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Las siete preguntas clave sobre las elecciones del domingo

El consenso en las encuestas no pinta demasiado bien para Pedro Sánchez: volverá a ser el candidato más votado, pero con un escenario de pactos más complicado, con el bloque de la izquierda más débil, con la ultraderecha más fuerte

Si la derecha suma, el futuro vicepresidente del Gobierno no será Pablo Iglesias ni Irene Montero ni Carmen Calvo ni Nadia Calviño: será Santiago Abascal

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Los principales candidatos para las elecciones del 10N.

Los principales candidatos para las elecciones del 10N. eldiario.es

1. ¿Hasta dónde caerá Ciudadanos?

Hace medio año, Ciudadanos competía con el PP por el liderazgo de la derecha. Hoy las dudas son otras: si al menos mantendrá el grupo parlamentario, si Albert Rivera dimitirá en la misma noche electoral, si caerán a menos de un tercio de sus escaños o será solo a la mitad, si lograrán más escaños que ERC...

Entraron mal en la campaña. Han salido de ella aún peor. No les ha salvado el perro que "huele a leche". Tampoco el adoquín.

No hay una sola encuesta que no apunte a una debacle solo comparable con la que sufrió UCD o, en otra escala, UPyD. Su única victoria posible es que la derecha sume y puedan gobernar con la extrema derecha: como el socio más irrelevante de un gobierno del PP con Vox. Porque con el PSOE, esta vez, la llave no la tendrán.

La gran pregunta es otra. Esos votos, ¿dónde irán? Porque la mayor parte de los indecisos –siguen siendo dos millones– votaron a Ciudadanos en abril.

2. ¿Cuánto subirá Vox?

Todas las encuestas son unánimes. Los trackings de estos días –que se siguen haciendo y, en teoría, no se pueden publicar– también lo son. Vox va a ser el gran beneficiado de la repetición electoral. Ya iban hacia arriba desde hace semanas. Desde el debate del lunes, su subida ha sido aún mayor. Es muy probable que acaben siendo la tercera fuerza, un puesto que hoy disputan con Unidas Podemos.

Muchas encuestas pronostican que Vox puede ser el principal beneficiado del hundimiento de Ciudadanos: ese partido supuestamente centrista cuyos votantes ahora hereda la ultraderecha.

Los sondeos auguran para el partido de Santiago Abascal hasta el 15% de los votos. Pero en ese porcentaje, cada punto arriba o abajo –y cómo se reparta entre las distintas provincias– hace oscilar muchísimos escaños. Con cinco puntos más en votos, el número de escaños de Vox se podría duplicar.

En el sistema electoral español, con el multipartidismo actual, hay dos escalones claros: el del 15% y el del 30%. Ambos suponen, en número de diputados, un enorme punto de inflexión, un premio en escaños. El 15%, más aún si eres tercera fuerza, te suele permitir entrar en todas las provincias donde se reparten más de cuatro escaños.

A partir del 30%, más aún si eres la primera fuerza, el número de diputados también tiene un impulso mayor. Es un plus al que aspiraba el PSOE. No está nada claro que lo vaya a lograr.

3. ¿Qué va a pasar con el PSOE?

El consenso en las encuestas no pinta demasiado bien para Pedro Sánchez. Sí, volverá a ser el candidato más votado. Pero con los mismos o menos escaños de los que logró el 28 de abril, con un escenario de pactos aún más complicado, con el bloque de la izquierda más débil, con la ultraderecha más fuerte y sin lograr que la gobernabilidad deje de depender de los partidos independentistas. Si se cumple este pronóstico, mayoritario en las encuestas, el resultado sería pésimo: repetir elecciones, después de ganarlas, para ir a peor.

En La Moncloa aún confían en un milagro final: que la mayoría de los indecisos provocados por el derrumbe de Ciudadanos, se decanten en el último momento a su favor. Toda la estrategia de esta campaña se ha basado en esto: de la vicepresidencia para Nadia Calviño al giro sobre Catalunya. Ganar entre ese votante menos ideológico al que se asimila con el centro. Lograr un porcentaje de voto superior al 30%, igual que hizo Rajoy en junio de 2016.

Las encuestas en aquella repetición electoral daban de media al PP un 29% y unos 120 escaños. Al final obtuvo el 33%: 137 escaños.

4. ¿Qué resultado tendrá Unidas Podemos?

