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Ocho diferencias entre la reacción del Gobierno a los escándalos de Jordi Pujol y Rodrigo Rato

Montoro compareció a petición propia en el Congreso tras la "alarma social" generada tras revelar el expresidente catalán que había ocultado su fortuna en el extranjero durante décadas

En el caso del expresidente de Bankia, el Ejecutivo dice que es un "caso particular" y ha despachado el asunto enviando a la Cámara Baja al director de la Agencia Tributaria

El ministro defendió en septiembre que, cuando se trata de personajes que tienen o han tenido responsabilidades públicas, "no todos los contribuyentes son iguales", pero el director de la agencia opina ahora lo contrario

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Montoro cree que el caso de Rato demuestra que Hacienda investiga "a todos, sean quienes sean"

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

El Gobierno no ha considerado oportuno que ninguno de sus miembros comparezca para dar cuenta del escándalo de Rodrigo Rato y, de momento, ha despachado el asunto con la comparecencia en el Congreso, este martes, de una persona con bajo perfil político como el director general de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez.

En julio pasado, en plenas vacaciones parlamentarias, el expresidente catalán Jordi Pujol reconoció en un comunicado que había ocultado su fortuna durante 30 años en paraísos fiscales. Y, aunque son casos diferentes (Pujol admitió su culpa, algo que Rato no ha hecho), la reacción del Ejecutivo de Mariano Rajoy fue diametralmente opuesta. Basta una ojeada al Diario de Sesiones para comprobarlo.

Comparecer o no. En el caso de Pujol, no hubo dudas. Tras la confesión de Pujol, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, acudió al Congreso a petición propia en cuanto se reanudó la actividad ordinaria en la Cámara Baja. Lo hizo el 2 de septiembre. Una comparecencia, dijo, "oportuna y necesaria". Para dar cuenta de la actuación de la Agencia Tributaria en la lucha contra el fraude fiscal (como también hizo Menéndez este martes) y porque la ocasión, "una defraudación realmente formidable", bien lo merecía: "A nadie se le escapa que mi presencia hoy aquí tiene también su origen en uno de los más graves casos de fraude fiscal, en términos cualitativos, que se han conocido en España".

Montoro se presentó ante los diputados tras la "alarma social" generada por el caso, "motivo más que suficiente para que el ministro de Hacienda del Gobierno de España comparezca en este Parlamento". Prometió ir "hasta el final" contra Pujol y acabó su intervención con estas palabras: "Creo que estamos en la vida pública para calificar los asuntos cuando se van produciendo y a partir de ello para aplicar con coherencia la política".

Ahora, con la investigación por blanqueo de su excompañero de gabinete, la postura es diferente: "Yo no hablo de ningún contribuyente", dijo la semana pasada. El caso de Rato es, según dijo el pasado viernes la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, un "asunto particular". 

"No todos los contribuyentes son iguales". "Yo pienso que no todos los contribuyentes somos iguales", dijo Montoro en septiembre. "Algunos contribuyentes tenemos un plus de responsabilidad con nuestras obligaciones tributarias. Me refiero a las personas que ocupamos o hemos ocupado un cargo público al servicio de los ciudadanos". Un discurso opuesto al del director de la Agencia Tributaria, que este martes insistía, en su intento de salir al paso de las peticiones de explicaciones por parte de la oposición por el caso Rato, en que "todos los contribuyentes son iguales".

"Esa persona de la que no voy a hablar". Este martes, el director de la Agencia Tributaria no llegó siquiera a mencionar el nombre del exvicepresidente económico, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y expresidente de Bankia. Sólo en el tramo final de su comparecencia, tras referirse a "esa persona de la que no voy a hablar", se le escapó su apellido.

Nada que ver con Montoro, que citó el apellido Pujol hasta en veinte ocasiones en aquella comparecencia: "No es admisible lo que ha hecho don Jordi Pujol Soley, que en lugar de empezar pagando lo que debe a los ciudadanos, saca un comunicado para justificarse. Estamos hablando de millones de euros ocultados al fisco. Eso no es una anécdota ni es un error, como dice el interesado", dijo el ministro.

El respeto al secreto tributario. Este martes, Santiago Menéndez se parapetó en el respeto a la confidencialidad de los contribuyentes que consagra el artículo 95 de la Ley General Tributaria para no hablar de Rato: "Las portadas de los periódicos, las radios y las televisiones han creado muchas expectativas respecto a esta convocatoria, pero no puedo referirme a ningún contribuyente concreto", dijo nada más comenzar su comparecencia. De ahí no se apeó.

