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Bizkaia enfría la subida de impuestos a las empresas que reclamó Azpiazu

Instantes previos a la reunión del Consejo Vasco de Finanzas

Iker Rioja Andueza

“Hoy no tenemos que hablar de la presión fiscal”, ha medio protestado este lunes el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, en la rueda de prensa posterior a su primer Consejo Vasco de Finanzas, el órgano que sienta a Gobierno vasco, diputaciones y ayuntamientos para poner en común de manera periódica las cifras de recaudación de impuestos en Euskadi. Pero las preguntas de los periodistas eran inevitables a la luz de unas reflexiones del propio Azpiazu en torno a la posibilidad de subir los tipos efectivos que pagan las empresas después de tres años de reforma fiscal integral que, al menos en el Impuesto de Sociedades, se ha revelado insuficiente. La conclusión es que Bizkaia, el territorio con más peso económico, con las empresas más potentes y que aporta la mitad del dinero de todos, ha enfriado las expectativas en sintonía con la reclamación de la patronal Confebask.

Álava ya dijo estar de acuerdo con Azpiazu, Gipuzkoa ya mostró sus recelos y sólo quedaba la opinión de Bizkaia. Su diputado general, Unai Rementeria, sentado a la izquierda de Azpiazu en la comparencia tras el Consejo Vasco de Finanzas, ha asegurado que “no contempla” subir la presión fiscal y ha dicho primero que debatir sobre Sociedades es hacerlo sobre un impuesto que apenas supone el 5% del total recaudatorio y segundo que Euskadi tiene que ser un territorio “atractivo” para la actividad económica. Ha apostillado, finalmente, que no se puede dar por supuesto que vaya a haber una reforma fiscal al cumplirse tres años de la anterior ya que lo pactado era una “revisión”. Nada más y nada menos.

Pero los datos que Azpiazu tenía en mente al abrir la caja de Pandora de los impuestos siguen sobre la mesa. Euskadi, en 2016, ha ingresado 544 millones menos de los previstos e incluso 74 menos que los marcados en octubre tras una revisión claramente a la baja de las primeras estimaciones. Si se mira en perspectiva, el último ejercicio completo antes de la reforma fiscal (2013), se cerró con 11.752 millones de ingresos frente a 12.950 con los que se ha completado este trienio de aplicación de aquellos cambios. Sube de manera importante el IRPF, sube el IVA (aunque éste depende de normativa estatal) y suben los impuestos especiales. Pero cae con estrépito el Impuesto de Sociedades a pesar de que la economía crece ya de manera notoria.

En concreto, de 1.216 millones obtenidos de las empresas en 2013 se ha pasado a 1.002 en 2016. Y la cifra final es algo mejor por un cambio en los denominados pagos a cuenta introducido a última hora por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Son 214 millones menos luego de las modificaciones fiscales, de los cuales 196 corresponden a Bizkaia.

Rementeria, preguntado expresamente por este mal comportamiento de Sociedades en su territorio y sobre la necesidad de lograr que las compañías aporten más, ha lamentado que el debate sobre la fiscalidad se centre en esta figura concreta “cuando en Bizkaia es sólo el 7,5% de toda la recaudación” y “si se tiene en cuenta la normativa foral apenas el 5%”, ya que el resto depende de la tributación estatal. A su entender, se gasta demasiada pólvora en debatir sobre apenas 1 de cada 20 euros que ingresa Hacienda cuando la reforma de 2014 fue “integral”.

Argumenta, además, que “se está saliendo de la crisis” y que “las inversiones de las empresas están sujetas a deducciones”. Sin embargo, en esa misma coyuntura Sociedades se ha comportado mucho mejor en Álava y en Gipuzkoa.

Para Rementeria, “la fiscalidad no es sólo para recaudar” sino “un instrumento al servicio del tejido económico”. “Y necesitamos ser atractivos”, ha añadido sin más concreciones sobre tipos impositivos concretos para las empresas. Aunque sí ha matizado que “la fiscalidad no se puede modificar siempre” y que la “estabilidad” es un valor en sí misma.

A la derecha de Azpiazu –que ha reconocido que la competencia es de las Diputaciones y no del Gobierno y que ha parecido inhibirse en el debate-, el alavés Ramiro González ha sido mucho más moderado que hace unos días, cuando vio claro el “margen” de mejora en Sociedades. “Hay que mantener la fiscalidad al margen de coyunturas y dotarle de estabilidad”, ha apuntado simplemente González como mensaje central para añadir a continuación que ningún cambio deberá poner en “dificultades” la recuperación económica. Finalmente, el guipuzcoano Markel Olano ha introducido otro elemento en la coctelera: quizás los mayores recursos no deban provenir de más impuestos sino de una nueva Ley de Aportaciones que, tras años de espera, permita ajustar la contribución de cada territorio a la caja común.

En lo que sí están de acuerdo todas las partes es que es ahora el momento de “analizar” la reforma fiscal de 2014 cerrados los tres años de recorrido con los que nació. El consejero Azpiazu ha enfatizado que “cualquier modificación deberá hacerse con un consenso tan amplio” como el que se logró en 2013, cuando PNV, PSE-EE y PP hilvanaron este acuerdo. La premisa será siempre “garantizar la sostenibilidad” de los servicios básicos.

Por otro lado, ha recordado que Euskadi mantiene una reclamación formal contra el Estado por las liquidaciones del Cupo. Azpiazu calcula en 1.600 millones la sobrefinanciación del Estado por parte de la comunidad autónoma en los últimos años y ha dicho que afronta la negociación “sin renunciar a nada” de partida.

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