El 'horno' de la vieja sede del Gobierno vasco en Vitoria: “El termómetro marca 39,6. Una trabajadora tiene taquicardia”
Lunes: “28,6 grados a las 7.30 de la mañana. Tras una hora con las ventanas abiertas, estamos a 27,9. Alguna persona trabajadora ya se ha quejado de dolor de cabeza y de dificultad de respirar”. Martes: “El termómetro de la oficina marca 39,6 grados y 37% de humedad a las 11.30 de la mañana. La sensación es agobiante. Una trabajadora ha tenido un episodio de taquicardia. Otra trabajadora ha manifestado que no puede más. Estas condiciones son peligrosas”. Miércoles, más de lo mismo.
Trabajadores de la sede del Gobierno vasco del centro de Vitoria, ubicada entre las calles de Félix María de Samaniego y de las Cercas Bajas, han sufrido elevadísimas temperaturas en su interior en los últimos días de ola de calor hasta el punto de que se ha aceptado que parte del personal pueda ausentarse o incluso se han realizado traslados temporales de servicios a la sede central del barrio de Lakua. El edificio, levantado en la dictadura como sede del sindicato vertical franquista, no tiene ventilación o climatización. En él, operan servicios como Trabajo, Vivienda, Tráfico, Industria o HABE, el organismo de euskaldunización de adultos.
El Ejecutivo anunció en 2023 la adquisición del antiguo Banco de Santader de la plaza del Arca del centro de Vitoria por 7 millones de euros para centralizar allí los servicios de la vieja sede franquista y de otras dependencias, como el de atención ciudadana Zuzenean que ahora está en Ramiro de Maeztu. Entonces se prometió que en 2025 estaría abierto, pero no ha sido así. De hecho, ha sido este mes de junio de 2026 cuando se ha anunciado el inicio de la licitación para la reforma, con un coste adicional de 15,7 millones y un plazo prudente de dos años de obras desde que arranque, quizás a finales de 2026. Por lo tanto, 2029 parece el momento más realista para la inauguración.
“Tras tener conocimiento de las altas temperaturas que estáis padeciendo en Samaniego por no contar con aire acondicionado, comentar que se está trabajando en adecuar el edificio Arka para trasladar al personal a dicho edificio, pero hasta ese momento, se proponen las siguientes medidas. Primera opción, se debe comunicar a la persona responsable y reservar una sala en Lakua con aire acondicionado para trabajar. Para esta opción sería necesario contar con portátil por parte del trabajador o el servicio. En caso de no contar con portátil, se deberá comunicar a la persona responsable la situación y, siempre y cuando, la persona responsable esté de acuerdo se puede solicitar al servicio médico el justificante para abandonar el puesto de trabajo. Primero ponerse en contacto vía telefónica con el servicio médico y después enviar mail por escrito poniendo en copia al responsable para que quede registrado. En cualquier caso, es imprescindible contar con el beneplácito de la persona responsable”, se les ha informado en episodios de recientes de calor a los funcionarios que se han quejado.
Así, estos días ha habido personal que no ha trabajado, otros trasladados a Lakua -en un peregrinaje que se podría repetir más veces este verano- y otros que han optado por llevar sus propios ventiladores a la oficina. “Es necesaria la instalación de algún sistema de refrigeración o, al menos, ventilación. No hay ni un solo ventilador proporcionado por la administración en la oficina. Los pocos que hay, los han traído los trabajadores a lo largo de los años y, algunos de ellos emiten mucho ruido. Considero que el Gobierno vasco no está haciendo todo lo posible para cumplir la ley en cuanto a las condiciones de trabajo que debe garantizar a su plantilla”, planteó por escrito una trabajadora.
Desde el área de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno, el departamento responsable de la gestión de los edificios y del personal, se insiste en que hay unos protocolos y que se están cumpliendo, como prueban los ajustes en tiempo real de los últimos días. ¿Qué dicen esos protocolos? Ya a finales de mayo, cuando se produjo la primera gran ola de calor del año incluso antes del verano, el servicio de Prevención emitió una circular al respecto.
Mencionaba algunos datos sobre el objetivo incremento de las temperaturas en Euskadi e indicaba que, “ante el adelanto” de los fenómenos extremos y la “previsión de un período estival” con valores elevados, la pauta era que los espacios de trabajo del Gobierno vasco nunca pasasen de 27 grados. Si eso no es posible, se han de buscar salas del mismo centro que sí puedan reunir esas condiciones y facilitar ordenadores portátiles para continuar con las tareas. Después, vendrían los traslados. Si incluso eso no basta, se puede lograr un “justificante” para “abandonar” el puesto de trabajo. El protocolo menciona que se ha de tener especial sensibilidad con mayores de 60 años, embarazadas, enfermos crónicos o personas vulnerables por cualquier otra razón.
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