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Escribano celebra un año al frente de Indra con dudas sobre la compra de su empresa y plusvalías multimillonarias

El presidente de Indra, Ángel Escribano, en una imagen de archivo.

Antonio M. Vélez

20 de enero de 2026 22:58 h

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El presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano, ha cumplido este martes un año en el cargo mientras proliferan dudas en el seno del Gobierno sobre la fusión de la cotizada con su empresa de armamento, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). La buena noticia para Escribano es que celebra este aniversario con multimillonarias plusvalías latentes por su inversión en esta compañía del Ibex, cuyo mayor accionista (28%) es el Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Escribano llegó a la presidencia del grupo el mismo día en que Donald Trump consumaba su regreso a la Casa Blanca. Sustituyó a Marc Murtra tras la marcha de este a Telefónica, también participada por SEPI. Su nombramiento como primer ejecutivo de Indra llegó semanas después de que EM&E elevase en diciembre de 2024 su participación del 8% al 14,3%, convirtiéndose en su primer accionista privado.

Mientras el primer año de Murtra en Telefónica se ha saldado con una caída del 12% en la cotización de la 'teleco', en un ejercicio marcado por el expediente de regulación de empleo (ERE) para más de 4.500 empleados, Indra se ha disparado en el último año en Bolsa un 206%. En otras palabras, sus títulos han pasado de cotizar a 18,1 euros a los 55,45 euros de este martes.

La compañía se ha visto impulsada por el auge del sector de la defensa en toda Europa y la pretensión del Gobierno de convertirla en un gran campeón nacional de este negocio, ante la amenaza rusa y la creciente inestabilidad geopolítica, con un Trump ahora empeñado en anexionarse Groenlandia, territorio perteneciente a la UE.

La mala noticia para el primer ejecutivo de Indra y su hermano Javier Escribano, copropietario de EM&E y también consejero de la cotizada, son las dudas que plantea ahora en el Ejecutivo de Pedro Sánchez la fusión, según han publicado varios medios, ante el evidente conflicto de interés del máximo ejecutivo de Indra y la valoración que se quiere otorgar a su empresa.

Esa valoración se ha cifrado en una amplia horquilla entre 1.000 y 2.000 millones, aunque esta cuestión no se podrá dilucidar hasta que las dos compañías aprueben sus cuentas del ejercicio 2025. 

El pasado lunes, El Confidencial publicó que a las reticencias de varios consejeros independientes y accionistas de la multinacional tecnológica y de defensa sobre la fusión se suman ahora las reservas del Ejecutivo, que este habría comunicado sus reservas a la SEPI a través de Manuel de la Rocha, mano derecha del presidente del Gobierno para asuntos económicos y uno de los impulsores iniciales de la fusión.

Fuentes conocedoras del proceso explican que la fusión sigue adelante, pese a los “flecos” pendientes. Según publicaba este martes Cinco Días, desde el Gobierno ven ahora “más lejana” esta operación, por ese conflicto de intereses que existe desde el momento en que se puso sobre la mesa la compra de EM&E. 

Ni la SEPI ni Indra comentan este asunto. Fuentes empresariales aseguran que la operación de Indra y EM&E ha sido uno de los asuntos tratados en el encuentro de este martes entre el presidente del Gobierno y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuyo partido no ha criticado hasta ahora la operación de Escribano.

Este asunto se ha dejado en manos del consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, bien relacionado con los populares. El principal partido de la oposición sí ha puesto en tela de juicio el reparto a dedo de los multimillonarios programas especiales de modernización (PEM) que el Ministerio de Defensa adjudicó a finales de 2025, con Indra y EM&E como principales beneficiarias, y que la estadounidense General Dynamics (dueña de Santa Bárbara Sistemas) ha recurrido ante la justicia.

La posible fusión de Indra y EM&E trascendió por primera vez en abril del año pasado. Hasta hace unos meses ambos hermanos confiaban en tenerla atada antes de 2026. El retraso, por ahora, es pequeño comparado con operaciones como la entrada de Indra en la vasca ITP, que tardó dos años en materializarse.