El caso de Pujol, al igual que el del extesorero del PP Luis Bárcenas, fue diferente, según Montoro. El argumento: "Son ellos los que han hecho pública su situación tributaria y eso significa que no están buscando el amparo de confidencialidad de la ley".

"Mientras los ciudadanos no hagan pública su situación tributaria, la ley les ampara y nadie que tenga conocimiento de dicha información podrá revelarla. ¿Pero qué pasa si ese ciudadano cuenta públicamente sus problemas fiscales? Pues que la información que divulga deja de tener carácter reservado y deja de ser reservada porque él lo ha decidido, o a veces su representante legal. ¿Y qué sucede cuando personalidades públicas, en casos de notoria relevancia, consienten todas las acusaciones que publican los medios de comunicación sin desmentido alguno, sin rebatir nada, tolerando como si nada la infamia? Pues que no pueden pedir de los demás más respeto del que se profesan a sí mismos. A partir de ahí, el ministro de Hacienda tiene la posibilidad, e incluso la obligación, en un supuesto como estos, de aclarar con la cautela necesaria aspectos del caso a los que se ha referido su protagonista", explicó el ministro.

¿Beneficiarios de la amnistía fiscal? Supuestamente, no iba a pronunciarse sobre este asunto, pero Montoro aclaró en septiembre una de las dudas de la oposición sobre Pujol: no se había acogido a la amnistía fiscal que Hacienda puso en marcha en 2012. Menéndez, como Montoro, defendió la necesidad de la amnistía en tiempos de emergencia económica utilizando el eufemismo preferido del Gobierno, "declaración tributaria especial", pero evitó referirse a Rato, que sí se acogió a la amnistía (el propio interesado no lo ha negado). Menéndez tampoco aclaró si el exvicepresidente figura en la lista de amnistiados a los que se investiga por blanqueo, que elevó a 715 personas y que el Gobierno se niega a hacer pública.

Cambiar la legislación o no: en septiembre, Montoro dijo que "personalmente" le "gustaría que existieran menos cortapisas legales a la hora de facilitar determinadas informaciones tributarias" de determinadas personas e invitó a sus señorías a "abrir juntos una reflexión" sobre si es necesario modificar la ley para "flexibilizar las posibilidades de información sobre cuestiones fiscales de ciudadanos que tienen una especial relevancia social. Eso se hace en otros países de nuestro entorno en la Unión Europea".

Una opinión que no comparte su subordinado. Este miércoles, al término de su comparecencia y a preguntas de los periodistas, el director general de la Agencia Tributaria se mostró a favor de dejar la normativa como está.

Los presuntos delitos cometidos por Pujol y Rato. En septiembre, el expresidente catalán todavía no estaba imputado (tuvieron que pasar tres meses para eso), pero Montoro no dudó en aventurar que "a la vista de los datos de que se dispone, no podemos descartar que se hayan cometido uno o varios delitos".

En el caso de Rato, la consigna es el silencio en Hacienda, pese a que sólo por sus cuitas con el Fisco, la Fiscalía imputa al exvicepresidente cinco delitos contra la Hacienda Pública, de blanqueo de capitales y de alzamiento de bienes, entre otros que puedan resultar de esta investigación.

La "tibieza" de la oposición. En septiembre, en el turno de réplica, el ministro dijo a los diputados que había visto "tibios a algunos grupos a la hora de hablar del caso Pujol". Y les abroncó: "Pero ¿ustedes qué piensan? ¿Este caso se produce todos los días? ¿El caso de una persona que ha tenido la máxima responsabilidad de representar al Estado en Cataluña durante tres décadas largas se produce todos los días en todos los países del mundo? ¿Se produce? ¿Es natural?". Y al diputado de CiU (el partido de Pujol) Pere Macias le espetó: "Señor Macias, si a usted no le ha gustado mi intervención sobre el señor Pujol, a mí lo que no me ha gustado ha sido su intervención tan cautelosa, tan supuestamente responsable, a la hora de valorar la actuación de un dirigente político que para todos en su día representó lo que representó, pero después hemos descubierto lo que hemos descubierto respecto de los valores que estaba aportando".

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