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La única vez que Jimi Hendrix tocó en España y rompió el techo de una sala: “Fue espantoso”

Anuncio publicado en Última Hora el 15 de julio de 1968  "¡Actuación personal! Hoy, noche. Por primera vez en España, Jimi Hendrix"

Alberto Fraile

Mallorca —
21 de septiembre de 2026 22:03 h

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El clavijero de una Fender Stratocaster blanca, reencordada para tocarla como zurdo, agujereó el techo antes de que el público entendiera del todo lo que estaba viendo. Era la noche del 15 de julio de 1968 y Jimi Hendrix tocaba en el Sgt. Peppers, una sala recién abierta en la plaza Mediterráneo, a pocos metros de la plaza Gomila de Palma. El escenario era pequeño y el falso techo quedaba demasiado bajo. Fue la única vez que Hendrix actuó en España.

Sandro Fantini, subdirector del Sgt. Peppers durante su inauguración, le quita épica al momento: “El techo era bajo y él se movía mucho. Hizo un boquete. Eso fue todo”. Lorenzo Santamaría, entonces cantante de Z-66, coincide: “Creo que fue un accidente, no creo que lo hiciera a propósito”.

Noel Redding situó el episodio al final de 'Wild Thing'. En su diario, escribió que Hendrix levantó la guitarra hacia el falso techo, atravesó el material y la dejó colgando mientras el público rugía. La crónica de Keith Altham en el New Musical Express, publicada el 27 de julio de 1968, describió una escena todavía más teatral: Hendrix hundiendo el mástil entre las placas y The Experience abandonando el escenario “en medio de una ducha de yeso y escombros”.

The Jimi Hendrix Experience en 1968. De izquierda a derecha: Jimi Hendrix, Noel Redding (sentado) y Mitch Mitchell

Jimi Hendrix (Seattle, 1942-Londres, 1970) había formado The Jimi Hendrix Experience con Noel Redding y Mitch Mitchell. En apenas cuatro años transformó el lenguaje de la guitarra eléctrica con discos como Are You Experienced, Axis: Bold as Love y Electric Ladyland y con actuaciones como la de Monterey, hasta su muerte el 18 de septiembre de 1970, a los 27 años.

En Palma se alojó en el Hotel Victoria, en el paseo Marítimo. Un poco más arriba estaba la plaza Gomila, que Redding rebautizó con humor como “Plastic Gorilla”, un apodo que Altham también utilizó en su crónica.

Mauri's set en actuando en el Haima en 1968, en el mismo escenario en el que subiría a tocar con ellos Noel Reading de la Jimi Hendrix Experience

Gomila, el centro cosmopolita de Palma

La plaza Gomila, en 1968, era un lugar en el que se podía pasar la noche entera sin salir de unas pocas calles llenas de locales. Una pequeña geografía nocturna donde músicos con guitarras al hombro, turistas extranjeros, marines estadounidenses, camareros, jóvenes mallorquines y muchachos vestidos a la manera hippie se cruzaban de una sala a otra.

La plaza Gomila era un lugar en el que se podía pasar la noche entera sin salir de unas pocas calles llenas de locales, donde músicos, turistas, marines y jóvenes mallorquines se cruzaban de una sala a otra

Lorenzo Santamaría recuerda a los músicos desplazándose con sus instrumentos entre Toltec, Rodeo, Rodeito, Tito’s y El Barco. “Era un ambiente brutal. Música en directo por todas partes”, dice. “No eran discotecas. Se llamaban discotecas, pero aún no había pinchadiscos, era música en vivo”.

Era un ambiente brutal. Música en directo por todas partes. Se llamaban discotecas, pero aún no había pinchadiscos, era música en vivo

Lorenzo Santamaría Cantante

Sandro Fantini recuerda mujeres vestidas de noche y hombres con esmoquin blanco camino de Tito’s compartiendo la plaza con turistas todavía en bañador. No es extraño que la publicidad de la época la presentara como “el lugar más internacional de Palma”. Santamaría lo resume: “Los mallorquines éramos los menos”.

