'Ciencia fricción', la exposición que imagina un mundo en el que animales y humanos tienen los mismos derechos

Dibujos de ficticias protestas a favor de los animales que simulan fotografías

Maialen Ferreira


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Es difícil imaginar un mundo en el que los humanos descubren cómo manipular los rasgos genéticos de los fetos para que sean de una forma u otra o tengan un sexo determinado. O que puedan eliminar sistemáticamente al individuo más débil con el objetivo de mejorar la especie. Esa realidad tendría incluso un punto de conexión con los experimentos científicos realizados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, no extraña que ocurra con los animales de granja. La exposición Ciencia fricción. Vida entre especies compañeras muestra la realidad de los animales que no tienen la posibilidad de vivir en libertad a través de obras de distintos artistas. La obra que viaja por la realidad de las vacas y la compara con el nazismo está realizada por las artistas finlandesas, Gustafsson y Haapoja, y se llama el 'Museo de la historia del ganado'. En ella se plantea contar la historia de la ganadería dese el punto de vista de las propias vacas. Es una forma de contemplar lo que los humanos, a lo largo de la historia, les han hecho.

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El oncoratón es una especie de ratón modificada genéticamente para poder investigar con ella. No puede aparearse, ni vivir en libertad, ni relacionarse con otro tipo de ratones. Por ello, 'Ciencia fricción' dibuja a un oncoratón (blanco) practicando sexo con un ratón de otra especie, en este caso negro. Una imagen completamente irreal e imposible. La intención del ser humano de modificar el oncoratón es clara y decidida, sin embargo, de una forma no tan intencional, a raíz de las actividades que realizan los seres humanos, se están modificando los organismos de otros animales. Es el caso de los animales marinos que accidentalmente tragan plásticos arrojados al mar por las personas. La exposición inventa cómo serán en el futuro los órganos de esos animales y cómo se verán obligados a convivir con microplásticos para que puedan sobrevivir.

“Toda la evolución hay que comprenderla como coevolución entre distintas especies y hay varias obras de la exposición que son ejemplo de esto”, explica a este periódico la comisaria de la exposición María Ptqk mientras recorre las distintas obras que la componen. 'Ciencia fricción' explora ese cambio de perspectiva a partir de la obra de dos científicas y pensadoras esenciales de la actualidad. La bióloga Lynn Margulis, que, con su teoría sobre el papel de la simbiosis en la evolución, sienta las bases para una nueva historia de la vida. Y la filósofa y también bióloga Donna Haraway, cuya obra indaga en la potencia narrativa del conocimiento científico y en su condición de “máquina de relatos” sobre el mundo y el lugar que ocupamos en él. “Ellas sobre todo hablan de los animales de granja y de laboratorio para mostrar que sin ellos no podríamos habernos desarrollado como civilización”, detalla la comisaria.

“Luego está el concepto de 'fricción', porque el hecho de que existan evidencias científicas que prueban que somos ecosistemas simbióticos friccionan nuestras ideas de individuo. Marguilis dice que no deberíamos pensar en la evolución como un árbol con la especie humana arriba del todo, como si fuera una especie excepcional y superior, sino como una red. Sin embargo, esto fricciona nuestro imaginario y nuestras representaciones culturales porque nos creemos que somos individuos cuando en realidad somos nodos de redes mucho más amplias y no podemos vivir de ninguna manera fuera de esas redes. La idea del humano como especie superior y privilegiada hace que pensemos que el mundo nos pertenece y que todas las demás especies son de nuestra propiedad y están aquí para servirnos. Eso lo tenemos muy interiorizado”, explica María Ptqk, doctora en Investigación Artística por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU).

Por ello, la comisaria ha reunido en esta exposición a una serie de creadores, pensadores y científicos de todo el mundo que exploran las relaciones entre especies para ampliar lo que hasta ahora la sociedad imagina con el objetivo de poder entender paradigmas nuevos entre distintas especies. Esas ideas las ha expuesto, además, en distintos formatos artísticos. Desde artesanías con telas para crear un coral marino, arte considerado “femenino” y relegado a un segundo plano en comparación con otras prácticas artísticas más masculinizadas, según explica Ptqk, hasta una película producida especialmente para la muestra y dedicada al movimiento por los derechos de la naturaleza, pasando por el dibujo, la ilustración -fundamental en ciencia- y las instalaciones creadas para mostrar realidades inexistentes.

Uno de los objetivos de la comisaria de la exposición es que los visitantes “despierten de la inocencia” y se atrevan a tener un debate sobre el uso de los animales para consumo de alimentos o para la investigación en laboratorios. “Estas son conversaciones que tenemos ganas de tener. Estamos en un momento de cambio y yo reivindico el arte y la cultura como lugares de conversación y de construir sociedad. Si esta exposición sirve para que hablemos, me alegraría mucho. Tenemos que tener la madurez como sociedad de no ocultar que el ser humano sacrifica animales para, por ejemplo, luchar contra enfermedades. Gracias a los avances en la medicina y a este tipo de experimentos antes nos moríamos con 30 años y ahora con 80 y eso es un cambio evolutivo, pero tenemos que tener este debate social y ampliar nuestra mirada a la hora de pensar en el sufrimiento de las otras especies, que no se da solamente con la alimentación. Hay mucho trabajo por hacer en los laboratorios. Se pueden limitar estas prácticas, por ejemplo, a la hora de crear cosméticas o se puede garantizar que las condiciones de vida de los animales con los que se experimentan sean mejores. No es lo mismo vivir sin sufrimiento y ser sacrificado, que vivir con sufrimiento toda su vida. Es algo que también pasa con los animales de granja”, concluye.

La exposición, que ya ha pasado por el Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), estará disponible en el centro Azkuna Zentroa de Bilbao hasta el 23 de febrero de 2023. A lo largo de estos meses se podrán realizar visitas guiadas que contarán con la participación de la comisaria María Ptqk y visitas escolares en las que se llevarán a cabo actividades relacionadas con los animales y otras especies. Además, 'Ciencia fricción. Vida entre especies compañeras' ampliará su contenido con un ciclo de podcast en AZ Irratia, la radio de Azkuna Zentroa, que a través de entrevistas a artistas extenderá la mirada de la exposición a cuestiones como el paisaje, la ganadería, la agricultura, los hongos o la fauna y flora marinas.

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