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Vapeadores, retos virales y acoso: la radiografía de la adolescencia extremeña en la voz de Mateo y Mateo

Todo comenzó con determinación y con una idea muy clara. Mateo Pastor y Mateo Manchado sabían desde el principio lo que querían hacer y para qué: un podcast distinto, que no repitiera lo de siempre, que no se quedara en videojuegos o en el scroll infinito de TikTok. Querían hablar, pensar, compartir y quizá ayudar a otros chicos y chicas de su edad. 'Jóvenes frente al mundo' nació en en casa, donse se sigue grabando con un móvil, mucha ilusión y la supervisión de personas adultas; ellos pusieron todo lo demás. “Lo único que hacen muchos es jugar videojuegos y ver TikTok. Eso no ayuda en nada. Hay que hacer cosas productivas y no tener miedo a lo que digan los demás”.

El impulso definitivo llegó tras una entrevista en Canal Extremadura Radio, que superó las 100.000 visualizaciones y más de 3.000 ‘me gusta’. “Eso nos puso súper contentos y con más ganas de seguir”, reconocen. Desde entonces, su proyecto ha crecido y se ha consolidado como un espacio de reflexión juvenil.

Aunque no buscaban colaboraciones con grandes celebridades, sí tenían un sueño: grabar con AchoPatry, creador de contenido que ha hablado abiertamente sobre el bullying que él mismo sufrió, aunque el capítulo está pendiente de publicarse. “Nos ha hecho mucha ilusión. Queríamos profundizar en su caso y hablar del tema con alguien que lo ha vivido”, explican. Y ese sueño ya lo han cumplido. Para ellos, no se trata de fama, sino de sumar voces que puedan servir a otros jóvenes que atraviesan situaciones similares.

Los temas que abordan son los que atraviesan a su generación: el bullying, los vapeadores y los retos virales peligrosos. Aunque no conocen casos directamente —“porque la gente que lo sufre no lo cuenta”— valoran el sistema de buzones anónimos de su instituto para denunciar situaciones de acoso. En otro capítulo hablan del auge de los vapeadores, que incluso utilizan niños y niñas menores que ellos. “Sales del instituto y ves nubes, un montón de nubes”, dicen. Creen que mucha gente piensa “que no es perjudicial” y critican a los comerciantes que aseguran que es más sano que el tabaco. También han tratado los retos virales peligrosos, como el Chromebook Challenge o el Nicki Minaj Stiletto Challenge. “La mayoría vienen de América. Aquí en España los imitan. Ni siquiera somos originales”, explican, y critican la inacción de las plataformas digitales: “TikTok, Instagram… no ponen medidas contra los retos peligrosos”.

Aunque parezca sencillo, el podcast requiere tiempo. Ellos lo miden con exactitud: entre 45 minutos y una hora para grabar, y unos 30 minutos para editar. Todo ello sin descuidar sus estudios. “No le estamos dedicando muchísimo tiempo porque no nos queremos desviar del colegio”, aclaran. Antes de cada episodio preparan un guion: “Una especie de ayuda. Porque si no, ponerse a hablar sin guía es difícil”. En su último programa hablan de las mujeres en la ciencia, con excusa de la celebración del día internacional el proximo día 11.

La presencia en redes ha crecido rápidamente y eso les ha dado un impulso enorme. Allí comparten clips del programa, reflexiones y enlaces a los contenidos educativos de sus invitados. Tanto en Instagram como en Tiktok y en YouTube. También en su canal de WhatsApp y en Spotify.

No es el trabajo de edición y producción lo que más les cuesta: son las reacciones del día siguiente en el instituto. “Hay gente que se ríe de nosotros, dice que estamos perdiendo el tiempo”, explican. Pero también reciben apoyo y ánimos. Saben que las críticas forman parte del camino. “Nos gusta que sean constructivas. Que nos digan qué mejorar, no solo que perdemos el tiempo”. Lo que más disfrutan es simple: “Grabar. Quedar con los amigos para grabarlo. Hablar de actualidad. Se nos queda una satisfacción porque estamos haciendo algo bueno y aportando algo al mundo”.

Con ocho episodios publicados y cada vez más seguidores, Jóvenes frente al mundo apenas acaba de empezar. Hablan con responsabilidad de lo que significa ser adolescente hoy. Y lo hacen sin imposturas, sin poses, con la naturalidad de quien está descubriendo que su voz sí importa.

Quizá por eso conectan. Y quizá, también por eso, estos tres chicos de 12 años ya están empezando a cambiar un poquito el mundo. Lo que está claro es que no lo están empeorando. Y, a veces, eso ya es mucho.