Lorenzo Santamaría, a sus 81 años, sigue activo y continúa de gira

En 1968, España seguía bajo la dictadura de Franco, pero Mallorca vivía mirando hacia fuera. El auge del turismo aportaba divisas y ofrecía una imagen de modernidad a un país sin libertades. Aquella burbuja producía escenas impensables en el resto de España. Además, esos mismos días, parte de la flota estadounidense del Mediterráneo estaba fondeada en Palma. 

En 1968, España seguía bajo la dictadura de Franco, pero Mallorca vivía mirando hacia fuera. El auge del turismo aportaba divisas y ofrecía una imagen de modernidad a un país sin libertades

Chas Chandler, Mike Jeffery y la noche mallorquina

Jimi Hendrix no apareció en Palma por casualidad. Chas Chandler, antiguo bajista de The Animals, la banda que había alcanzado fama internacional cuatro años antes con 'The House of the Rising Sun', conocía Mallorca desde 1965 y en 1968 seguía invirtiendo y moviéndose por la isla.

Chandler había descubierto a Hendrix en Nueva York. El impacto fue tal que dejó The Animals para dedicarse a representarlo. Lo llevó a Londres, puso en marcha The Jimi Hendrix Experience y se convirtió en una figura decisiva de su carrera, aunque en 1968 ya empezaba a apartarse de ella.

Jimi Hendrix en el parque de atracciones Gröna Lund de Estocolmo, Suecia, el 24 de mayo de 1967

El otro gran protagonista empresarial es Mike Jeffery, mánager de The Animals, cománager de Hendrix y socio de Chandler en los negocios de la noche mallorquina. Ambos formaban parte de una red en la que se mezclaban artistas internacionales, locales con música en vivo y turismo, y eran propietarios en Palma, junto a socios locales, de Toltec —después Zhivago— y de Haima, en Cala Major.

El proyecto más ambicioso fue el Sgt. Peppers. La inauguración quería ser un acontecimiento: Sandro Fantini recuerda carteles repartidos por toda la isla, camisetas con el logotipo, medallones hippies y banderas en las embarcaciones de esquí acuático. Chandler llegó a citar dos locales como referencia, el Bag O’Nails de Londres y el Salvation de Nueva York. Querían que la noche de Palma estuviera a la altura de la de ambas ciudades.

Sandro Fantini en Can Pastilla. Era el subdirector de Sgt. Pepper en 1968 y ha plasmado sus recuerdos de la noche mallorquina de los 60,70 y 80 en “Aquellos años”

Sgt. Peppers, bajar al futuro

Para entrar en el Sgt. Peppers había que descender a los bajos del edificio Neptuno. En aquel espacio de techo bajo se construyó algo que Palma no había visto. Las paredes, revestidas de escay blanco, funcionaban como superficies de proyección. Fantini recuerda flashes, luz negra, pequeños altavoces repartidos por la sala y técnicos capaces de sincronizar las luces con la música.

Portada y contraportada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (The Beatles, 1967), el disco que inspiró el nombre y el espíritu psicodélico del Sgt. Pepper’s de Palma.

La sala llevaba varios días funcionando con Z-66 como grupo residente, pero aquella noche del 15 de julio era la inauguración oficial. Para Santamaría y sus compañeros tenía algo de intimidatorio. Conocían los discos, las fotografías y lo que habían podido leer sobre Hendrix en revistas extranjeras, pero verlo de cerca era otra cosa. “Aquella noche solo tocaron ellos. Estábamos cagados, literalmente”, recuerda Santamaría.

Aquella noche solo tocaron la Jimi Hendrix Experience. Estábamos cagados, literalmente

Lorenzo Santamaría Cantante

El músico británico Neil Landon, que había viajado a Mallorca con Noel Redding, presentó a The Jimi Hendrix Experience. El repertorio fue breve: 'Hey Joe', 'Burning of the Midnight Lamp', 'Purple Haze', 'The Wind Cries Mary' y 'Wild Thing'. Cinco canciones. Joan Torrelló, que fotografió aquella noche, calcula que había unas 200 personas, quizá menos. Santamaría y Fantini también coinciden. “No se llenó el aforo”.

Los integrantes de Z 66 en la entrada Sgt. Pepper en 1968 donde actuaban regularmente. Lorenzo Santamaría apoyado en el muro, el primero por la derecha

¡Bum! ¡Crack!

