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Romper la Cúpula de Hierro: cómo utiliza Irán bombas de racimo para eludir el escudo antimisiles de Israel

Un grupo de personas observa el daño tras el impacto de un misil en un bloque de edificios en Arad (Israel).

Lorenzo Tondo

Jerusalén —
29 de marzo de 2026 22:10 h

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La cuenta del ayatolá Ali Jamenei en X, que su equipo gestiona tras el asesinato del líder supremo de Irán en un bombardeo israelí el 28 de febrero, publicó el 5 de marzo un mensaje claramente propagandístico: un misil brillante y de gran tamaño que trazaba un arco en el cielo sobre una ciudad envuelta en llamas. “El momento del Khorramshahr está en el horizonte”, decía el epígrafe, en referencia al misil balístico más avanzado de Irán, capaz de transportar una ojiva de racimo con hasta 80 municiones.

El Khorramshahr ha cobrado desde entonces gran importancia en las evaluaciones israelíes de las amenazas contra el país, cuyo sistema antimisiles de múltiples capas está considerado como el más sofisticado del planeta.

El último ataque con municiones de racimo ocurrió el pasado domingo. 15 personas resultaron heridas por el impacto de un misil balístico iraní en la zona central de Israel. Aproximadamente la mitad de los misiles lanzados por Irán desde el comienzo de esta última escalada incorporan ojivas de racimo, según las Fuerzas de Defensa de Israel.

Un misil iraní dispersa su munición de racimo sobre Tel Aviv (Israel) el 18 de marzo.

Tras estudiar el impacto de decenas de ataques iraníes y recabar el testimonio de autoridades israelíes, The Guardian ha identificado un mínimo de 19 misiles balísticos con ojivas de racimo que desde el inicio de la guerra con Irán han penetrado en el espacio aéreo israelí y alcanzado zonas urbanas. El resultado ha sido la muerte de al menos nueve personas y decenas de heridos. Estos ataques representan un cambio en las tácticas de Irán, que parece haber descubierto una vulnerabilidad en la defensa aérea israelí.

Las municiones iraníes de racimo, que dispersan decenas de bombas en el aire, están poniendo a prueba la muy avanzada red antimisiles multinivel israelí desde que comenzó la guerra. Esto incluye a la Cúpula de Hierro, diseñada para neutralizar amenazas de distintas velocidades, alcance y altitud. Las submuniciones han dejado al descubierto una brecha que a los sistemas de interceptación por sí solos les cuesta cerrar.

Cómo funcionan las bombas de racimo

Un misil-contenedor cargado con submuniciones es liberado desde una aeronave o lanzado por artillería

1

La bomba está programada para abrirse a 10 altitudes distintas, entre los 90 y los 900 metros

El uso de este tipo de artefacto podría estar diseñado para agotar las reservas de misiles interceptores israelíes

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Cuando se abre en el aire, libera la carga y se dispersa en el trayecto de caída

Para cuando llegan al suelo, pueden cubrir varios kilómetros

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Cómo funcionan las bombas de racimo

Un misil-contenedor cargado con submuniciones es liberado desde una aeronave o lanzado por artillería

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La bomba está programada para abrirse a 10 altitudes distintas, entre los 90 y los 900 metros

El uso de este tipo de artefacto podría estar diseñado para agotar las reservas de misiles interceptores israelíes

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Cuando se abre en el aire, libera la carga y se dispersa en el trayecto de caída

Para cuando llegan al suelo, pueden cubrir varios kilómetros

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Según Tal Inbar, experto en misiles y asesor en varias empresas israelíes de defensa, “interceptar municiones de racimo es sustancialmente más difícil que detener misiles unitarios debido a varios cambios técnicos en el perfil de combate”. “Para ser eficaz, un interceptor debe alcanzar al vehículo portador antes de que se produzca la dispersión”, explica.

Las bombas de racimo están diseñadas para lanzar decenas de bombas menores sobre áreas extensas. Estas submuniciones no siempre explotan inmediatamente, lo que implica riesgos posteriores para la población civil. Cuando se sospecha que han caído, los equipos militares tienen que coordinar búsquedas para peinar amplias zonas antes de que las unidades policiales de desactivación de explosivos neutralicen las que no hayan explotado.

