La importancia de cuidar tu piel en verano, más aún cuando eres paciente con cáncer

Una quemadura en la piel consecuencia de la exposición solar

Mercè Palau

El tratamiento del cáncer tiene como objetivo conseguir resultados positivos, es decir, extirpar el cáncer, reducir el tamaño del tumor y prevenir la recurrencia. Pero la mayoría de los tratamientos usados para lograrlo también suponen grandes retos para el organismo. 

Casi siempre nos centramos sobre todo en aspectos como cansancio, debilidad o náuseas. Pero no son los únicos. Los tratamientos contra el cáncer pueden causar cambios en la piel, el pelo y el aspecto físico general. En ocasiones, suelen ser estéticos y, aunque no se califican como clínicamente importantes, sí lo son desde el punto de vista de bienestar y autoestima.

En palabras de la doctora Victoria Casado Echarren, especialista del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, “la quimioterapia y los tratamientos dirigidos, los anticuerpos monoclonales y la inmunoterapia pueden provocar toxicidad en la piel y mucosas, normalmente en grado leve, por lo que suele ser manejable y transitoria”.

Estos cambios aparecen porque, si bien estos tratamientos combaten el cáncer dirigiéndose a moléculas específicas en los tumores, estas mismas moléculas también se encuentran en nuestra piel, el cabello y las uñas. Por tanto, las personas pueden experimentar efectos secundarios también en estas partes. 

Cómo afecta el tratamiento oncológico en la piel

Los síntomas más comunes que suelen aparecer dependen del tratamiento. En el caso de recibir quimioterapia, los más habituales son, según la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), sequedad y manchas —hiperpigmentación— en los pliegues cutáneos e irritaciones, sobre todo en las manos o plantas de los pies. Todos suelen ser temporales y desaparecen al cabo de un tiempo. 

En el caso de recibir radioterapia, los síntomas suelen concentrarse en la zona radiada, son similares a los que provocaría una quemadura solar, es decir, una coloración rojiza que se oscurece si el tratamiento se prolonga. A diferencia de los efectos de la quimioterapia, es posible que la piel de la zona irradiada no recupere el aspecto y el tacto de antes. 

Además de todos estos síntomas, algunos tipos de quimioterapia e inmunoterapia pueden volvernos más sensibles al sol, lo que se traduce en un mayor riesgo de quemaduras solares.

También el cuero cabelludo puede verse afectado por estos tratamientos y, aunque la caída del cabello suele ser el más frecuente, no aparece en todos los casos. La diferencia entre la quimioterapia y la radioterapia está en que la primera debilita el vello del todo el cuerpo —algo reversible, ya que vuelve a salir después— mientras que la segunda solo afecta a la zona de tratamiento, donde el vello no vuelve a salir.

Es común que, junto a la caída del pelo, también lo hagan las cejas y pestañas y aparezcan alteraciones en las uñas. 

Fotoprotección, clave en los pacientes oncológicos

Aunque no podemos evitar por completo que se produzcan estos cambios en la piel relacionados con el tratamiento, sí se pueden seguir unos pasos para ayudar a mitigar los efectos que ello puede tener, sobre todo ahora en verano, cuando los rayos de sol son más potentes. La persona debe estar atenta a cualquier signo de ruptura de la piel y tener especial cuidado para protegerla. 

Los pasos son simples: mantener la piel bien hidratada, usar protector solar y observar posibles signos de infección. Es muy importante, además, seguir una dieta saludable, rica en frutas y verduras, para que el cuerpo disponga de una adecuada ingesta de líquidos. 

De todas estas medidas preventivas, la doctora Casado hace especial hincapié en la fotoprotección ya que la exposición prolongada al sol es dañina para todo el mundo, pero en especial para los pacientes oncológicos. Aunque lo más importante sería no exponerse al sol y evitar el contacto directo, al menos durante los meses posteriores al tratamiento, en caso de hacerlo es clave evitar las horas de más intensidad solar—de 12 a 16 horas—, usar gorros para la cara y la cabeza, ropa que proteja y una crema de alta protección solar—pantalla total—.

El enfoque estético en el tratamiento oncológico

Como vemos, tratar a los pacientes oncológicos no siempre se limita a recetar medicamentos o prescribir un tratamiento. Cuando nos referimos al abordaje del cáncer 

es importante también contemplar los efectos adversos que afectan a la imagen y por tanto, contemplar algunos tratamientos estéticos oncológicos.

Tanto la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO) como la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) establecen la importancia de tratar la enfermedad desde un punto de vista biológico, psicológico y sociológico porque, además de las alteraciones en los sistemas endocrinos, cardiovascular o neurológico, la carga del cáncer puede provocar cambios en la apariencia física de los pacientes, lo que genera incomodidad con su propia imagen.

Algo que saben muy bien en el Servicio de Oncología Médica del hospital madrileño, que ayudan a los pacientes con cáncer a sentirse bien consigo mismos y con su apariencia: lo que es de vital importancia para brindarles apoyo emocional y resiliencia para recuperarse de los efectos secundarios de la enfermedad y su tratamiento. 

Por ello, apuestan por ofrecer determinados tratamientos estéticos destinados a prevenir estos efectos, enfatizando de nuevo en “la importancia de la fotoprotección y recomendaciones de productos hidratantes y con principios activos para regenerar la piel y las mucosas”, admite la doctora Eva Ruiz Hispán, especialista de este servicio, según la cual “se pueden ofrecer tratamientos estéticos para minimizar posibles secuelas” representadas en cambios emocionales —depresión y ansiedad— y físicos tras finalizar el tratamiento de quimioterapia, radioterapia o cirugía.

El objetivo de la Medicina Estética Oncológica es “intentar prevenir estas alteraciones o minimizarlas y, si aparecen, poder mejorarlas”. Si esto se consigue, “el impacto emocional es menor”, admite Ruiz Hispán. 

Tan importante como eficaz es disponer de estos servicios como de poder acceder a información veraz y eficaz, como la que ofrece la Asociación Española contra el Cáncer, donde se ofrece un servicio de orientación sanitaria y otro de atención telefónica —Infocáncer: 900100036—, activo las 24 horas del día los siete días de la semana, con el fin de disminuir el impacto que causa el cáncer y mejorar la vida de los pacientes oncológicos y sus familias.

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