Las olas de calor facilitan los apagones recurrentes en los negocios en plena temporada turística en Balears
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Un grupo de amigos ha quedado para cenar, en pleno agosto, en el casco antiguo de Sant Antoni (Eivissa), muy cerca de la zona de ocio nocturno. Durante el encuentro, se va la luz durante unos minutos, dejándolo todo a oscuras, sin que se puedan divisar los rostros de unos y otros. La camarera les dice que es momentáneo y les informa de que este tipo de cortes llevan sucediendo durante toda la temporada. Al cabo de un par de minutos, la luz vuelve.
Pero al poco rato puede ser que lo mismo suceda en otra localidad cercana a este núcleo poblacional de la costa suroeste: en Sant Rafel o un poco más lejos, en Vila o Sant Josep. Eivissa no es una excepción: el fenómeno se repite en todas y cada una de las Illes Balears. Sobre todo en las zonas turísticas, con mayor dependencia de estas fuentes energéticas.
Ciudadanos, comercios y hosteleros de distintos vecindarios y zonas turísticas del archipiélago han vivido una temporada inusual en materia de energía. Los repetitivos apagones han llevado a empresarios y ciudadanos al borde de los nervios, sobre todo en el caso de los gerentes de negocios, que se han tenido que ver en la situación de echar el cerrojo después de no recuperar la corriente eléctrica, sin posibilidad de seguir con su actividad económica.
En la isla de Eivissa, donde ha habido más problemas de suministro eléctrico ha sido en Talamanca -una bahía turística de la ciudad de Eivissa- y en Sant Antoni, señala la presidenta de la Federación Hotelera pitiusa, Maria Costa Roig. “Se han causado bastantes problemas puntuales, sobre todo en Sant Antoni porque me consta que han sido varias horas durante algunos días”, sigue la portavoz, que añade que estos incidentes no repercute solo en la imagen de los negocios, sino también en la calidad del servicio.
Un fallo en el suministro estropeó a mitades de agosto un transformador eléctrico dejando durante cuatro horas sin luz a un barrio de vecinos en el corazón de la turística localidad. El mismo término municipal registró una avería eléctrica en la zona costera de Cala Salada, Punta Galera y Cala Gracioneta, donde los técnicos trabajaron con esfuerzos para devolver el suministro a 800 abonados. La tercera semana del mismo mes -infernal para los ibicencos por la saturación turística y, por ende, de una gran carga laboral- otro corte en Santa Eulària y otro en Sant Miquel dejaron a oscuras a 600 clientes más, según publicó Periódico de Ibiza.
Preocupación por el próximo verano
La escena ya se había dado antes, durante el mes de julio, en otros puntos de la pitiusa, como en el barrio de Can Misses de Vila, donde los negocios tuvieron que cerrar temporalmente después de ver que la electricidad no volvía y que no era posible seguir atendiendo a los clientes. La preocupación surgió enseguida entre los comerciantes pitiusos que el verano que viene temen una temporada similar a esta si no se toman las medidas necesarias por parte de Endesa y de la administración.
A la vez, en Mallorca, la Asociación Balear de Ocio y Entretenimiento (ABONE) y la Asociación Hoteleros Playa de Palma (AHPP) alzaban la voz de forma conjunta ante los reiterados y graves cortes de suministro eléctrico que venían sufriendo desde hacía semanas en distintos puntos de Playa de Palma.
Señalaban también un aspecto relevante: que estos apagones se traducen en importantes pérdidas económicas. Inciden asimismo en las posibles afectaciones en materia de seguridad. A principios de agosto los cortes se repetían en la más grande de las Balears en la céntrica calle Aragón y en el barrio de Pere Garau, donde los negocios se vieron obligados a cesar sus servicios.
En Menorca el escenario no es distinto, el problema energético está tensionando la temporada turística, sobre todo en Ciutadella, donde las reiteradas averías han afectado a restaurantes del puerto, comercios del centro y hoteles y locales de varias urbanizaciones, con cortes prolongados en plena hora punta.
La Federació de la Petita i Mitjana Empresa de Menorca, la Asociación de Restauración de Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) y Ciutadella Antiga denuncian pérdidas económicas y reclaman una respuesta más rápida ante las averías. Advierten, además, del coste reputacional que estos episodios pueden tener para un destino turístico en plena temporada alta.
“No creemos que sea casualidad y esperamos que se busquen soluciones para que no vuelva a pasar. Reclamamos que los responsables entiendan que esto agravia a sus empresas y que ante un problema así en temporada alta se tienen que buscar soluciones porque no pase mes o promover que el impacto sea el menor posible”, expresa con contundencia la presidenta de la patronal hotelera pitiusa.
No creemos que sea casualidad y esperamos que se busquen soluciones para que no vuelva a pasar. Reclamamos que los responsables entiendan que esto agravia a sus empresas y que ante un problema así en temporada alta se tienen que buscar soluciones porque no pase mes o promover que el impacto sea el menor posible
Los consells insulares de Eivissa y de Formentera han querido saber, como han comunicado a este diario, cuáles son los planes de la suministradora eléctrica a pesar de no tener competencias en materia energética, que recaen sobre el Govern. Aún así, se reunirán coincidiendo con el inicio del curso académico con la compañía con la finalidad de conocer cuáles son las causas de estos cortes y la hoja de ruta que seguirá la eléctrica para solventar el problema ante la “preocupación” de la ciudadanía.
