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Las dudas sobre la breve detención del hijo del Chapo abren una crisis política en México

La violenta detención (y la inmediata puesta en libertad) de un hijo del Chapo Guzmán en Sinaloa ha puesto contra las cuerdas al Gobierno de López Obrador

Las autoridades estuvieron varias horas sin informar sobre lo que estaba ocurriendo y en un primer momento ofrecieron versiones contradictorias

Ante las críticas recibidas, el Gobierno se aferra a la paz para justificar la liberación del hijo del narcotraficante: "No se puede apagar el fuego con el fuego"

Sinaloa, un estado controlado por el crimen organizado en México

Sinaloa, un estado controlado por el crimen organizado en México EFE

Cerca de las tres de la tarde del jueves 17 de octubre, en Culiacán, la capital del estado de Sinaloa, empiezan a registrarse tiroteos en distintos puntos de la ciudad. Las fuerzas de seguridad mexicanas acaban de localizar y retener a Ovidio Guzmán López, hijo del célebre narcotraficante Joaquín 'El Chapo' Guzmán. Culiacán permanece sitiada entre las balas, el pánico de los habitantes y una total confusión sobre los enfrentamientos entre integrantes del cartel de Sinaloa y los militares. En cuestión de horas, entre especulaciones, los medios de comunicación logran confirmar la información: las autoridades mexicanas habían dejado ir a Guzmán López, alias 'El Ratón', acusado en EEUU por tráfico de cocaína.

Coches en llamas, bloqueos de carreteras, hombres armados con ametralladoras sobre camionetas, residentes que se esconden y huyen aterrorizados de los tiroteos. Los vídeos y las fotografías sobre la ola de violencia desatada en Culiacán circularon durante toda la tarde del jueves en las redes sociales.

La jornada se saldó con al menos ocho muertos -entre ellos un civil- y 16 heridos, según el balance oficial. También se fugaron 51 presos de la prisión de Aguaruto, algunos de los cuales han sido ya detenidos, de acuerdo con las autoridades. Una grabación recoge el momento en el que el grupo de reclusos sale a la calle y corre hacia una camioneta en una avenida.

En medio de la confusión, las autoridades tardaron varias horas en explicar qué estaba ocurriendo. El primero en pronunciarse fue el Gobierno de Sinaloa, pero para recomendar a la población que mantuviera la calma y no saliera a las calles.

Poco después llegó la primera versión oficial. Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, aseguró que la detención se produjo cuando 30 efectivos de la Guardia Nacional y el Ejército efectuaban un "patrullaje de rutina" y fueron atacados "desde una vivienda" en el centro de Culiacán. Entonces, dijo el ministro, los agentes tomaron el control de la vivienda y detuvieron en su interior a cuatro personas, entre ellos el hijo del exlíder del cartel de Sinaloa, encarcelado en EEUU y condenado a cadena perpetua.

Las palabras del responsable de seguridad fueron muy cuestionadas en las redes sociales, donde varios usuarios compartieron vídeos que mostraban una operación aparentemente coordinada. 

Durazo explicó que la intervención de los soldados provocó que varios grupos del crimen organizado "rodearan la vivienda con una fuerza mayor a la de la patrulla" y reconoció que otros grupos llevaron a cabo "acciones violentas" en varios puntos de la ciudad. "Con el propósito de salvaguardar el bien superior de la integridad y tranquilidad de la sociedad culiacanense, los funcionarios del gabinete de seguridad acordamos suspender dichas acciones", concluyó. La ambigüedad de las palabras de Durazo llevó a varios medios de comunicación a dar por hecho que el hijo del narcotraficante, de 29 años, ya había sido liberado.

Al día siguiente, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, contradijo a su propio ministro, confirmando que la operación estaba "basada en una orden de aprehensión contra un presunto criminal" para su extradición. Sin embargo, sostuvo, "hubo una reacción muy violenta y no se podía poner en riesgo la vida de mucha gente", por lo que respaldó la decisión del gabinete de seguridad. 

"No se puede apagar el fuego con el fuego", defendió López Obrador. "Se decidió proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo porque no se trata de masacres, eso ya se terminó. No puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas", argumentó. The Wall Street Journal publicó que durante el operativo, mandos del Ejército recibieron vídeos de militares secuestrados para presionar al Gobierno. 

Por su parte, el Secretario de Defensa, Luis Crescencio Sandoval González, admitió que el personal de las fuerzas de seguridad"actuó de manera precipitada y con falta de planeación, además de que desestimó el poder de fuerza y convocatoria del grupo del hijo" del Chapo. "El operativo conjunto fue una acción directa contra Ovidio Guzmán López, no un hecho fortuito, y por tanto había procedimientos legales que debían seguirse, como esperar la orden de cateo [allanamiento] antes de ingresar al inmueble", reconoció. Por otro lado, Durazo defendió formalmente no hubo una detención contra el hijo del Chapo y que el Gobierno no negoció con grupos criminales para la liberación de Guzmán López. 

Una de las peores crisis del Gobierno de López Obrador

El viernes, el Gobierno se centró en apelar a la paz y reconoció errores en el operativo. "Nosotros no queremos muertos, no queremos la guerra, cuesta trabajo entenderlo pero la estrategia que se estaba aplicando anteriormente convirtió al país en un cementerio", dijo López Obrador en referencia a los Gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, en los que la llamada "guerra contra el narcotráfico" se cobró miles de vidas y desaparecidos.

Pero las diversas declaraciones de los diferentes representantes, los flecos sueltos y el caos y la violencia desatados aquel día en Culiacán han desencadenado un aluvión de críticas al Gobierno de López Obrador de quienes creen que se trata de un "fracaso" o una "rendición" del Estado ante lo que consideran una demostración del poder que sigue manteniendo el cartel de Sinaloa sobre la ciudad. 

"Primero fue un desastre operativo. Luego fue un desastre de comunicaciones. Y finalmente fue un desastre político.No se trata de una falla estatal. Lo que hubo fue una operación fallida. Fue una operación apresurada en la que no se tuvo en cuenta la reacción de los delincuentes", comentó en Twitter Carlos Bravo Regidor, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas. "Fue un fracaso de todo. Lo que mostró fue el gran poder y control que el Cartel de Sinaloa aún ejerce sobre la ciudad de Culiacán", dice el profesor Raúl Benítez, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México, en declaraciones recogidas por la BBC.

Asimismo, varios medios locales han publicado un polémico vídeo difundido en las redes sociales el que se puede ver a presuntos militares y delincuentes dándose la mano en Culiacán, utilizada entre otros por el diputado del Partido de Acción Nacional (PAN) Jorge Triana para criticar al Ejecutivo. 

Por su parte, el PAN ha presentado una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), contra el presidente y el gabinete de seguridad por la liberación de Guzmán López. Este lunes, López Obrador ha asegurado que está dispuesto a comparecer ante las autoridades para explicar la decisión y ha defendido que el Gobierno intentará detener a Ovidio Guzmán si hay una orden de arresto, pero sin poner en riesgo a la población.

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