Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Euskadi se entretiene con un debate político sobre un adelanto electoral inexistente

El lehendakari, Iñigo Urkullu, con Josu Erkoreka

Iker Rioja Andueza

No, el lehendakari, Iñigo Urkullu, no tiene planes para adelantar las elecciones autonómicas, previstas inicialmente para otoño de 2020. No, el portavoz del Gobierno, Josu Erkoreka, no sugirió semejante posibilidad abiertamente en una entrevista en el programa Faktoria de Euskadi Irratia del pasado miércoles. Y no, tampoco el PSE-EE, socio del PNV en el Ejecutivo, ha avisado de que está sobre la mesa hacer coincidir el 26 de mayo las elecciones municipales, forales y europeas con otra cuarta cita con las urnas. Sin embargo, la Euskadi política lleva 48 horas discutiendo sobre unos inexistentes comicios autonómicos. Al menos la tercera de las hipótesis quedará anulada este mismo martes, fecha tope para celebrar autonómicas con carácter inmediato.

Esta tormenta en un vaso de agua se inició el miércoles tras la intervención de Erkoreka en Euskadi Irratia. El consejero-portavoz, preguntado por la situación del Gobierno -en minoría parlamentaria y recién salido de la crisis por la marcha de Jon Darpón a causa de las irregularidades en la OPE de Osakidetza-, se limitó a explicar varias obviedades. La primera, que el clima preelectoral complica la búsqueda de apoyos con la oposición y que, si esa falta de puentes perdurase después de las votaciones de abril y mayo, sería momento de replantear el calendario. La segunda, que la potestad de disolver el Parlamento y llamar a los ciudadanos a las urnas es potestad exclusiva del lehendakari, que gestiona los tiempos libremente. Pero varios medios de comunicación lo interpretaron como un indicio de que Urkullu estaba pensando en tirar la toalla a 18 meses del final de la legislatura.

Se da la circunstancia de que el PNV, para justificar la marcha forzada de Darpón perseguido por el fantasma de la OPE médica de 2018, había hecho énfasis en la supuesta pinza de EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP frente al Ejecutivo de PNV y PSE-EE. Sin embargo, esa alianza sólo ha sido efectiva durante la legislatura en momentos muy concretos y excepcionales -como la reclamación de la salida del consejero de Salud- pero no ha conformado un bloque unánime y continuado. Pero su invocación parece haberse vuelto en contra del propio partido 'jeltzale'.

El Gobierno, por ejemplo, contó con el voto del PP para que no saliera adelante una comisión de investigación sobre la propia OPE días después de la dimisión de Darpón. También en enero, tras verse obligado a prorrogar los presupuestos por falta de apoyos, sacó adelante sin problemas los tres decretos tramitados con urgencia para gestionar los aspectos económicos básicos: salarios de los funcionarios, actualización de las ayudas sociales o financiación educativa. No hay sensación de rodillo contra el Gobierno, ni mucho menos, en las votaciones que cada semana se producen en los plenos de la Cámara.

Pero el rumor del adelanto se ha instalado en los pasillos del Parlamento. Tanto que todos los partidos políticos han realizado declaraciones para valorar su predisposición a este supuesto. El mismo Urkullu ha tenido que despejar las dudas ante los medios de comunicación. “De momento, no. De momento, no”, ha repetido el presidente vasco. Y ha añadido: “Mi voluntad es seguir cumpliendo el programa de Gobierno que es lo que nos guía”. Por si hubiese dudas, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, también ha salido a la palestra: “Veo al Gobierno vasco con fuerzas, ideas e ilusión por llegar hasta el final de la legislatura”.

En realidad, el factor fundamental que podría obligar a cambiar los planes sería la no aprobación de los presupuestos de 2020. En 2017 y 2018, los dos primeros años de la legislatura, Urkullu pudo sacar adelante sus cuentas con el apoyo del PP, sostén que se esfumó cuando el PNV le retiró su apoyo en las Cortes Generales y se sumó a la moción de censura de Pedro Sánchez. La negociación alternativa con EH Bildu saltó en mil pedazos. Si ese escenario se reprodujese cuando se reabran las conversaciones a finales de este año, entonces sí podría estar sobre la mesa el adelanto electoral. Al menos según las fuentes oficiales: “El trámite presupuestario termina en diciembre. Entonces el lehendakari tomará su decisión. Y no sabemos cuál puede ser”.

¿Y qué opina el PSE-EE, socio del PNV en el Gobierno? Según ha deslizado su portavoz, José Antonio Pastor, los socialistas tiene el viento a favor de las encuestas y están listos para cualquier cambio de planes. Pero eso no quiere decir que tengan información de que se vaya a producir. “Estamos en una situación muy favorable para poder plantear una oferta electoral en todos los ámbitos y nos da igual que las elecciones se convoquen en otoño, en el primer trimestre de próximo año o incluso el 26 de mayo”, ha declarado a ETB.

En este extraño escenario, algunas voces de la oposición como Borja Sémper (PP) y Lander Martínez (Elkarrekin Podemos) han coincidido en advertir de que “no es un buen negocio” para Euskadi “romper la estabilidad y generar incertidumbre”. Fuentes de EH Bildu, por su parte, indican que su opción es no alimentar un debate artificial, si bien constatan que tras la pérdida del apoyo del PP se ha acentuado la minoría y “debilidad” del Gobierno de Urkullu. La coalición abertzale, de cara a lo que queda de legislatura, muestra “voluntad de acuerdo y mano tendida”, si bien lamenta la “prepotencia” con la que, a su juicio, ha actuado hasta ahora el Ejecutivo: “No buscan acuerdos, buscan adhesiones”.

Etiquetas
stats