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Las bodegas de Rioja Alavesa acceden sólo a tres de los ocho millones de euros en ayudas para la destilación de excedente de vino

Una bodega de la Rioja Alavesa.

Belén Ferreras

Bilbao —

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Las bodegas de Rioja Alavesa no han secundado la propuesta del Ejecutivo vasco para dar una “segunda vida” al vino excedente y destilarlo para destinar su alcohol a usos industriales. El Gobierno vasco había preparado una partida de ocho millones de euros en ayudas a los bodegueros para que destilaran parte del vino pero sólo se han presentado solicitudes que suman apenas tres millones de euros. En concreto, se presentaron un total de 105 solicitudes iniciales, de las que diez desistieron. Finalmente, de las 95 que quedaron, se aprobaron 93 y se han denegaron dos, una por por incumplimiento de la ley de morosidad y otra porque no se acreditó debidamente la destilación tal y como se requería en la convocatoria de las ayudas.

La consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia, apunta a “varios factores” como los que han generado esta situación de falta de interés entre los bodegueros, entre ellos “la reticencia a tirar uvas o a destilar por parte del sector y la premura de plazos en la cosecha en verde” -que también estaba subvencionada- , según señala en una respuesta parlamentaria formulada por Itxaso Etxebarria, de EH Bildu. Tapia asegura que el Gobierno vasco “ha hecho una reflexión interna” sobre la baja demanda de estas ayudas extraordinarias y que ha sido “compartida con el sector”. En este sentido, aseguran que en la cuestión de la cosecha en verde, “se estima una demanda mayor a la vista del conocimiento de la ayuda, y en el caso de la destilación, se prevén ajustes en el procedimiento de la tramitación de la misma”. De hecho, desde el sector aseguran que las condiciones planteadas para el acceso a las ayudas han supuesto una barrera difícil de superar por las más pequeñas.

El Gobierno niega que haya habido un desconocimiento por parte de los agricultores y bodegueros sobre el funcionamiento de las ayudas, y asegura que las bodegas conocían los criterios generales de la ayuda tanto de la intensidad e importe de ayuda, así como en los procesos y plazos desde la primavera de 2023, “a través de las reuniones realizadas con sus representantes y con el conjunto de ellas en una reunión celebrada en Laguardia el día 20 de julio de 2023. La ayuda de destilación se publicó el 28 de agosto de 2023 cuando todavía las bodegas no habían comenzado a destilar”, puntualizan, por lo que rechazan que haya habido bodegas que hayan destilado su vino y que no haya podido optar finalmente a las ayudas. Sin embargo, la realidad es que las ayudas pretendían destilar un total de nueve millones de litros de vino para convertirse en alcohol de uso industrial de los utilizados, por ejemplo, para la elaboración de productos de limpieza o para biocombustibles, y se ha quedado en unos 3,25 millones de litros.

En concreto, las subvenciones eran de 0,925 euros por litro de vino tinto y 0,835 euros por litro de vino rosado. El decreto del Gobierno vasco establecía las cantidades máximas que se podrán acoger a estas ayudas por destilación: un 10% de la producción total de vino para bodegas grandes de 500.000 litros o más; un 15% para las que producen entre 250.000 litros y menos de 500.000, y un 20% de la producción las bodegas en las que esta es inferior a 250.000 litros.

Estos porcentajes máximos a destilar han sido una de las cuestiones que ha dificultado el acceso a la ayudas de las bodegas pequeñas, según señalan fuentes del sector. “Las bodegas pequeñas estábamos muy interesadas en estas ayudas, pero el límite del 20% de la cosecha del año anterior nos ha dejado a muchos fuera”, señala Jesús Bouza, bodeguero y representante de UAGA, que considera que el caso de las grandes, “probablemente el precio que se ofertaba por el destilado no les ha interesado porque para ellas es más fácil comercializar el excedente”, señala. Sin embargo, para las bodegas pequeñas el ratio de estocaje -la relación entre el stock y el volumen de comercialización- está en estos momento en el 7%, frente a la media del sector que es del 3,8%, por encima del porcentaje medio ideal que está en el 2,7%. “Co un ratio del 7% limitar el volumen de vino que se podía destilar al 20% del total de la cosecha ha reducido mucho nuestras posibilidades de optar a las ayudas”, y “vender el vino excedente como vino de mesa, es todavía menos rentable”, recuerda.

De cara a futuras convocatorias, el Gobierno ha mantenido el pasado día 2 de febrero una reunión con organizaciones del sector para valorar cómo realizar un planteamiento más adaptado a las necesidades de los productores. “Esperamos que de cara al futuro se tenga en cuenta estos ratios para adaptar el volumen que se puede destilar a la situación real de las bodegas”.

También consideran necesario un cambio en las condiciones marcadas para llegar a optar a las ayudas. “Para obtenerlas, de forma previa tenías que presentar un acuerdo con la alcoholera, la certificación de que que se ha retirado el vino y un declaración de que se va a utilizar para usos industriales”. Algo que consideran que ha penalizado a las bodegas más pequeñas “porque no tenemos tanta capacidad para negociar con las alcoholeras, se puede demorar la recogida”, y muchos no han llegado a tiempo a la convocatoria.

No obstante, señalan que lo primordial ahora es que se liquide estas ayudas. “Los que han accedido a los tres millones en ayudas que se han adjudicado todavía no las han cobrado y han pasado ya cinco meses desde que se tuvo que destilar el vino”, señala el representante de UAGA. Desde la asociación ABRA, Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa han declinado opinar sobre esta ayudas.

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