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Los sindicatos alemanes piden la siesta para los trabajadores a causa del cambio climático

Algunas empresas germanas han implementado pequeñas pausas para dormir, una medida que desde la Federación Alemana de Sindicatos (DGB) ven necesaria, debido a los veranos cada vez más calurosos

"Jornada laboral: ¡Una siesta también para Alemania", se lee en la página web de la Federación Alemana de Sindicatos

Menos debate generan los beneficios asociados a una corta pausa para dormir durante la jornada laboral conocidas como 'power naps'

Los sindicatos alemanes instan al Gobierno a cumplir sus promesas en materia laboral

Manifestación de sindicatos en Alemania. EFE

Mucho se ha especulado en Alemania con que este verano pueda convertirse en el más caluroso que ha tenido el país en lustros. El año pasado ya fue uno de los más calurosos de los que llevamos en este siglo. El de 2015 también figura entre los tres en los que más calor se ha sufrido en un país donde no hay costumbre de luchar contra las altas temperaturas. Ahora más que nunca parecen estar dándose cuenta en Alemania de las complicaciones que acarrea asumir responsabilidades laborales cuando imperan las altas temperaturas.

Es en este contexto de calurosos veranos que desde la Federación Alemana de Sindicatos (DGB, por sus siglas en alemán) han alzado la voz para pedir que el mundo laboral germano copie una tradición española: la siesta. "También en Alemania necesitamos una siesta", es uno de los titulares recientes que ha dejado en prensa Anelle Buntenbach, integrante de la dirección de la DGB. Esa necesidad la reclamaban en los comunicados de su organización de trabajadores. "Jornada laboral: ¡Una siesta también para Alemania", se lee en la página web de la DGB.

"En vista del cambio climático y del incremento de las olas de calor en Alemania, en los países del norte de Europa también tenemos que considerar cómo pueden protegerse los trabajadores", comenta a eldiario.es Buntenbach. Ella se muestra especialmente preocupada por las condiciones de los empleados que están obligados a trabajar al sol con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados.

Por eso Buntenbach y compañía miran el ejemplo español. "En lo que respecta a lidiar con el calor, sólo podemos beneficiarnos de la experiencia de nuestros compañeros de España y de otros países del sur de Europa", apunta esta líder sindical, que parece ver una auténtica necesidad de cambiar la cultura laboral germana en vista del calor estival experimentado de un tiempo a esta parte. "La siesta por motivo de calor, hasta ahora, no era algo necesario" en Alemania, sostiene Buntenbach.

Al margen de la campaña política por las elecciones en el este alemán y las amenazantes sombras de recesión económica que han aparecido sobre el país de la canciller Ángela Merkel, se ha registrado en Alemania un debate público a cuenta de la propuesta de la DGB debido a los calurosos días vividos en junio, julio y agosto. Por ejemplo, el diario berlinés Die Tageszeitung, o TAZ, daba la palabra hace unos días a favorables a la idea, como Buntenbach, y a contrarios a la misma, como Erwin Heller. Él preside en Alemania la Asociación para la Demora del Tiempo, una organización dedicada a la reflexión sobre el uso que damos los humanos a las horas.

Heller señalaba al TAZ que una siesta como la piden ahora en la DGB llevaría a unos "días entrecortados que acabaría rompiendo con el ritmo y la vida juntos de los miembros de muchas familias". El economista Karl Brenke, del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW), también está entre los escépticos.

"En Alemania normalmente se trabajaban ocho horas al día. La gente se desplaza para ir a trabajar por las mañanas y vuelve por la tarde. Si tienen que dormir una siesta, esto significa que tienen que volver más tarde a sus casas", dice Brenke a eldiario.es. "Si hay que hacer una pausa larga, ¿Dónde va a ir a dormir esa gente?¿En la calle?", se pregunta este experto, que se dice "sorprendido" por la propuesta de la DGB.

En la DGB reconocen que la siesta es también una medida con aspectos problemáticos. "En una siesta sigue siendo problemático el que sea posible para todos sin causar estrés. Una siesta no contribuye a la recuperación si luego los niños tienen que ser recogidos de las escuelas a las cinco de la tarde. Tenemos que recoger experiencias sobre cómo implementarla", señala Buntenbach. "Lo que es crucial, ante todo, es que haya suficientes pausas para los trabajadores y que esas pausas sean utilizadas", abunda la responsable de la DGB.

Cuando a la siesta se la llama 'power-nap'

Menos debate parece generar, en cualquier caso, los beneficios asociados a una corta pausa para dormir durante la jornada laboral. En algunas empresas germanas, de hecho, se han instaurado siestas breves que aquí llaman 'power naps', algo así como "siestas energéticas".

"Después de las 'power naps', o sea, siestas cortas, uno se siente más en forma. Además, durante el sueño uno puede procesar aquello que le ha tenido ocupado cuando trabajaba", ha explicado al semanario Der Spiegel el investigador Alfred Wiater, de la Sociedad Alemana para la Investigación y Medicina del Sueño (DGSM, por sus siglas en alemán).

'Power naps' son términos que utilizan también en BASF, empresa germana de la industria petroquímica conocida aquí por haber habilitado en sus oficinas espacios donde los empleados pueden hacer pequeñas siestas energéticas. Con ellas, en realidad, están reivindicando una idea que no es tan ajena a la seria cultura laboral teutona. "Antes era común que en las empresas se cerrara al mediodía, pero con el tiempo, esta cultura se ha perdido", subraya Buntenbach.

BASF, y el puñado de empresas donde ya se hace la siesta, demuestra que los sindicatos alemanes no predican en el desierto. Pero esos negocios parecen ser las excepciones que confirman la regla. Marco, un carnicero de mediana edad afincado en Berlín que tiene una decena de personas a su cargo en su pequeño y familiar negocio, la formula para eldiario.es: "Si yo cierro mi negocio al mediodía, habrá clientes que piensen de mí que tengo mucho dinero y que no me hace falta trabajar", dice Benser.

En su carnicería, Benser y sus empleados trabajan en espacios con bajas temperaturas para mantener así la calidad de su materia prima. El calor del verano no parece haber influido en la marcha de su negocio. No le ha hecho perder clientes. Pero si el calor sigue apretando en veranos venideros, y lo termina haciendo como en España, él no ve descabellada la jornada partida.

"La siesta es algo que se entiende que la gente haga en España. Allí hace mucho calor para trabajar según en qué horas", según Benser. "Pero aquí no es así", concluye, de momento.

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