Trabajo advirtió a la empresa del barrendero fallecido de que debía proteger a sus empleados frente a la ola de calor

Una trabajadora de los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid, en una imagen de archivo.

La Inspección de Trabajo advirtió a la empresa Urbaser antes de que comenzara la temporada estival de que debía proteger a sus empleados frente a las altas temperaturas previstas para este verano. Este viernes, apenas unas semanas más tarde de ese aviso, un barrendero de esta compañía, a la que el Ayuntamiento de Madrid contrató para sus servicios de limpieza, falleció a causa de un golpe de calor mientras trabajaba en la zona de Puente de Vallecas de la capital.

Muere un trabajador de limpieza urbana en Madrid por un golpe de calor

Muere un trabajador de limpieza urbana en Madrid por un golpe de calor

José Antonio González llevaba tres horas de turno cuando cayó al suelo por el calor. Los efectivos de emergencias encontraron su cuerpo inconsciente, con una temperatura corporal de 41,6º y lo trasladaron al hospital Gregorio Marañón. Allí falleció poco después. A la hora en la que el trabajador sufrió el golpe de calor, la Agencia Estatal de Meteorología registraba en su estación de Retiro 38,9º de temperatura, la máxima del día. En la capital ese día regía una alerta naranja por las fuertes temperaturas. Ese jueves, la ciudad alcanzaba su máxima histórica. 

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que durante el fin de semana guardó silencio sobre el suceso y ni siquiera escribió un tuit de condolencias, ha defendido esta mañana ante las preguntas de los periodistas la legalidad de los uniformes que usan los empleados de la limpieza en la capital: ha argumentado que están “homologados” y que “cumplen en principio la normativa de riesgos laborales”. 

En esa rueda de prensa, Almeida no solo ha desvinculado al Ayuntamiento de cualquier responsabilidad por esa muerte sino que ha apuntado contra el Ministerio de Trabajo. “Esto compete a la Inspección de Trabajo, que compete al Ministerio porque tienen competencias en materia de prevención de riesgos laborales y deben actuar en caso de que los uniformes no fueran los correctos”, ha dicho.

El departamento que dirige Yolanda Díaz, sin embargo, advirtió a principios de mes a la empresa, a través de la Inspección de Trabajo, de que tenía que tomar medidas para proteger a sus trabajadores ante las altas temperaturas. Como en años anteriores, la Inspección puso en marcha una campaña informativa sobre los riesgos laborales por el calor con un envío masivo de más de 115.000 cartas a empresas. En la campaña de este verano, que presentó la propia ministra el pasado 17 de junio, se anunció que además de los sectores tradicionales (agricultura y construcción) también se extendía la labor de difusión, sensibilización y control a la hostelería e industria y otras actividades realizadas al aire libre como es el caso de la jardinería, la recogida de residuos o la limpieza viaria, actividades a las que se dedica Urbaser.

“La Inspección de Trabajo, desde el propio día del siniestro, está actuando y tomaremos todas las medidas pertinentes”, ha declarado la vicepresidenta segunda preguntada por los periodistas sobre la muerte de González. Díaz recordó que la empresa debe “velar por las condiciones de trabajo en condiciones que están siendo muy gravosas por la ola de calor” pero matizó que “parece que las condiciones no han sido las mejores”.

La compañía, que desde junio tiene como consejero delegado a Fernando Abril Martorell, no ha querido responder a las preguntas de elDiario.es. A este periódico le consta que Urbaser fue una de las receptoras a principio de julio de la misiva que manda la Inspección de Trabajo para advertir de los riesgos para los trabajadores por las altas temperaturas.

Almeida se quita responsabilidad

Durante la rueda de prensa de esta mañana, Almeida incluso ha sostenido que “no conocía” que hubiera “quejas acerca de los uniformes”. Hace tan solo cuatro días, sin embargo, el alcalde había admitido en una entrevista en la Cadena SER, que desconocía que los trajes de los empleados de la limpieza eran de poliéster, tras escuchar la protesta de un trabajador que llamó al programa, y se comprometió a revisar la situación con las empresas. ​​“Me comprometo a hablar con el delegado de Medio Ambiente y con las empresas para ver si se pueden introducir mejoras [...] En olas de calor como estás, un uniforme de poliéster no os ayuda lo más mínimo ni os beneficia para poder trabajar”, dijo entonces.

“José Antonio no lo resistió. El uniforme de poliéster con el que se trabaja la plantilla dificultad la transpiración, provoca heridas y roces en el cuerpo. Pero es que, además, el ritmo que te imponen para poder cumplir con los plazos y finalizar tu tarea a la hora convenida es desenfrenado. Si no cubres los tiempos estipulados, te sancionan. Hay inspectores del Ayuntamiento que te controlan”, explica a elDiario.es Manuel Menéndez, representante del sector de limpieza de CCOO Madrid. 