Dos días después, Diario de Mallorca publicó la crónica del concierto bajo el título “Jimi Hendrix: ¡Bum! ¡Crack!”. José María Barceló y Xim Rada reconocían el “mágico dominio” de Hendrix con la guitarra, pero escribieron que “la electrónica dominó el ambiente” y que “las paredes del Sgt. Peppers temblaban”. Su veredicto: “Fue espantoso”.

En 1968, la frontera entre música y ruido todavía se estaba desplazando, y los periodistas salieron “estupefactos” y “aturdidos”. Intentaron entrevistar a Hendrix, que pidió unos minutos para descansar y acabó declinando: “Estoy algo mareado”. La crónica atribuía el mareo, con ironía, a que había sido “quien más cerca estuvo de sus propios ruidos”.

Crónica de Diario de Mallorca, publicada el 17 de julio de 1968, describió el concierto como un “sonido catastrófico” y destacó que Hendrix terminó golpeando con la guitarra el cielo raso del escenario

Fantini conserva una impresión parecida: el volumen excesivo y la electrónica ensordecedora se impusieron al guitarrista que esperaba encontrar. “Aquel día nos decepcionó”. Para Santamaría, en cambio, fue “una noche brutal”. “Me impresionó muchísimo”, afirma.

En 1968, la frontera entre música y ruido todavía se estaba desplazando, y los periodistas salieron del Sgt. Peppers 'estupefactos' y 'aturdidos'

El otro Hendrix

Un par de días después, Hendrix regresó al Sgt. Peppers. Ya no había inauguración ni periodistas y el ambiente era más relajado. Aquella noche tocaba Z-66. Hendrix llegó acompañado de varias mujeres y, después de unas copas, decidió subir al escenario a tocar blues. En los camerinos había baúles llenos de instrumentos y equipo. Según cuenta Santamaría, esa noche eligió una Gibson Les Paul, algo que sorprendió a los músicos mallorquines, acostumbrados a verlo con la Stratocaster.

Sin la teatralidad ni el volumen de la inauguración, apareció otro Hendrix: el que subió al escenario con una banda local para improvisar blues con una Gibson Les Paul

Para Fantini, sin la teatralidad ni el volumen de la inauguración, apareció otro Hendrix: “Ahí nos dimos cuenta de que había un guitarrista increíble”. Vicenç Caldentey, guitarrista de Z-66, se fijó en uno de los pedales. Al terminar, Hendrix se lo regaló. “A Vicente seguramente casi le dio un infarto”, recuerda Santamaría. “Esto es una joya que nadie sabe dónde está”, añade.

Jimi Hendrix en la feria juvenil Hippy Happy, en Ahoy (Róterdam), el 10 de noviembre de 1967

Los días en la playa

Fuera de los escenarios, Hendrix pasó algunos días haciendo lo que hacían, y siguen haciendo, quienes visitan Mallorca en verano: ir a la playa y también fue a conducir a un circuito de karts. Con Hendrix, los músicos mallorquines apenas coincidieron fuera del Sgt. Peppers. Con Redding ocurrió lo contrario. Santamaría recuerda que el bajista aparecía por Haima, en Cala Major, y que allí tocaba con ellos: “Venía muchas noches”.

Mauricio 'Mauri' Puigcercós tenía 18 años cuando Redding se presentó en un concierto de Mauri’s Set y acabó tocando 'Summertime' con aquellos jóvenes músicos. Décadas después se lo contó al periodista Gabriel Rodas, de Diario de Mallorca: “Redding tocaba de puta madre y yo era un principiante”.

Hendrix se despidió de Mallorca el 19 de julio y nunca volvió. Tenía 25 años y Woodstock estaba cerca. En Palma, en el único concierto que dio en España, dejó cinco canciones, una jam de blues, un pedal perdido y un agujero en el techo.

Dos años y medio después de la muerte de Hendrix, en marzo de 1973, Mike Jeffery también murió prematuramente cuando el avión de Iberia en el que viajaba chocó en pleno vuelo con otro de Spantax sobre Nantes, en Francia. Sin él, y con los gustos del público cambiando, el Sgt. Peppers fue apagándose. En 1975 lo compró el empresario Bartolomé Cursach, que empezaba entonces a construir su reinado sobre la noche palmesana, y lo convirtió en Alexandra, una sala de música disco. Con aquella transformación, el agujero desapareció.

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