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El lehendakari defiende una “consulta legal y pactada” con el Gobierno

Urkullu, dispuesto a "asumir riesgos para desbloquear" el fin de la violencia

Aitor Guenaga

El lehendakari, Íñigo Urkullu, sigue apostando por revisar el autogobierno vasco. Pero no quiere ningún salto en el vacío, ni ensayar vías independentistas 'a la catalana'. Por eso ha defendido en el Parlamento vasco las potencialidades del Estatuto, reconocidas incluso en la Constitución española en relación a los derechos históricos, para acordar un nuevo pacto que reconozca una “bilateralidad efectiva” entre Euskadi y el resto de España. En el pleno de política general celebrado este jueves en el Parlamento vasco, el lehendakari no ha traído al debate el desafío catalán, ni mirarse en el espejo de Artur Mas. De hecho, ha defendido una “consulta legal y pactada” con el Gobierno central en torno al nuevo estatus que antes debe ser acordado entre los partidos vascos, alejándose de cualquier desafío independentista.

Y sobre el “final ordenado de la violencia, del terrorismo”, “no el final de ETA”, ha precisado, se ha dirigido a la bancada de la izquierda abertzale (Hasier Arraiz) para mostrar su convencimiento de que “sus hijos van a vivir en una Euskadi en paz”. Pero que la vía más rápida para alcanzar la paz “la decisión está en manos de ETA”: un “anuncio unilateral mañana mismo de desarme y disolución; esa es la vía mas rápida para acabar con el ciclo de la violencia”.

La oposición ha dibujado a un Gobierno “insensible” con la ciudadanía que peor lo está pasando en esta crisis (UPyD) e “inactivo” y sin liderazgo en las políticas de reactivación económica (PSE-EE). Y tanto los populares como los socialistas le ha advertido que no hay posibilidad de avanzar en un nuevo estatus desde posiciones nacionalistas de máximos.

La líder del PSE-EE, Idoia Mendia, ha defendido la reforma del Estatuto de Gernika para “reforzar nuestros derechos sociales y nuestros servicios públicos”. Pero debe ser, según Mendia, legalmente: “en la independencia, la autodeterminación y otras reivindicaciones nacionalistas no nos va a encontrar”. Mendia se ha mostrado dispuesta a acompasar la reforma del Estatuto de Gernika con la renovación de la Constitución en clave federal. “Tenemos un terreno propicio para revisar lo revisable, se llama reforma constitucional y reforma estatutaria al servicio del bienestar de los vascos, desde amplios consensos y mediante vías legales”. La secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, ha defendido la reforma del Estatuto de Gernika para “reforzar nuestros derechos sociales y nuestros servicios públicos”. Pero debe ser, según Mendia, legalmente: “en la independencia, la autodeterminación y otras reivindicaciones nacionalistas no nos va a encontrar”. “Tenemos un terreno propicio para revisar lo revisable, se llama reforma constitucional y reforma estatutaria al servicio del bienestar de los vascos, desde amplios consensos y mediante vías legales”.

La presidenta del PP vasco, Arantza Quiroga, ha reclamado al lehendakari que deje de dar “vueltas a la misma y cansina noria, al derecho a decidir, a un nuevo estatus político para los vascos. Tenemos todo por lo que otros aspiran”. Y le ha indicado que “el encaje en España está claro. Tenemos reconocida nuestra singularidad, nuestro autogobierno y nuestra capacidad fiscal en Europa”.

El final de la violencia de ETA, “irreversible”

La coalición soberanista EH Bildu, ha echado en falta en la intervención del lehendakari, Íñigo Urkullu, referencias a otros actores políticos en relación a la pacificación en Euskadi. Su portavoz en la Cámara Unai Urruzuno ha censurado que “todas las exigencias en pacificación son para la izquierda abertzale” y ni una “referencia al Partido Popular o al Gobierno del PP”. Y Hasier Arraiz, líder de Sortu, al subirse por la tarde a la tribuna ha avanzado que el compromiso de la izquierda abertzale con el proceso para el final de la violencia “es irreversible”.

“Cuando viajamos por el mundo, a menudo nos preguntan que en un proceso unilateral como el nuestro, ¿cuál es la garantía de que no va a haber un regreso a la violencia? Y nosotros respondemos: nosotras somos la garantía porque si alguien pretende reabrir el ciclo de las violencias nos va a tener frente a frente. Nuestro compromiso es con la determinación de este pueblo de vivir definitivamente en paz y libertad”, ha señalado Arraiz.

El final de ETA debe tener “menos triunfalismos y menos unilateralidad y más prudencia” por parte del Gobierno central, ha remachado el portavoz del PNV, Joseba Egibar, en la Cámara vasca. Aunque también le afeó a la izquierda abertzale preguntándose de manera retórica si se “puede gestionar peor el final de ETA”. Y el lehendakari les ha animado a avanzar por la senda del reconocimiento del daño causado.