Almeida también garantizó en antena que revisaría otra de las quejas que le planteó el barrendero: los turnos cerrados por zona que provocan que muchos trabajadores hagan sus horas permanentemente bajo el sol. Si el jueves pasado Almeida prometía, esta mañana se ha descargado de responsabilidad también sobre este asunto. El alcalde ha recordado que González pertenecía a una “empresa contratada” y ha afirmado que desde el Consistorio han instado a las compañías adjudicatarias a “hablar con los sindicatos para flexibilizar los turnos y mejorar la limpieza”.

Este martes los representantes de UGT y CCOO de la limpieza vial de Madrid se sentarán con la patronal del sector para pedir un protocolo con horarios más flexibles; la sustitución del tejido de poliéster de los uniformes por otro más transpirable; o la posibilidad de poder hacer las rutas de tarde o media mañana por zonas arboladas y menos calurosas. También pedirán que se acelere el cambio de los viejos vehículos con los que operan, que carecen de aire acondicionado, por los de la nueva flota anunciada y presentada en noviembre del año pasado por el alcalde. 

Sin protocolos municipales para el calor

“Ha tenido que ocurrir esta desgracia para que empiecen a tomar cartas en el asunto”, lamenta Sherezade Talavera, responsable de limpieza viaria de UGT Madrid, que indica que la capital no cuenta con ningún protocolo que regule estos trabajos cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos, a diferencia de la mayoría de municipios de otras provincias. “En Madrid nunca se ha puesto ninguno en marcha. Cada verano lo reclamamos y cada verano hace más calor. Pero no hay manera”, denuncia, en declaraciones a este diario.

El Gobierno de Almeida adjudicó en noviembre los nuevos contratos de limpieza de espacios públicos. Hasta entonces, regían los aprobados por el Ejecutivo de Ana Botella. El Consistorio desgajó el servicio en varios lotes, que adjudicó a cinco compañías diferentes. Urbaser recibió dos de esos lotes: el de los distritos de Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca y Latina y el de los de Puente de Vallecas, Moratalaz, Villa de Vallecas y Vicálvaro. En total, 503 millones de euros por un periodo de seis años. Las otras empresas adjudicatarias fueron Ferrovial (a través de CESPA), OHL (Valoriza), Alfonso Benitez-Acciona Servicios Urbanos y FCC.

En el pliego de condiciones que publicó junto a la licitación el Ayuntamiento de Madrid, aparecían una serie de requisitos relativos a la indumentaria que las empresas debían garantizar a sus trabajadores, pero en ningún caso un protocolo de actuación ni ninguna especificación referida a las altas temperaturas: “El modelo de uniforme se fijará por el Ayuntamiento de Madrid, disponiéndose la calidad (cumplirá la normativa UNE EN ISO 20471. Clase 2 nivel intermedio) y cantidad de uniforme de acuerdo con lo establecido en el Convenio Colectivo, y no siendo, en ningún caso, inferior a dos uniformes anuales para cada uno de los periodos de invierno y verano, complementado con las correspondientes prendas impermeables para los periodos de lluvias”. 

Más de 800 accidentes por el calor en la última década

Sin contar con los fallecidos este verano ha habido 12 trabajadores oficialmente reconocidos como muertos por golpe de calor desde 2011 en España. Entre estos trabajadores no está el jornalero Eleazar Blandón, que falleció de un golpe de calor tras ser abandonado a las puertas de un centro de salud de Lorca (Murcia). Los accidentes de trabajo cubiertos por esta estadística son los sufridos por trabajadores que están afiliados a la Seguridad Social, con lo que el colectivo de inmigrantes sin papeles o los que no están dado de alta no aparecen. Tras aquel episodio, el Ministerio de Trabajo empezó cada verano con su campaña de sensibilización por las altas temperaturas.



Además del envío de cartas, el Ministerio también realiza controles en las zonas de trabajo donde hay altas temperaturas. Los incumplimientos del deber de protección de la seguridad y salud de los empleados pueden ser constitutivos de infracción grave o muy grave para las empresas, con multas que van hasta 49.180 euros las graves y hasta 983.736 euros las muy graves. Desde 2011 hasta mayo de 2022 habido más de 800 accidentes laborales provocados por el calor. La Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT (UGT-FICA), urge a implantar la jornada continua obligatoria en verano.



“Los últimos fallecimientos ocurridos en el trabajo como consecuencia de las olas de calor que están afectando a la península obligan a adoptar medidas urgentes para evitar más muertes de trabajadores y trabajadoras que pueden ser absolutamente evitables”, ha denunciado el sindicato. Estas medidas ya están funcionando en la mayoría de las provincias de Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha y Madrid. 

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