Dimite el director comercial de Tubos Reunidos, Pedro Rodríguez Salor, en plena crisis de la empresa
El director comercial de Tubos Reunidos, Pedro Rodríguez Salor, ha presentado su dimisión en plena crisis de la empresa de Amurrio, que está negociando en estos momentos con los sindicatos un ERE para 301 trabajadores y acumula una deuda de más de 244 millones de euros. Esta dimisión, que han confirmado fuentes cercanas a la empresa, es la segunda baja del equipo directivo desde que arrancó el año. En el mes de enero dimitió el presidente no ejecutivo de la empresa, Josu Calvo, por el “aumento de dedicación” que requería la situación de crisis de la compañía. Justo al día siguiente de producirse esta dimisión y que asumiera el cargo Joaquín Fernández de Piérola, la empresa anunció el ERE. Rodríguez Salor ocupaba el puesto de director comercial desde marzo de 2023.
En estos momentos Tubos Reunidos atraviesa un momento muy delicado que llevará a la pérdida de 301 empleos en una zona especialmente castigada por el cierre de empresas como es la de Ayala, ya que la mayor parte de los despidos serán en Amurrio y en menor medida en la planta de Trápaga. La negociación del ERE estará abierta hasta el 9 de marzo, pero, de momento, no hay perspectiva de acuerdo con los sindicatosm que rechazan el expediente de extinción. La dirección ha puesto sobre la mesa en estas semanas de negociación una oferta de prejubilaciones y bajas incentivadas, pero en ningún caso ha planteado la posibilidad de reducir el número de trabajadores afectados por el ERE, que los sindicatos rechazan en su totalidad, y tampoco retirar su decisión de cerrar la acería de Amurrio, algo que el comité considera que pone en riesgo la viabibilidad futura de la compañía.
Desde la dirección están insistiendo en la necesidad de cerrar un acuerdo cuanto antes, para que la empresa pueda afrontar la negociación de la deuda con la banca y con el resto de sus acreedores, el principal, la Sepi, a la que debe un préstamo de 112,8 millones, más los intereses, con el que el organismo del Gobierno central rescató a la empresa en 2021. Un préstamo que, por cierto está siendo investigado por la Audiencia Nacional por presuntas “mordidas” pagadas por la empresa para acceder a dicho crédito, en la causa en la que está implicado el expresidente de SEPI, Vicente Fernández Guerrero, reconvertido en asesor de Tubos Reunidos “hasta hace unos meses”. El Gobierno vasco ya se ha mostrado favorable a negociar la empresa tiene con la administración vasca si hay acuerdo con el resto de acreedores.
Fuentes conocedoras de la situación de la empresa señalan que la situación crítica de la compañía se agrava cada día que pasa, a lo que además está contribuyendo el conflicto laboral, con huelgas intermitentes que pueden poner peligro la entrega en plazo de algunos pedidos, según la visión de la compañía. Los sindicatos han parado 24 horas en la planta de Amurrio los días 17, 23 y 26 de febrero y volverán a parar el 4 y 9 de marzo, coincidiendo con las reuniones con la dirección. Además, se ha parado cuatro horas por turno los días 18, 19, 20, 25 y 27 de febrero y se repiten este lunes día 2, y el 3, 5 y 6 de marzo. En Trápaga, menos afectada por el ERE, se han convocado paros parciales los días de reunión con la dirección en el marco de las negociaciones del ERE, pero convocadas únicamente por ESK y LAB. Todo ello en un marco en que la tensión entre la plantilla y la dirección se está incrementando. Este mismo lunes se han celebraado una asamblea a la que los sindicatos ELA y ESK han llevado la propuesta de iniciar una huelga indefinida cuando acabe el periodo de consultas el 9 de marzo, pero finalmente ha salido adelante la propuesta defendida por el resto de las centrales -UGT, LAB y CCOO- de mantener los paros de cuatro horas y y realizar de 24 horas en ocasiones puntuales.
La última reunión del ERE, el pasado jueves 26 de febrero, se trasladó por decisión de la dirección al Palacio Euskalduna, en Bilbao, aduciendo motivos de seguridad, un cambio que no gustó nada a la plantilla. “A la mesa negociadora se nos trató como a delincuentes, se nos quería cachear por si llevábamos no sabemos qué a la reunión. Les demostramos nuestro malestar, les dijimos que no entraríamos si seguían con los cacheos y que no íbamos a aceptarlo. Al final lo aceptaron y subimos”, señalaba el representante de LAB, Oier Bidaurratzaga. Al día siguiente protestaron frente a las oficinas que la empresa tiene en Bilbao para que no “para que no silencien las protestas”, tras el cambio de ubicación de las reuniones por parte de la dirección de la empresa, indicó el representante de ESK, Gorka Abaskal. Este lunes han llevado su protesta frente al BEC, donde se ha inaugurado la Bienal de Máquina-Herramienta, para visibilizar su situación ante la feria más importante de carácter industrial.
El miércoles se producirá una nueva reunión de la mesa negociadora del ERE. La última oferta de la dirección pasa por prejubilaciones a los 59 años y bajas incentivadas con 38 días de salario por año trabajado con un tope 24 mensualidades de salario más un lineal de 1.500 euros y 10 años de límite. Esta oferta es para aquellos trabajadores que se suscriban antes del final del periodo de consultas, sujeta al acuerdo final que se produzca. En cuanto a los trabajadores eventuales, ofrece 30 días de salario por año de servicio con tope 12 mensualidades, reconociendo antigüedad con unidad de vínculo contractual. Ninguno de los sindicatos integrantes del comité quiere valorar esta oferta porque insisten en que ni el ERE, ni el cierre de la acería está justificado.
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