La coalición soberanista ha resaltado el hecho de que el lehendakari Urkullu no haya mencionado en su primera intervención en el Pleno de Política General lo que está sucediendo en Cataluña, ni tampoco se haya referido al derecho a decidir. Para Arraiz, el PNV no se debe conformar con aprobar en el Parlamento vasco una declaración de reconocimiento de lo decidido por los catalanes, en su caso la independencia. “Sin duda será un gran honor”, pero la “tarea histórica en Catalunya y en Euskal Herria es poner en marcha ya mismo el proceso constituyente vasco de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa”.

La “nación foral”

En materia de autogobierno y de actualización del Estatuto de Gernika, Urkullu reconoce que en la ponencia parlamentaria los partidos no han logrado colocar los “mimbres para materializar una propuesta común”. Pero ha dejado claro, sobre todo a la izquierda abertzale, que pese a los “incumplimientos” del Estatuto y la “legislación invasiva” del Gobierno central y sus políticas recentralizadoras, no está dispuesto a “ignorar el autogobierno alcanzado”. “El autogobierno vasco debe evaluarse y  reformularse, no como un edificio de nueva planta a erigir en el aire y sin enganche con el marco existente, sino desde la realidad de lo construido durante los últimos 35 años”. Es decir, de esta manera Urkullu pone distancia con otras vías seguidas por ejemplo en Cataluña, inmerso en un proceso independentista cuyo futuro depende ahora del resultado en las urnas del próximo domingo.

¿De qué forma considera el lehendakari que se debe actualizar el sistema actual? Urkullu reclama una relación de “bilateralidad efectiva” con España y el reconocimiento de la “realidad plurinacional del Estado”. Y cree que la vía para esa revisión del autogobierno se debe abordar desde la base de los derechos históricos, acuñando como nuevo término político la “nación foral”. “Creo en la unión desde la voluntad democrática y la libre adhesión”, ha apuntado, al tiempo que ha sostenido que “la singularidad de Euskadi se basa en el engarce jurídico, incluso jurídico-constitucional, que ampara y respeta nuestros derechos históricos, libertades originales preservadas mediante el pacto”.

El grueso del discurso del lehendakari, de 22 folios, se ha asentado sobre los logros de su Ejecutivo en estos tres años de legislatura. Pero no ha despejado el horizonte económico porque ha admitido que Euskadi intenta salir de una profunda crisis. “Una crisis que aún no hemos superado”, ha admitido. De hecho, Urkullu ha reconocido que la “recuperación incipiente” está “sujeta a riesgos”. Y ha vuelto a apuntarse al rigor en la gestión y la asignación de prioridades, “desde el realismo”, ha precisado. Pese a las sombras en la recaudación de impuestos, sobre todo por el descenso de los tributos en Bizkaia, hasta agosto, Urkullu se ha conjurado con la defensa de los servicios sociales. “No vamos a dar ni un paso atrás en el Estado social de bienestar que hemos logrado consolidar incluso en los años más duros de la crisis”, se ha comprometido en lo que a todas luces será en último pleno de política general en Euskadi, que celebrará elecciones autonómicas en el otoño de 2016. Pero toda la oposición le ha mostrado con datos el nivel de desempleo existente (más de 155.000 parados) y los índices de probreza que aún perduran para muchos vascos.

Propuesta para desatascar la ponencia de Paz y Convivencia 

Urkullu, dos días después de la operación en Francia contra la cúpula del aparato político de ETA, ha asegurado que “el extremo debilitamiento de ETA es un hecho positivo”. En su intervención esta mañana en el pleno de Política General, ha vuelto a exigir a la organización terrorista que se disuelva, así como un proceso de “desarme y desaparición definitivo, irreversible, incondicional, total y verificable”.

Ante el bloqueo en esta materia, dado que ni ETA ha avanzado por el camino de la entrega de las armas, ni el Gobierno del PP ha movido pieza en el tablero de la política penitenciaria, Urkullu ha asegurado estar dispuesto a “asumir riesgos para promover el desbloqueo”. Así, ha anunciado que tras las elecciones generales de diciembre tiene previsto presentar el nuevo Ejecutivo un plan dirigido a los presos etarras y a su reinserción y resocialización. Tras exigir el reconocimiento del daño injusto causado -“algo tan sencillo como decir que matar estuvo mal”-, ha reclamado a la izquierda abertzale a que “levante el veto colectivo que impide a los presos optar a los beneficios penitenciarios individuales y transitar por las vías legales de reinserción y resocialización.

Pero más allá de esa iniciativa en materia penitenciaria, y ante el atasco existente en la ponencia de Paz y Convivencia, el lehendakari ha señalado que ya está trabajando en una “propuesta de un acuerdo-base para la convivencia”. Tras los intentos fallidos por parte del PNV para lograr que EH Bildu y, sobre todo, Sortu avanzara en el reconocimiento del suelo ético y del daño causado, Urkullu quiere dar una nuevo paso: un acuerdo que, según ha indicado en su intervención en la Cámara vasca, “se inspirará en el suelo ético y se presentará como herramienta para crear un espacio compartido de convivencia a medio plazo”.

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