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The Guardian en español

Aliados de Orbán se apresuran a sacar su fortuna de Hungría tras la derrota en las elecciones

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, se marcha tras votar en las elecciones de 2026.

Flora Garamvolgyi / Ashifa Kassam

Budapest —
28 de abril de 2026 21:43 h

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A orillas del Danubio, la noticia de que la era de Viktor Orbán había llegado a su fin desencadenó una celebración que se prolongó durante horas. La alegría resonó por toda Hungría mientras la gente se abrazaba y chocaba las manos. Para algunos, sin embargo, la aplastante derrota desató una huida frenética.

Según fuentes consultadas por The Guardian, aviones privados supuestamente cargados con el botín de aquellos cuya riqueza se multiplicó durante los 16 años de Orbán en el poder han estado despegando de forma constante de Viena, mientras que otras personas se apresuran a invertir sus activos en el extranjero. Mientras tanto, figuras de alto nivel cercanas a Orbán han estado estudiando opciones de visados estadounidenses, con la esperanza de encontrar trabajo en instituciones vinculadas al movimiento MAGA (Make America Great Again).

Es un atisbo de la agitación que se ha apoderado de Hungría mientras se prepara para dejar atrás el Gobierno de Orbán. Desde que llegó al poder en 2010, un pequeño círculo de colaboradores alineados con el líder y su partido Fidesz ha amasado enormes fortunas, en parte gracias a su creciente control sobre la economía del país y a los contratos financiados por la UE para infraestructuras públicas.

Desde las elecciones, The Guardian ha tenido conocimiento de que tres miembros de este círculo íntimo han comenzado a trasladar sus activos al extranjero. La riqueza se está trasladando a países de Oriente Medio —Arabia Saudí, Omán y Emiratos Árabes Unidos—, mientras que otros tienen la mirada puesta en Australia y Singapur, según dos fuentes de Fidesz.

Péter Magyar, cuyo partido de la oposición, Tisza, obtuvo una victoria aplastante este mes, ha dado la voz de alarma, acusando a quienes están vinculados a Fidesz de apresurarse a proteger su patrimonio de la rendición de cuentas antes de que su gobierno asuma al poder a principios de mayo.

“Los oligarcas vinculados a Orbán están transfiriendo decenas de miles de millones de forintos a Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Uruguay y otros países lejanos”, denunció Magyar el sábado en las redes sociales. Instó al fiscal general, al jefe de la policía y al director de la Agencia Tributaria a “detener a los delincuentes” y a “no permitir que huyan” a países donde la extradición sería poco probable.

Magyar afirmó que entre los que se espera que abandonen el país se encuentra la familia de Lőrinc Mészáros, uno de los amigos más cercanos de Orbán, cuya trayectoria –de instalador de gas hasta convertirse en el hombre más rico de Hungría– se vio impulsada en parte por contratos de contratación pública. La empresa de Mészáros no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

“También me han informado de que varias familias de oligarcas ya han abandonado el país”, añadió Magyar. “Según informaciones, varias familias de oligarcas influyentes ya han sacado a sus hijos del colegio y están contratando personal de seguridad de confianza para su partida”.

“Años de esfuerzos”

La carrera por trasladar el patrimonio al extranjero fue noticia por primera vez gracias a periodistas independientes en Hungría, entre ellos el medio de investigación Vsquare —que recogió que figuras clave vinculadas a Orbán pretendían proteger sus activos antes de que el Gobierno de Magyar pudiera congelarlos, embargarlos o nacionalizarlos— y la web de noticias 444.hu, que en marzo señaló que estas figuras ya estaban transfiriendo activos a Dubái.

Sus intentos podrían verse frustrados por los numerosos burócratas y funcionarios de las fuerzas del orden que tienen un conocimiento parcial de todo lo que ocurrió durante el mandato de Orbán, recogió Vsquare, “preparando el terreno para lo que podrían ser años de esfuerzos para recuperar la riqueza pública presuntamente robada y detener a quienes cometieron delitos financieros”.

Vista lejana de la mansión en construcción del empresario y amigo de Orbán Lőrinc Mészáros en Felcsút

Desde las elecciones, Magyar ha afirmado en repetidas ocasiones que su Gobierno trabajará para acabar con la corrupción y el amiguismo que, en su opinión, caracterizaron los años de Fidesz en el poder. “Nuestro país no tiene tiempo que perder. Hungría está en apuros en todos los aspectos. Ha sido saqueada, expoliada, traicionada, endeudada y arruinada”, declaró Magyar a los periodistas al día siguiente de las elecciones. “Nos hemos convertido en el país más empobrecido y más corrupto de la UE”.