Las municiones de racimo deben interceptarse lo más lejos posible de su objetivo para limitar sus daños, y a ser posible fuera de la atmósfera, según los expertos en armamento. Interceptarlas resulta prácticamente imposible cuando las submuniciones ya se han dispersado, incluso con los más sofisticados sistemas del escudo antimisiles.

Aproximadamente la mitad de los misiles lanzados por Irán desde el comienzo de esta última escalada incorporaban ojivas de racimo, según las Fuerzas de Defensa de Israel

Por definición, las municiones de racimo son indiscriminadas y el derecho internacional humanitario las prohíbe en zonas habitadas. Aunque la Convención sobre Municiones de Racimo de 2008 también las prohíbe, ni Israel ni Irán la han firmado.

Amnistía Internacional acusó a Irán de “violación flagrante” del derecho internacional por el uso de bombas de racimo durante la guerra de 12 días que en junio de 2025 libró con Israel. La ONG había acusado a Israel de infracciones similares por usar estas armas en el Líbano en 2006.

Israel ha reconocido haber utilizado bombas de racimo en el pasado, pero sostiene que lo hace respetando el derecho internacional. Tel Aviv ha denunciado “un crimen de guerra del régimen iraní” por el uso de submuniciones contra una zona israelí de gran densidad de población.

Por Internet circulan vídeos desde principios de marzo en los que se ven municiones de racimo caer sobre el área metropolitana de Tel Aviv. Se aprecian decenas de puntos luminosos que surcan el cielo nocturno antes de impactar. Estos vídeos se han convertido en la imagen de la guerra con Irán para la población civil israelí, en cierto modo.

Un edificio en Ramat Gan (Israel) tras el impacto de una bomba de racimo.

Dos de estos ataques provocaron la muerte de una pareja de unos 70 años en Ramat Gan (al este de Tel Aviv) y de un trabajador tailandés de 30 años en Adanim (zona centro de Israel) en la madrugada del 18 de marzo.

Estas submuniciones no se pueden neutralizar completamente de forma fehaciente ni siquiera cuando los misiles balísticos son interceptados antes de que la ojiva se fracture y disperse su carga útil, según las autoridades israelíes.

Las reservas de interceptores se consumen

Además de esquivar con bombas menores el escudo antimisiles de Israel, las municiones de racimo también podrían tener un segundo objetivo: agotar las reservas de interceptores forzando a Israel a gastar decenas de misiles para neutralizar cada nueva amenaza.

Interceptar misiles iraníes que transportan municiones de racimo no es rentable, simplemente, ya que “requeriría utilizar costosos interceptores para apuntar a cada submunición individual”, explica Inbar.

Las existencias de interceptores en Israel siguen siendo un secreto muy bien guardado, pero cada vez hay más conjeturas sobre la posibilidad de que estas reservas se agoten.

El ejército israelí dice que ha logrado el control casi total del espacio aéreo iraní tras haber destruido más del 70% de sus lanzadores de misiles balísticos. Pero lo cierto es que Teherán sigue logrando penetrar el espacio aéreo israelí.

Una bomba de racimo israelí sin explotar en Yohmor (Líbano) en 2006.

Los misiles balísticos iraníes hirieron este fin de semana a casi 200 personas en el sur de Israel en las ciudades de Arad y Dimona, después de que el escudo antimisiles no interceptase al menos dos de los proyectiles.

El creciente uso de municiones de racimo y el estruendo incesante de las sirenas, que obligan a los israelíes a correr en busca de refugio a cualquier hora, están agravando la sensación de agotamiento de la sociedad. Muchos han empezado ya a preguntarse en silencio cuánto durará la guerra, y para qué sirve.

En una investigación de The Guardian que el periódico británico publicó en 2025 se encontraron pruebas del uso de municiones de racimo israelíes durante la guerra contra Hizbulá que comenzó en el Líbano en octubre de 2023. Analizadas por múltiples expertos en armamento, las imágenes demostraban la existencia de al menos dos tipos de armas israelíes al sur del río Litani. The Guardian no pudo determinar en qué ataques se utilizaron los proyectiles, ya que los restos fueron encontrados tiempo después.

Traducción de Francisco de Zárate

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