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Ocho de cada diez afectadas por cáncer de mama sobrevivirán diez años después del diagnóstico

Una médica junto a su paciente.

Tomás Muñoz M.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) designó el 19 de octubre como Día internacional del cáncer de mama con el objetivo de sensibilizar a la población acerca de la importancia que tiene una detección precoz de esta enfermedad. Para evidenciar que una revisión a tiempo puede salvar vidas, este organismo dependiente de la ONU pone un dato esclarecedor encima de la mesa: desde que comenzaron en la década de 1980 los programas de concienciación, combinados con la aplicación de nuevas terapias — basadas en cirugía, radioterapia y farmacología—, su tasa de mortalidad se ha reducido en un 40% en los países con rentas más elevadas.

A nivel global, se trata del tipo de tumor más común, ya que afecta a más de 2,2 millones de personas en el mundo, según los datos que maneja la OMS correspondientes al año 2020. Asimismo, es la principal causa de fallecimiento entre las mujeres, con un total de 685.000 decesos en el mismo periodo. Tal es el alcance de esta dolencia, que los especialistas de la institución afirman que aproximadamente una de cada 12 la padecerán a lo largo de su vida. Por otra parte, aunque es muy infrecuente, también puede afectar a los hombres. Sin embargo, los datos revelan que más del 99% de los casos afecta al sexo femenino.

Técnicamente, el cáncer de mama consiste “en la proliferación acelerada e incontrolada de células del epitelio glandular que aumentan enormemente su capacidad reproductiva”, explican fuentes de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Desde esta institución científica de ámbito nacional y sin ánimo de lucro concretan que “las células afectadas pueden diseminarse a través de las sangre o de los vasos linfáticos y llegar a otras partes del cuerpo. Allí pueden adherirse a los tejidos y crecer formando metástasis”.

En España, “la edad de máxima incidencia está por encima de los 50 años, no obstante, aproximadamente un 10% se diagnostica en mujeres menores de 40 años”, reconocen desde la SEOM. Asimismo, pese a que las causas que producen esta enfermedad todavía no están aclaradas, “sí se han identificado numerosos factores de riesgo, la mayor parte de ellos relacionados con los antecedentes reproductivos que modulan la exposición hormonal durante la vida”. Desde la organización matizan que los principales son la edad, el historial familiar, las mutaciones en los genes BRCA 1 y 2, una densidad mamaria elevada en las mamografías, una exposición a los estrógenos endógenos, además del consumo de alcohol y la obesidad, entre otros.

Más investigación, menor tasa de mortalidad

La inversión en investigación es otro de los pilares a la hora de reducir la tasa de mortalidad entre las mujeres afectadas. Debido al esfuerzo económico realizado entre 2013 y 2018 por instituciones públicas y privadas, los fallecimientos se redujeron en un 1% cada año, según confirman desde la American Society of Clinical Oncology

Un ejemplo de colaboración público-privada es la labor desarrollada por Banco Sabadell a través de Sabadell Seguros, con la donación de 37.000 euros a la AECC, así como otros 75.000 euros cedidos a los biobancos, conocidos como bancos de material biológico. En este caso, el método de donación está vinculado a la póliza Life Care Mujer. “Por cada póliza seguiremos donando tres euros a esta causa”, subrayan fuentes de la compañía, para concluir que se unen a la celebración del Día internacional del cáncer de mama “con el objetivo de reivindicar la investigación de este tipo de enfermedades para que cada vez sean menos las personas que lo sufren”.

En España, a las ya habituales campañas promovidas desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y otras organizaciones no gubernamentales, se suman aquellas nacidas del compromiso de grandes y pequeñas empresas de todo el país. Al igual que en 2020, la AECC organiza la campaña #SacaPecho para recoger donaciones y que “nadie se sienta vulnerable frente al cáncer de mama”, tal y como recoge su eslogan.

La detección precoz: la medicina más eficaz

El doctor Jesús Manuel Blanco, oncólogo en el Hospital Universitario Donostia en San Sebastián, destaca que en oncología se trabaja con la llamada tasa de supervivencia a cinco años para indicar “el porcentaje de personas que vive al menos un lustro una vez detectado el padecimiento”. Partiendo de esta referencia, según el facultativo, este indicador revela que la supervivencia de las mujeres con cáncer de mama invasivo no metastásico asciende al 90% en lo que llevamos de año. Al mismo tiempo, la supervivencia se mantiene en el 84% a los diez años. Es decir, que “más de ocho de cada diez seguirán vivas y muy probablemente curadas diez años después de su diagnóstico”, apunta.

“El cáncer de mama se presenta más frecuentemente como un nódulo o engrosamiento indoloro en el pecho. Es importante que aquellas personas que observen una hinchazón anormal en el seno acudan a un profesional de la salud sin demorarse más de uno o dos meses”, advierten desde la OMS. Generalmente, los síntomas más habituales son la presencia de este engrosamiento en el seno, la alteración en el tamaño, forma o aspecto, la aparición de hoyuelos, enrojecimiento, grietas u otra alteración en la piel, el cambio de aspecto del pezón y la secreción anormal. Estos datos positivos de supervivencia se deben en gran medida a los denominados programas de screening o detección precoz, pero igualmente a la labor preventiva que llevan a cabo las propias mujeres y su entorno. Identificar los primeros síntomas puede resultar fundamental para frenar el desarrollo de la enfermedad.

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Publicado el
19 de octubre de 2021 - 05:00 h

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