Irán y EEUU se reúnen en Omán tras las advertencias para forzar la negociación
Después de semanas de tensiones y advertencias por parte del presidente Donald Trump, su enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, ha mantenido conversaciones indirectas con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, en Omán para abordar el programa nuclear de Irán que tanto preocupa a Washington.
La reunión iba a tener lugar en Estambul, pero esta semana se confirmó que sería finalmente en la capital omaní, Mascate, donde el año pasado se celebraron algunas de las rondas de negociaciones entre EEUU e Irán, que acabaron fracasando y después de las cuales Trump apoyó a Israel en su campaña de bombardeos contra el país persa.
Desde la ofensiva israelí contra Irán el pasado mes de junio, la República Islámica no se ha vuelto a sentar a la mesa de negociaciones con EEUU y había rechazado hacerlo hasta que Trump ha vuelto a amenazar con una intervención militar si Teherán no accede a negociar –eso es, aceptar algunas de las condiciones del mandatario estadounidense–.
En esta ocasión ha sido difícil incluso acordar el lugar donde celebrar el encuentro y, en los últimos días, los ministros de Exteriores de Qatar, Egipto, Turquía, Arabia Saudí y Omán han mediado para que la reunión pueda tener lugar, tal y como reveló el portavoz de Exteriores catarí, Majed al Ansari, a principios de la semana.
El ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, ha mantenido este viernes encuentros por separado con Araqchí y Witkoff –este último, acompañado por el yerno de Trump, Jared Kushner– en Mascate “para crear las condiciones adecuadas para la reanudación de las negociaciones diplomáticas”. Según ha informado el Ministerio de Exteriores de Omán, Araqchí presentó a su homólogo omaní un “plan preliminar elaborado por Teherán para gestionar la situación actual entre Irán y Estados Unidos”, que fue transmitido a Witkoff en una reunión posterior, de acuerdo con la Agencia EFE.
Las anteriores negociaciones que tuvieron lugar el año pasado en la capital omaní también se desarrollaron de forma indirecta, con los anfitriones como mediadores, en los que Irán confía por su papel neutral en el golfo Pérsico –donde otros países árabes son vistos como aliados de EEUU e, incluso, albergan bases militares estadounidenses–.
Después de los encuentros por separado del ministro de Exteriores y el equipo negociador omaníes con las dos partes, Araqchí ha declarado a la televisión estatal de su país que el de hoy “ha sido un buen comienzo de las negociaciones” y que hay un entendimiento para seguir con las conversaciones, aunque cómo hacerlo se decidirá en Teherán y Washington. “Si Estados Unidos continúa con este enfoque podemos llegar a la formación de un marco de negociaciones en las próximas conversaciones”, ha asegurado el titular de Exteriores iraní, aunque ha destacado que la “condición para cualquier diálogo es abstenerse de amenazas y presiones”.
Horas antes del comienzo de las negociaciones, EEUU recomendó a sus ciudadanos residentes en Irán que abandonasen el país inmediatamente a través de un mensaje en su embajada virtual, mientras que una televisión oficial iraní difundió un vídeo en el que anunciaba el despliegue de un nuevo misil de largo alcance. Araqchí ha dicho en X, paralelamente, que aborda las conversaciones “de buena fe”, pero “con los ojos abiertos”.
Tras haber logrado cerrar fecha y lugar del encuentro entre EEUU e Irán, los dos archienemigos aún tienen diferencias respecto a los asuntos que tienen que estar sobre la mesa. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, insistió esta semana en que la agenda debe incluir, además del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y su apoyo a grupos armados en Oriente Medio (el palestino Hamás, el libanés Hizbulá y los hutíes de Yemen).
Araqchí, mientras tanto, aseguró hace unos días en Estambul que Teherán no está dispuesto a negociar su programa de misiles balísticos, que cuenta con proyectiles con un alcance de 2.000 kilómetros, suficiente para llegar a Israel. Las mismas cuestiones dificultaron las negociaciones entre los dos países el año pasado en Mascate y en Roma.
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