Probablemente la gran diferencia entre Rajoy y Sánchez es que el líder del PP, entre una repetición y otra, no se movió. Rajoy mantuvo exactamente la misma posición. Sánchez no. Y en el cambio de discurso de estas elecciones, a la caza del votante de Ciudadanos, el PSOE ha descuidado el flanco izquierdo. A un votante que, según las encuestas, permite a Unidas Podemos aguantar con más fuerza de lo que, hace unos meses, podría parecer.

Algunos sondeos dan a Unidas Podemos un leve repunte. Otros, una pequeña bajada. Todas las horquillas les sitúan en cifras muy similares a las de abril.

En las encuestas, la candidatura de Íñigo Errejón, Más País, obtiene representación. Pero con horquillas mucho más modestas de las que apuntaban los sondeos de hace un mes, por debajo de ese objetivo de 15 escaños en el que aún dicen confiar. Si se cumplen los pronósticos, Errejón queda lejos de esa cifra y Podemos aguanta, el triunfo es doble para Pablo Iglesias: saldría reforzado frente al PSOE y derrotaría a su exnúmero dos.

5. ¿Qué pasará en el Senado?

La inusual derrota de la derecha en el Senado es otra de las victorias de la izquierda que, con esta repetición electoral, está en juego. En abril, la división del voto de la derecha y el sistema de reparto de escaños dio al PSOE la mayoría absoluta que ahora está en cuestión.

Hay dos factores que pueden ayudar mucho al PP: el desplome de Ciudadanos –que aquí también se notará, porque la división de voto será menor– y especialmente la decisión de Vox de presentar solo un candidato al Senado por provincia, en vez de tres. Son dos cambios, nada menores, que pueden influir mucho en el resultado final por las peculiaridades del sistema electoral en el Senado que expliqué en este artículo.

6. ¿Cuánto crecerá la abstención?

En las elecciones de abril, la participación llegó al 75,75%, la más alta en 15 años. Esta vez no se va a repetir, como demuestra el número de solicitudes para el voto por correo: un 30% menos en esta ocasión.

El voto de los residentes en el extranjero, por el contrario, ha subido. Aunque es por un motivo distinto a la movilización: porque quienes ya realizaron los complejísimos trámites del voto rogado en abril, en esta ocasión, no ha hecho falta que los volvieran a hacer.

En la repetición electoral de 2016, la participación fue del 69,83%. Y para el domingo las encuestas pronostican una participación de entre el 70% y el 72%. Aunque la clave, más que la abstención, es saber quién se abstendrá más: si la derecha o la izquierda. Y, por ahora, en las encuestas, la movilización de la derecha es mayor.

En la repetición de 2016, el precedente más cercano, también fue la izquierda quien se abstuvo más.

7. ¿Puede gobernar la derecha?

Todas las encuestas dicen que no. También lo decían en las elecciones andaluzas de hace un año y, contra pronóstico, la derecha gobernó. Apoyada en el enorme empuje de la extrema derecha.

En las generales, la derecha lo tiene más complicado. Porque no le vale con sacar más escaños que la izquierda –que es posible que los tengan–.  Necesitan sumar 176, y es una victoria que ninguna encuesta pronostica hoy.

Aun así, el triunfo de la derecha no es una hipótesis imposible. Tampoco tan improbable. Aunque ningún encuestador lo admita en público, y muestren la máxima confianza en sus números, en privado reconocen que la repetición de las elecciones, el hundimiento de Ciudadanos, el empuje de Vox y la abstención de la izquierda es una coctelera que hace más difícil los pronósticos. Y que las encuestas pueden fallar más de lo habitual. Más aún si durante la jornada de reflexión el movimiento independentista se moviliza y monopoliza el debate público, como ocurrió con los disturbios en Barcelona.

Si la derecha triunfa, el problema para la izquierda es que, esta vez, será mucho peor. Y no solo por el fracaso histórico de una derrota tras haber logrado ganar. Porque Vox no se conformará con ser un mero apoyo parlamentario. Si cuentan con los escaños suficientes, la extrema derecha querrá gobernar. Y dudo que Pablo Casado les vaya a cerrar la puerta a una coalición.

Si suman, el futuro vicepresidente del Gobierno no será Pablo Iglesias ni Irene Montero ni Carmen Calvo ni Nadia Calviño: será Santiago Abascal.

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