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The Guardian en español

China reivindica su forma de ver el mundo ocupando el vacío de poder de Trump en la ONU

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, se dan la mano durante una rueda de prensa el 9 de noviembre de 2017, en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín (China)

Patrick Wintour

El ruido alrededor de Donald Trump será lo que más capte la atención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York esta semana, pero la creciente y silenciosa influencia de China también preocupa a muchos diplomáticos occidentales.

China, que durante muchos años estuvo dispuesto a estar en un segundo plano en las Naciones Unidas, busca ahora posiciones de poder. Lo está haciendo aumentando sus contribuciones presupuestarias y comenzando a reivindicar su visión del mundo, en particular, la supremacía de la soberanía nacional sobre los derechos humanos.

Según Richard Gowan, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, en la ONU la historia del último año ha sido la historia del ascenso de China. “Esto ha estado sucediendo durante décadas, pero ahora ha dado un acelerón”. En parte, China está llenando un espacio creado por la retirada de EEUU de organismos como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra y el brazo cultural de la ONU, la Unesco.

“Lo que se oye es que en las comisiones que se ocupan del comercio y los derechos humanos, los estadounidenses se están quedando atrás. No están siendo firmes”, explica Gowan. “Y, sin embargo, los líderes chinos son los que dominan muchas de las conversaciones”.

Mientras tanto, la salida de Reino Unido de la UE debilitará el papel europeo en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esta semana, será la última asamblea general en la que dos de los puestos permanentes del Consejo de Seguridad estén ocupados por miembros de la UE –Francia y Reino Unido.

De alguna manera China, a través de su aportación a la ONU, se ha ganado el derecho a ser escuchada. Para un país que desconfía de conceptos como la responsabilidad intervencionista de proteger, China se ha convertido en el pilar del mantenimiento de la paz de la ONU. De proporcionar solo un 3% de las contribuciones totales en 2013, China contribuye ahora con un 10,25% del presupuesto para mantener la paz de la ONU. Además, se ha comprometido a aportar 1.000 millones de dólares para el mantenimiento de la paz en los próximos cinco años.

Por otro lado, China ha entrenado a más de 8.000 efectivos del Ejército Popular de Liberación para que sirvan como milicias de reserva en las operaciones para el mantenimiento de la paz de la organización internacional. EEUU, por el contrario, está haciendo recortes aunque a partir de una base de gasto más elevada. La embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Hayley, ha dicho que EEUU acaba de empezar a recortar sus contribuciones a la ONU.

En busca de puestos de alto perfil

Por todo esto, no es de extrañar que China esté buscando un estatus proporcional dentro de la ONU. Aunque ha proporcionado más tropas para el mantenimiento de la paz que los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad en conjunto desde 2012, hasta ahora ningún líder chino ocupa un puesto de alto nivel en ninguna de las 15 misiones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas.

El temor que existe ahora es que China, que ha destinado grandes recursos al mantenimiento de la paz y el desarrollo, quiera centrarse ahora en un tercer pilar dentro de la ONU, en el de los derechos humanos. Human Right Watch teme, por ejemplo, que haya un “enfoque de mano dura en el diálogo y el consenso así como una reducción de la transparencia y de la rendición de cuentas”.

Desde que regresó al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra en el año 2013 por decisión del presidente Xi Jinping, China ha pasado de estar discretamente en la retaguardia –política que se conoce como la de 'esconderse y esperar'– a ser una voz líder que presiona para que se recorten los presupuestos de la ONU en derechos humanos o para que se cuestiones el estatus de observador de las ONG y la financiación externa. Incluso ha sugerido que la frase “defensor de los derechos humanos” debería eliminarse del diccionario de la ONU.

En el período de sesiones de marzo de 2015 del Consejo de Derechos Humanos, China preparó 35 intervenciones oficiales frente a las 26 del año anterior. En ellas, se tocaron cuestiones como Siria, Eritrea y Bielorrusia. Presentó su primera resolución en junio de 2017, que se titulaba 'La contribución del desarrollo al disfrute de todos los derechos humanos', a la que le siguió en marzo de 2018 otra larga resolución, a la que se opuso EEUU, titulada 'Promover una cooperación mutuamente beneficiosa en el ámbito de los derechos humanos mediante una cooperación beneficiosa para ambas partes'. A China le molestó la “arrogante” oposición estadounidense.

Ted Piccone, del centro de investigaciones Brookings Institution, explica: “Ambas resoluciones hacían hincapié en la soberanía nacional, pedían un diálogo y una cooperación silenciosa en lugar de investigaciones y llamamientos internacionales a la acción. Impulsaban el modelo chino de desarrollo dirigido por el Estado al camino para mejorar su visión de los derechos humanos colectivos y la estabilidad social”.

Según su explicación, el lenguaje utilizado que parecía no tiene objeciones, cambiaba sutilmente los objetivos. Todo forma parte de un largo juego para dar forma a la ONU en beneficio de China, un juego que hace que sea mucho más difícil para Europa resistir debido al actual presidente de EEUU.

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