En cuanto al Consell de Mallorca y de Menorca quedan al margen de la situación y dejan que sea la administración autonómica, dentro de sus competencias, quien dialogue con Endesa.
Culpa del cambio climático
Desde la compañía eléctrica han señalado a elDiario.es que el estrés térmico que ha llevado al archipiélago con frecuencia al apagón ha sido provocado por las recurrentes olas de calor -transformadas en una ola de calor sostenida- sufridas por las islas este verano.
Estos periodos de temperaturas extremadamente altas son cada vez más “frecuentes, intensos, duraderos y extensos”, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). España figura entre los países más afectados. Aunque las condiciones meteorológicas han cambiado en todo Europa, especialmente en el suroeste. De hecho, el verano extremo ha costado al país más de 20.000 millones de euros, poniendo en jaque el futuro de su economía.
La mega ola de calor es una de las posibles causas de las averías registradas este verano en la red eléctrica en Balears, según señala la suministradora. De momento, se está llevando a cabo en un laboratorio un análisis detallado de las piezas que podrían estar presentando problemas, por lo que la causa general no se puede afirmar aún con rotundidad.
Sin embargo, todo apunta a un cambio en el clima. Desde la portavocía balear de la Aemet apuntan que la temperatura media de agosto ha sido de 28.8 grados -extremadamente cálido-, lo que representa un incremento anómalo de 3.5 grados. Julio también fue extremadamente cálido con una temperatura media de 28 grados y una anomalía 2.9, convirtiéndose en el julio más cálido desde hace 65 años, señalan desde la Aemet.
La temperatura media de agosto ha sido de 28.8 grados -extremadamente cálido-, lo que representa un incremento anómalo de 3.5 grados
En cuanto a las olas de calor, suelen durar cuatro días y registrarse dos o tres como máximo en el año. Pero este se han registrado cuatro en total: una en junio de duración tres días, dos en julio de duración 8 y 6 días y una en agosto de duración 13 días.
Las olas de calor suelen durar cuatro días y registrarse dos o tres como máximo en el año. Pero este se han registrado cuatro en total y una de ellas ha durado 13 días
Un aumento del consumo
Así, el cambio climático es de momento una de las hipótesis con más peso: las altas temperaturas -que se han mantenido durante semanas en julio y agosto- han sometido a las infraestructuras a un estrés térmico que, según apuntan desde Endesa, no habían visto “nunca”.
El fenómeno afecta especialmente a los cables eléctricos subterráneos. La corriente que circula por ellos genera calor mediante el denominado efecto Joule, que normalmente se disipa hacia el terreno, pero este verano el suelo no se ha enfriado y, por lo tanto, ese calor no se ha absorbido con normalidad, incrementando el estrés térmico de los cables conductores.
A este factor se suma el aumento de la demanda eléctrica, especialmente durante las tardes y noches, la mayoría tropicales (por encima de los 20 grados) o tórridas (por encima de los 25), lo que ha incrementado el consumo de energía. Ante posibles nuevas incidencias, en las Pitiusas, por ejemplo, desde la última semana de agosto, la suministradora previó planes de contingencia en los municipios de Vila -como se conoce a la ciudad de Eivissa-, Sant Rafel, Sant Antoni y la Savina, en Formentera, para resolverlas con la “mayor rapidez posible”.
El fenómeno afecta especialmente a los cables eléctricos subterráneos, que generan mucha calor. El suelo suele absorberla, pero este verano no lo ha hecho por las altas temperaturas. A este factor se suma el aumento de la demanda eléctrica
Esto es lo que piden ahora empresarios y abonados en general. Entre ellos las pequeñas y medianas empresas de las Pitiusas, cuyo representante, Alfonso Rojo, indica que se han quedado durante tardes y noches enteras sin luz. Traslada que es necesario diferenciar entre los microcortes por reparaciones de líneas y cortes realmente “perniciosos y perjudiciales”. Entre estos últimos casos, se trata, considera, de “un problema importante que ha dejado a tiendas y restaurantes sin poder atender”.
En el caso de los microcortes que afectan a particulares, comercios y restaurantes, Endesa realiza maniobras de localización y realimentación con el fin de suministrar electricidad, siempre que sea posible, a través de vías alternativas, han detallado a elDiario.es. Si se dan en cables subterráneos son más complejas de reparar -indican-, ya que requieren movilizar un laboratorio móvil para localizar el punto exacto de la incidencia. Una vez identificado, es necesario abrir una zanja submarina y desplazar una unidad de intervención técnica eléctrica realiza el empalme para reparar el cable.
En cuanto a las averías en líneas aéreas, la resolución suele ser más sencilla porque no hay que sumergirse para solucionarlas. La gestión aún así a veces se complica, como fue el caso de un corte hace dos semanas en la localidad de Sant Rafel en una finca particular a las nueve de la mañana que no se pudo solucionar hasta las tres de la mañana porque los técnicos no podían acceder al lugar. En Can Pastilla (Palma), la compañía tuvo que instalar ocho grupos electrógenos para reestablecer provisionalmente el servicio a unos 2.000 clientes afectados.
Desde PIMEEF han pedido ser partícipes en la reunión que se celebrará entre el Consell d'Eivissa y la suministradora para abarcar el problema en las Pitiusas. “La incertidumbre es bastante grande porque el problema no es puntual ni en una zona concreta. Tememos que las estructuras de generación de energías estén tensionadas, que los transformadores encargados de distribuir la electricidad estén obsoletos o que hayamos llegado a unos topes de energía inasumibles”, expresa Rojo.
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