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Pérdidas millonarias y exministros a sueldo: así es Pharmamar, la española que dice que podría frenar el coronavirus

La antigua Zeltia, que dice que sus kits pueden detectar el virus en pacientes asintomáticos, ha asegurado que "en menos de un mes" sabrá si uno de sus dos fármacos puede "bloquear" el COVID-19

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El presidente de Grupo Pharmamar, José María Fernández Sousa-Faro. EFE

Aunque este lunes sucumbía a la oleada de ventas en los mercados con un batacazo del 11,2%, en la peor jornada para las bolsas desde el referéndum del Brexit, la madrileña Pharmamar ha logrado capear hasta ahora con cierta habilidad la debacle generalizada que ha propiciado la crisis del coronavirus. Con un avance del 14,5% desde enero, es una de las pocas cotizadas españolas que todavía no están en pérdidas en el acumulado anual, algo que ha logrado en buena medida a golpe de anuncios sobre posibles avances relacionados con esta epidemia, que amenaza con provocar una recesión global y se está revelando como el gran cisne negro de 2020.

El viernes, la cotización de Pharmamar se disparó más de un 15% tras anunciar que su filial de diagnóstico molecular, Genomica, "ya está en contacto con las autoridades sanitarias" para comercializar unos kits de diagnóstico con los que "podría detectarse el virus incluso antes de que el paciente muestre síntomas". El grupo asegura que tiene capacidad para producir unas 2.000 unidades de estos kits, capaces "de analizar simultáneamente 96 muestras en menos de cinco horas".

El segundo anuncio, tres días antes, lo hizo en rueda de prensa el presidente y máximo accionista de la empresa, José María-Fernández Sousa, que aseguró que la compañía trabaja para demostrar "en menos de un mes" que Aplidina, un medicamento contra el cáncer hematológico que Europa rechazó autorizar en 2017 (de momento, la empresa solo puede venderlo en Australia), podría ser efectivo contra el COVID-19 y "haría inviable la reproducción del virus dentro de la célula", según aseguró la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En la compañía explican que se ha encargado a un laboratorio español "de prestigio mundial" que chequee si es cierto que ese fármaco puede "bloquear" el virus.

Con esos dos anuncios, la empresa logró revertir en parte las caídas que venía sufriendo su cotización en los primeros compases de 2020, después de que en 2019 fuera el valor que más subió de todo el mercado español, "registrando una histórica subida de un 227% en el ejercicio", como destaca en sus últimas cuentas, que reflejan unas pérdidas de 11,3 millones de euros.

La empresa, que está especializada en el desarrollo de tratamientos oncológicos utilizando moléculas marinas, lleva cuatro años en números rojos, con más de 67 millones perdidos tras una inversión en I+D cercana a los 350 millones. Es una de las compañías españolas que más esfuerzo dedica a esta partida, con más del 50% de su facturación (50 millones solo en 2019), en promedio, en el último lustro.

Ahora su prioridad es lograr la licencia de comercialización del que sería su tercer antitumoral, el Zepsyre (lurbinectedina), para el cáncer de pulmón microcítico, y para el que presentó una solicitud de registro acelerado al regulador estadounidense (FDA) el 16 de diciembre. La empresa, que confía en tener respuesta a su solicitud en agosto, se ha garantizado un primer pago de 180 millones de la estadounidense Jazz Pharmaceutical, con la que tiene un acuerdo para la distribución del compuesto en ese país.

Creada en 1986, Pharmamar no es una recién llegada a un sector del que es pionera en España y que, como explica un buen conocedor del negocio biotecnológico, "es binario: aquí o triunfas o te estrellas". A la compañía, sus críticos le reprochan que en más de 30 años de existencia se ha basado más en promesas que en resultados tangibles.

Fundada como filial biotecnológica de la antigua Zeltia, a la que absorbió en 2015 (y que dejó pillados a muchos inversores minoritarios a principios de siglo), su principal producto es el Yondelis, el antitumoral que Zeltia empezó a comercializar en 2007 y que, si bien aún hoy concentra la mayor parte de las ventas de Pharmamar, ha tenido unos resultados comerciales inferiores a las expectativas que en su momento despertó.

Tres exministros

Con sede en Colmenar Viejo (Madrid) y unos 312 empleados, Pharmamar tiene entre sus socios de referencia (5%) a Rosp Corunna, sociedad de inversión de Sandra Ortega (hija de Amancio Ortega), y sienta a tres exministros en su consejo de administración. Dos llevan vinculados al grupo desde la época de Zeltia: Eduardo Serra (desde 2007), titular de Defensa con José María Aznar y que ocupó diversos cargos con Felipe González; y Ana Palacio, exministra de Exteriores con Aznar que fichó por Zeltia en 2009. El tercero es Carlos Solchaga, extitular de Economía e Industria con González y que asesora al grupo desde 2015. Entre los tres, recibieron el año pasado 430.000 euros.

Al frente de Pharmamar, que tiene uno de los consejos más longevos de la bolsa española (sus vocales tenían a cierre de 2018, de media, 70 años, según la consultora Spencer Stuart) está José María Fernández Sousa-Faro, que junto a su esposa, Monterrat Andrade (también consejera), controla el 11% de las acciones de la empresa.

El veterano ejecutivo (nació en 1945) tampoco es un recién llegado al sector. Licenciado en Ciencias Químicas en 1967 y Doctor en Bioquímica en 1971, ha sido catedrático de Bioquímica de la Universidad de Santiago de Compostela entre 1971 y 1979 y en los 80 fue director de Investigación de Antibióticos SA, la farmacéutica que entonces controlaban el exbanquero Mario Conde y el multimillonario Juan Abelló, y de la que también era accionista Zeltia.

Fernández Sousa-Faro es hermano del expresidente de Pescanova Manuel Fernández Sousa-Faro, para el que la Fiscalía pide 28 años de cárcel y 22 millones de multa por la presunta quiebra fraudulenta del grupo alimentario. Casualmente, las esposas de ambos son a su vez hermanas.

El otro ejecutivo del grupo es otro veterano empresario, Pedro Fernández Puentes, primo de los Fernández Sousa-Faro y dueño del 3,87% de Pharmamar. Fernández Puentes es accionista de dos sociedades que el año pasado compraron a Pharmamar ZelnovaZeltia, fabricante del insecticida Casa Jardín. La venta, por 33,4 millones, mitigó en buena medida las pérdidas del grupo, con un impacto positivo en sus resultados de 28,23 millones, según destaca en sus cuentas (aprobadas sin salvedades), su auditor, PwC. Esta firma lleva 24 años revisando los estados financieros del grupo.

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