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Almeida tantea edificios públicos para acoger a peregrinos durante la visita del Papa y anula clases en los polideportivos

El papa León XIV preside una misa con ordenaciones sacerdotales, en la Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano, el 26 de abril de 2026

Lourdes Barragán

Madrid —

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Un momento histórico. Alegría. Devoción. Y la prioridad: que sea un éxito. Son palabras y deseos que, durante los últimos meses y en reiteradas ocasiones, han manifestado tanto el alcade de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, como su vicealcaldesa, Inmaculada Sanz, acerca de la visita del Papa del 6 al 12 de junio. Un año después su nombramiento, no solo es la primera parada de León XIV a la ciudad, sino que también será la única oficial de un máximo representante del Vaticano desde 2003.

Pero al jolgorio público siempre le sigue el mismo temor: “Es un reto logístico gigante”. Así lo catalogó Almeida a mediados de abril, recién abiertas las inscripciones para voluntarios o peregrinos. Mezcló la euforia con un instinto de prudencia, dada la sobrecarga prevista para esos días. Especialmente durante la misa del Corpus, que el Papa oficiará el domingo 7 de junio en mitad de una plaza pública y a la que se prevé que asistan hasta un millón y medio de personas. Así que la duda se vuelve ineludible: ¿dónde alojar a tanta gente si la ciudad ya vive colapsada?

La respuesta es de lo más variopinta: se dispondrán campamentos base en las parroquias, los colegios religiosos, casas de particulares e incluso instalaciones públicas gestionadas por el Ayuntamiento u otras administraciones de la región. En Boadilla del Monte, el municipio a 40 kilómetros de la capital donde se planteó levantar una estatua gigante del Cristo Redentor similar al del Río de Janeiro (Brasil), se han puesto a disposición de la Diocésis de Getafe más de 800 plazas para peregrinos entre varios centros municipales –principalmente, tres instalaciones deportivas completas– de cara a quienes viajen a la Comunidad de Madrid para conocer a Robert Prevost.

En Madrid capital, se hará lo propio: la vicealcaldesa confirmó a mediados de abril que aún esperaban la lista definitiva con las necesidades del Arzobispado, pero aseguró que ya trabajaban mano a mano para buscar refugio a los peregrinos. Los peregrinos son viajeros que se mueven con algún fin espiritual, no necesariamente a pie ni en condiciones de extrema austeridad. Por ejemplo, para los que lleguen a la ciudad en las primeras semanas de junio se prepararán sofás, espacios donde colocar sacos y mantas o habitaciones libres en casas particulares, dada la alta demanda hotelera para esos días. Sin embargo, que la administración municipal ceda recursos temporalmente a la Iglesia para alojar a los fieles por un fin católico ha desconcertado a algunos madrileños. Especialmente a los usuarios de estos servicios públicos.

Competiciones y actividad suspendida en los polideportivos

“Nos dijeron que ese fin de semana se suspenderían las competiciones por la visita, porque se iban a reservar las instalaciones municipales para alojamiento de gente que venía de fuera de Madrid”, detalla Pedro, cuyo hijo acude a clases en el Centro Deportivo Municipal La Fundi. Este es uno de los polideportivos que han sido reclamados por el Ayuntamiento para absorber parte de la demanda de peregrinos. Desde el complejo indican que aún no tienen todos los datos ni demasiada información sobre cómo operarán en los días clave. “Todavía no nos ha llegado la notificación oficial, ni la cifra exacta de gente que quieren albergar. Solo que estábamos entre los lugares escogidos en el distrito para alojar a los viajeros”, contesta Jorge, uno de los encargados.

Centro Deportivo Municipal La Fundi, uno de los espacios públicos que prevén alojar peregrinos en la visita del Papa

Según explica, también el Centro Integrado de Arganzuela (otro polideportivo cercano) ha sido contactado. En su caso, hace unas semanas. Y aunque desconocen los detalles, esperan recibir noticias próximamente; sin embargo, dan por hecho que el evento implicará suspender toda su actividad, desde las competiciones o clases hasta las entradas de uso libre. Para Pedro, que habitúa La Fundi, esto supone una “incoherencia” al priorizar una celebración católica al uso público habitual de estos espacios seleccionados.