La cotizada, una histórica del Ibex 35, prevé cerrar el año 2025 con ingresos superiores a los 5.200 millones. Mientras, Escribano ha pasado de ser una pyme en 2018 a manejar una previsión de facturación de 500 millones para el ejercicio que acaba de cerrarse, tras un crecimiento meteórico al calor de numerosos contratos sin competencia, fórmula habitual en el sector de defensa.

La compra de EM&E tiene gran sentido industrial para Indra, que obtendría las capacidades en el campo de los vehículos militares terrestres y torretas de las que carece frente a su principal competidor nacional, Santa Bárbara. En los últimos años, Indra ha sumado más de 1.000 millones en compras en el sector aeroespacial y de defensa, si se incluye la reciente adquisición de Hispasat, otra compañía de la órbita de la SEPI (pertenecía a Redeia, dueña de Red Eléctrica) que Indra ha integrado en una nueva división aeroespacial. El nuevo máximo responsable de esa división es el histórico del sector Miguel Ángel Panduro, hasta hace unas semanas consejero delegado de Hispasat y fichado hace años por los Escribano como consejero de EM&E.

Operación “coherente”

El pasado de 10 de diciembre, el consejo de administración de Indra consideró que la absorción de EM&E es “coherente” con la estrategia del grupo, tras analizar las aportaciones y conclusiones de los asesores externos Renaissance Strategic Advisors y Oliver Wyman y de la Comisión Ad Hoc que el consejo de Indra creó el pasado verano para analizar la fusión. 

Ese juicio favorable a la fusión, que “no supone ni anticipa la aprobación de ninguna operación”, como recalcó entonces Indra, se aprobó en una sesión en la que se ausentaron por su conflicto de interés los dos hermanos, y con el voto favorable del resto de consejeros. También el de Jokin Aperribay, consejero delegado de la vasca SAPA, dueña de casi un 8% de Indra (ligeramente por encima del 7,24% del fondo Amber Capital, del presidente de Prisa, Joseph Orghoulian) y que es reticente a la operación de EM&E. 

El pasado 20 de noviembre, el presidente de EM&E, Javier Escribano, ya admitió que la fusión no se materializaría hasta este año y aseguró que su empresa tiene “mucho recorrido” en solitario. El hermano del presidente de Indra afirmó que, si la operación finalmente no sale adelante, “nos quedamos como estamos”. Si se materializa “podemos crear una compañía capaz de competir con Leonardo en cinco años”, afirmó Escribano, que aseguró que no vendería su empresa ni aunque le ofrecieran “miles de millones”.

Por lo pronto, los dos hermanos atesoran multimillonarias plusvalías latentes en su inversión en Indra. Sobre el papel, son mucho más ricos que hace un año. Empezaron a comprar acciones en 2023 con un 3% que luego fueron ampliando hasta el actual 14,3%. Y su inversión (de unos 366 millones de euros) vale ahora cerca de 1.700 millones, gracias al subidón bursátil de Indra, cuya cotización ha cedido esta semana más de un 4% en un contexto de nerviosismo en los mercados por el temor a otra escalada arancelaria por las ocurrencias de Trump, y tras publicarse esas informaciones sobre los recelos del Gobierno a la operación con EM&E.

Tras batir nuevos máximos históricos, la capitalización de Indra ha llegado a superar este enero los 10.000 millones, superando a empresas como Acciona, otra histórica del Ibex cuyo presidente, José Manuel Entrecanales, estará este miércoles en el encuentro en el Foro de Davos (Suiza) de los ministros de Economía, Carlos Cuerpo, y Transformación Digital, Óscar Puente, con ejecutivos como el citado Murtra, Ana Botín (Santander), Carlos Torres (BBVA), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Josu Jon Imaz (Repsol) o José Manuel Entrecanales (Acciona). No está prevista la asistencia de Escribano, con un perfil público y un verbo directo en las antípodas del ejecutivo medio del selectivo.

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