El nuevo líder ha denunciado en repetidas ocasiones que se están destruyendo documentos potencialmente incriminatorios durante las últimas semanas de Orbán en el poder. “Estamos recibiendo cada vez más informaciones sobre la destrucción a gran escala de documentos en diversos ministerios, instituciones afiliadas y empresas cercanas a Fidesz”, escribió en las redes sociales a principios de este mes.

El ministro de Asuntos Exteriores saliente, Péter Szijjártó, cuyo ministerio fue uno de los acusados de destruir documentos confidenciales, calificó las acusaciones de “absurdas” y “indignantes” en una declaración al medio de comunicación húngaro digital Telex. El ministerio afirmó que “solo había desechado las versiones en papel, ya impresas y redundantes, de documentos que se habían almacenado electrónicamente”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y la oficina de Orbán, quien desde hace tiempo rechaza las acusaciones de corrupción y malas prácticas, no respondieron a las solicitudes de comentarios de The Guardian.

¿Refugiados en EEUU?

El resultado de las elecciones ha suscitado interrogantes sobre el futuro de Orbán, el líder autoritario cuyos esfuerzos por convertir Hungría, en sus propias palabras, en una “placa de Petri del iliberalismo” han inspirado a la Administración de Donald Trump y a la extrema derecha mundial.

El sábado, Orbán declaró en las redes sociales que no ocuparía su escaño en el Parlamento, pero que su intención era seguir al frente de Fidesz para liderar un proceso de “renovación”.

Se espera que el líder más veterano de la UE viaje a Estados Unidos más o menos cuando dé comienzo la Copa del Mundo de la FIFA y probablemente pase allí varias semanas, según informa a The Guardian una fuente vinculada a Fidesz. La fuente señaló que el viaje se había planeado mucho antes de las elecciones del 12 de abril.

Se desconoce exactamente a dónde viajará Orbán, aunque su hija mayor y su yerno se mudaron a Nueva York el verano pasado.

El yerno, István Tiborcz, saltó a la palestra pública en 2018 cuando la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) afirmó que una investigación de dos años sobre los contratos para suministrar farolas financiadas por la UE a localidades húngaras había detectado “no solo graves irregularidades en la mayoría de los proyectos, sino también un conflicto de intereses”. Aunque la OLAF no publica sus informes ni revela quiénes aparecen en ellos, The Guardian tiene entendido que las irregularidades estaban relacionadas con contratos firmados cuando Tiborcz era propietario de la empresa en cuestión.

Un representante de Tiborcz remitió a The Guardian a una entrevista de julio en la que Tiborcz calificaba la investigación de la UE de motivada políticamente. El asunto también fue investigado por la fiscalía húngara, dirigida por un leal a Orbán, que no encontró ninguna infracción de la ley.

Otras figuras de alto nivel vinculadas a Fidesz están solicitando visados de trabajo estadounidenses, con la esperanza de aportar su experiencia en instituciones vinculadas al Partido Republicano, según informan una fuente del Gobierno estadounidense en Washington y una fuente interna de Fidesz.

Mientras la Administración Trump esté en el poder, incluso Estados Unidos podría convertirse en un refugio seguro para las altas esferas del régimen de Orbán

Panyi Szabolcs Periodista

“La conexión ya existe”, afirma la fuente estadounidense, añadiendo que años de presión por parte de Orbán y Fidesz habían permitido a los húngaros cultivar una amplia red dentro del movimiento MAGA. Estas conexiones quedaron al descubierto en vísperas de las elecciones, cuando el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, apareció en Budapest para reforzar la campaña de Orbán, que iba a la zaga.

Días después de las elecciones, uno de los periodistas de investigación más destacados de Hungría, Szabolcs Panyi, afirmó que, según le habían contado sus fuentes, Estados Unidos se había barajado durante mucho tiempo un plan B para muchos de los vinculados a Orbán, a pesar de las dudas que siguen girando en torno a las conexiones de Orbán y su Gobierno con Moscú.

“Mientras la Administración Trump esté en el poder, incluso Estados Unidos podría convertirse en un refugio seguro para las altas esferas del régimen de Orbán”, afirmó Panyi.

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