en español era deficitario. Según ha podido saber este periódico, costaba el doble de lo que generaba. Kropsch argumenta que el servicio español, al ser deficitario, no se puede mantener.

Saben los trabajadores de DPA concernidos por los despidos que un servicio en español como el que había no era rentable. También están al corriente de la aparente resignación de la dirección ante la falta de interés y atención que hay en Alemania respecto a los asuntos latinoamericanos. “Los servicios internacionales de las agencias suelen ser deficitarios. También lo es el de la española EFE o el de la francesa Agence France-Presse (AFP). Pero claro, AFP y EFE, y casi todas, tienen ayudas públicas. DPA, sin embargo, ha de ser la única grande que opera sin dinero estatal, y ahí está el problema”, señalan trabajadores de la empresa.

En todo este proceso Kropsch ha hecho hincapié en que DPA debe centrarse en hacer productos rentables y cortar aquellos servicios que no generen suficiente dinero. De momento, sin embargo, se mantienen los servicios de DPA en inglés y árabe, que también son deficitarios, según buenos conocedores de la empresa.

“Nosotros hemos sido los primeros en caer. Pero tiempo al tiempo, DPA va a seguir cerrando servicios”, dicen afectados por la última reestructuración. En estos círculo de trabajadores cuesta creer que la empresa esté “dando la espalda a todo un continente”. Sobre todo, cuando se trata de un continente en el que vienen produciéndose hechos de gran relevancia internacional, como la reciente elección del ultra Jair Bolsonaro presidente de Brasil o el avance de la caravana migrante hacia Estados Unidos.

El prestigio no basta 

DPA en español contaba con unos 50 clientes distribuidos por 20 países hispanohablantes. En España, entre los clientes del servicio español de DPA figuraban los diarios La Voz de Galicia, El Diario de Navarra y los referentes deportivos Marca y As. En Latinoamérica figuran periódicos de prestigio que contratan sus servicios como los argentinos Clarín o La Nación, el chileno El Mercurio o el mexicano Excélsior. Pero el prestigio de los clientes no es suficiente.

“El mercado latinoamericano es muy difícil”, señalan desde la empresa alemana. “Los medios de comunicación allí están bajo mucha presión, hay una complicada situación económica en la región, ha sido difícil durante años plantear nuestros productos allí”, abundan los responsables de comunicación de DPA.

Afectados por los despidos hablan de un “mercado hispanohablante donde se paga mal y no hay dinero”. En este sentido, Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que representa a unos 1.300 periódicos y revistas en todo el continente americano, planteaba recientemente que la prensa al otro lado del Océano Atlántico vive “una época difícil por una crisis económica que sacude a todos los países”.

Además, la competencia que tiene lugar en el mercado latinoamericano es especialmente intensa entre los grandes actores internacionales. En DPA convienen en afirmar que Latinoamérica es la única región del mundo donde no existe una gran agencia de prensa autóctona capaz de competir con los gigantes del mercado de la información. Allí, DPA competía con EFE –a la que se atribuyen 900 clientes–, AFP, la británica Reuters y la estadounidense Associated Press (AP). Y en esa competencia, no todos están en las mismas condiciones.

“Para nosotros la competencia es especialmente dura porque EFE está financiada por el estado español y AFP también tiene financiación pública. Eso hace que la situación sea muy, muy difícil”, recuerda el portavoz de DPA. Tanto es así que parece lejos de estar clara la oferta en español de DPA de ahora en adelante. Quienes sí tienen claro que no escribirán más para la empresa son los que ya han firmado, o esperan firmar próximamente, su carta de despido.

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