De momento, todo se organiza de manera extraoficial hasta que el Arzobispado tenga un número total de peregrinos, voluntarios –la expectativa es alcanzar unos 10.000, con inscripciones abiertas desde marzo– y las casas particulares disponibles para, sumadas a los recursos de la Iglesia en Madrid, se tenga una idea exacta de cuánto espacio en las instalaciones públicas se necesita. Más allá de la colaboración logística entre instituciones, la idea es que la Archidiócesis madrileña sea quien se haga cargo de los costes de la visita, así como de dar estancia al propio Papa. No obstante, ya el alcalde anticipó a principios de año que la ciudad “se volcará” en el evento, para el que estima que asistan “cientos de miles de personas”. Además de polideportivos, la idea es que también se sumen algunos colegios públicos o campus universitarios para la acogida.

Le decimos al Arzobispado que, en cualquier espacio que ellos vean susceptible de poder ser adecuado para la visita del Papa, el Ayuntamiento se compromete a dar las condiciones con el marco adecuado para que se produzca

José Luis Martínez-Almeida Febrero de 2026

“Le decimos al Arzobispado que, en cualquier espacio que ellos vean susceptible de poder ser adecuado para la visita del Papa, el Ayuntamiento se compromete a dar las condiciones con el marco adecuado para que se produzca”, dispuso ya el alcalde a finales de febrero. Hasta que existan cifras oficiales, quienes mejor pueden aventurar el alcance de este terremoto son los que trabajan día a día en organizarlo. Lauro, por ejemplo, forma parte del equipo que prepara uno de los colegios religiosos de Madrid (en este caso, de tipo concertado y que también recibe fondos públicos) que aspiran a hospedar a unas 2.650 personas en la noche del sábado al domingo, si llegan al tope de su capacidad.

Se trata de los Salesianos de Atocha, donde se han ofertado 650 plazas el fin de semana y un extra de 2.000 más para la vigilia del 6 de junio. “Es una locura y no las llevo todas conmigo, pero tenemos un plan”, adelanta el miembro de la pastoral. Su idea es utilizar las aulas, que se despejarán el viernes después de clase, para abrir hueco a los peregrinos y que estos traigan sus sacos de dormir o esterillas. El lunes a primera hora deberá estar todo limpio y reordenado para reanudar las clases con normalidad, pero en el gran patio del edificio proyectan una especie de macroacampada al raso, donde miles de personas pasen la noche juntas.

Desde el Ayuntamiento de Madrid aún no ofrecen más detalles sobre los preparativos de la visita, aunque la cuenta atrás es cada vez más corta. La semana más esperada para los católicos madrileños ya ha causado algún que otro rifirrafe entre instituciones de distinto signo político. A finales de marzo, la vicealcaldesa Inmaculada Sanz anunció un operativo de seguridad con 10.000 agentes, incluidos miembros de SAMUR-Protección Civil o el Cuerpo de Bomberos, en pleno cruce de reproches entre su equipo y el delegado del Gobierno, Francisco Martín.

Poco antes, la consejera de Sanidad Fátima Matute espetó al representante de Moncloa que empleara su tiempo en “criticar cosas un poco espurias” en lugar de “dedicarse a lo importante” por la llegada de León XIV, después de que Delegación señalara que ni el consistorio ni la Comunidad de Madrid habían acudido a una primera llamada para ordenar conjuntamente la visita. Incluso Sanz le acusó entonces de forzar la polémica y, aunque Francisco Martín apenas se ha pronunciado directamente sobre el ofrecimiento de espacios municipales para peregrinos, sí ha manifestado en otras ocasiones su intención de colaborar con las jornadas, principalmente, en materia de seguridad.

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