De “obra maestra diplomática” a “sumisión” a EEUU: así ven Dinamarca y Groenlandia el acuerdo con Trump
Tras la firma del acuerdo de seguridad entre EEUU y Dinamarca sobre Groenlandia, la sensación en Copenhague y en Nuuk es de gran alivio. Los responsables políticos del país nórdico y de la isla ártica contuvieron la respiración hasta el último momento después de meses de una crisis diplomática con Washington sin precedentes por las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de anexionarse Groenlandia.
Finalmente, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y Donald Trump se sentaron en la misma mesa en la sede de la ONU para firmar un texto de nueve páginas negociado desde enero. Los analistas en Dinamarca interpretan la firma como una forma de salvar la situación ante las exigencias de Trump, mientras que el acuerdo permite al presidente estadounidense dar por cerrada, al menos por ahora, la carpeta de Groenlandia y anotarse un rédito político de cara a las elecciones de medio mandato.
En líneas generales, el acuerdo permite a EEUU ampliar sus actividades militares en Groenlandia, mientras que Trump ya ha anunciado la construcción de dos nuevas bases y el texto contempla que la presencia estadounidense pueda extenderse más allá de estas instalaciones, previa consulta con Nuuk y Copenhague. En cuanto a las inversiones extranjeras en sectores estratégicos, el trato prohíbe la presencia de actores y empresas de fuera de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El texto aprobado también indica que el territorio autónomo danés será integrado en el proyecto de escudo antimisiles (Golden Dome) de Donald Trump.
“Hemos pagado un precio alto, pero inevitable”
Para la prensa y los medios de comunicación daneses, los gobiernos de Copenhague y Nuuk tienen motivos para celebrar el acuerdo, aunque mantienen la cautela ante los posibles giros de guion de Trump. Los principales medios de comunicación del país consideran que el texto firmado en Nueva York reafirma la integridad territorial de Groenlandia dentro del Reino de Dinamarca sin ceder soberanía a EEUU y reconoce la posibilidad de que los groenlandeses ejerzan su derecho a la autodeterminación.
El principal periódico del país, Politiken, lo califica de “obra maestra diplomática” y defiende que “no hay nada malo que decir sobre el acuerdo”. En su editorial del miércoles señala que, con la firma del texto, “con suerte, el pueblo groenlandés ya no se sentirá como una mercancía en medio del juego geopolítico”, aunque en otro artículo se apunta a que “el pacto es un asunto político de alto riesgo y aún no está claro cómo se deben interpretar algunos detalles del texto”.
El periódico Ekstra Bladet se muestra un poco más crítico, a pesar de que describe el acuerdo “como una victoria ganada duramente”. El periódico subraya que permite a Trump utilizar Groenlandia para cuestiones ajenas a la OTAN, pero entiende que el compromiso era obligado. “Hemos pagado un precio alto, pero inevitable”, resume. En esta misma línea, Information califica la firma como un triunfo diplomático y a la vez “una sumisión de Dinamarca a una potencia tiránica”. Y censura: “Ha sido un asalto irresponsable, negociando con amenazas de conquista y un menosprecio colonialista descarado hacia los groenlandeses”.
En Dinamarca una preocupación respecto a las inversiones chinas en sectores considerados estratégicos (...). El acuerdo pone sobre el papel una tendencia que ya existía
Finalmente, en Berlingske entienden lo sucedido como “un triunfo de la diplomacia inteligente y persistente”. “Asimismo, es importante que todos no acordemos de dormir con las botas puestas mientras el presidente de EEUU se llame Donald Trump”, agrega. En TV2, el analista Noa Redington también insiste en la necesidad de “desconfiar de EEUU”, pues “muchas cosas pueden salir mal” y “Trump puede cambiar de opinión de un día para otro”.
El pacto cierra Groenlandia al capital chino
El analista del Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS) Mikkel Runge Olesen coincide en hacer una valoración positiva del acuerdo, principalmente porque podría poner fin a la crisis abierta, aunque admite también que se han hecho “concesiones moderadas” a EEUU.
Uno de los principales cambios introducidos por el nuevo acuerdo respecto al pacto de seguridad entre EEUU y Dinamarca firmado en 1951 se refiere a las inversiones, señala Olesen a elDiario.es, quien lo define como “una limitación designada principalmente para contrarrestar a China”. El investigador recuerda que “ya existía en Dinamarca una preocupación respecto a las inversiones chinas en sectores considerados estratégicos”, hasta el punto de que desde Copenhague se ha frenado en algunos casos la entrada de capital chino en Groenlandia, como ocurrió con la construcción del aeropuerto de Nuuk. Por ello, considera que el nuevo pacto supone “poner sobre el papel una tendencia que ya tenía lugar antes”.
Se reconoce la autodeterminación de Groenlandia
Por otra parte, Julie Rademacher, directora de la asociación UAGUT (que significa nosotros en groenlandés y agrupa a la comunidad inuit en Dinamarca), se muestra satisfecha porque “por primera vez, un acuerdo vinculante, refrendado también por un presidente estadounidense, declara que el pueblo groenlandés es un pueblo amparado por el derecho internacional con derecho a la autodeterminación”. En un comunicado, Rademacher señala que, si bien algunos hablaban del control permanente sobre Groenlandia, “el futuro aún está en manos de los groenlandeses. Esta es una victoria mayor de la que muchos se atrevían a soñar”.
Por primera vez, un acuerdo vinculante, refrendado también por un presidente estadounidense, declara que el pueblo groenlandés es un pueblo amparado por el derecho internacional con derecho a la autodeterminación
Olesen también considera especialmente relevante que, sobre el papel, el convenio suscrito remite al pacto alcanzado entre Dinamarca y Groenlandia en 2009 sobre el camino hacia una eventual independencia de la isla ártica. “A la luz de la crisis actual, este respeto a la soberanía es también muy importante tanto para Groenlandia como para Dinamarca”, dice Olesen, que señala además que el texto contempla que, en caso de independencia, Groenlandia permanecería dentro de la estructura de la OTAN.
El articulado no prevé, sin embargo, ninguna compensación económica específica para Groenlandia por acoger las bases estadounidenses. “Tampoco lo esperábamos ver; si piensas recibir una suma importante de dinero por tener las bases militares, olvídate: EEUU nunca firmaría eso”, advierte el experto.
3