Patrimonio Madrid

El plan especial del Beti Jai descarta excavar un garaje bajo la pista del frontón

Vista del Beti Jai desde su planta más elevada

Segundo intento del Ayuntamiento de Madrid para dar uso al centenario Beti Jai, el frontón histórico del distrito de Chamberí. Después de que la justicia tumbara en 2018 el plan especial propuesto por el gobierno de Manuela Carmena, el de Almeida acaba de publicar los detalles de cómo propone hacerlo, abriendo el plazo de información pública.

El área de Cultura asegura que su nuevo plan especial supera los problemas que hicieron que el anterior encallara en la justicia, después de sendas demandas de PSOE y Madrid Ciudadanía y Patrimonio. Vuelve a proponer una cubierta como elemento más polémico, para albergar en su interior un uso principal deportivo, aunque también otros culturales y educativos como alternativos.

“Se podrá autorizar el cubrimiento del patio y de la cancha de juego (...) de modo que la superficie cubierta no compute a efectos de edificabilidad. La cubierta será traslúcida, ligera y disociada de la edificación, sin afectar a los valores que motivaron la declaración del inmueble como BIC de forma que desde el espacio interior se pueda seguir apreciando con nitidez el tratamiento de fachada urbana creando la percepción de plaza pública”, explica el plan especial a la hora de detallar la futura cubierta que podrá tener si el texto se aprueba de forma definitiva.

Una de las novedades es que el Ayuntamiento de Madrid estudió la apertura de un garaje bajo el suelo del Beti Jai aprovechando el 10% más de edificabilidad que permite la aprobaciíon de un nuevo plan especial, pero finalmente se descartó al no considerar “adecuado” su creación debido a “las características físicas, morfología, tamaño, composición del edificio y sus valores patrimoniales”. Además, asegura que “su ubicación concreta en la ciudad permite un fácil acceso a diferentes modos de transporte público”.

El plan especial no autoriza -al igual que el anterior- la alteración de la envolvente del edificio y defiende los usos adicionales al deportivo porque los considera “un factor determinante para permitir la sostenibilidad física y económica del edificio después de evitar su ruina mediante las obras de consolidación acometidas entre 2015 y 2019”.

El frontón, el único que queda en pie en Madrid de la época dorada de este tipo de instalaciones deportivas, fue rescatado por el Ayutamiento de Madrid después de décadas de deterioro. Dejó de albergar partidos de pelota en el año 1919, a partir del que fue utilizado para diversos menesteres, como convertirse en taller y centro de pruebas del inventor Torres Quevedo (allí probó sus dirigibles), también como taller de coches, local de ensayo para bandas, fábrica, taller de escayolas, centro de mítines políticos, cárcel, almacén e incluso viviendas a modo de corrala, que sirvieron como escenario cinematográfico.

Durante la pasada legislatura, Ayuntamiento y COAM organizaron un concurso de ideas para elegir un proyecto ganador que sirviera para reformar el Beti Jai, que apostaba por techar las instalaciones con una estructura de vidrio de corte industrial y a cuatro aguas. Según los planos de esta idea, el proyecto -incompatible con el actual plan especial- quería conservar el resto de elementos estructurales sin apenas alteración y añadir el 10% de edificabilidad bajo la cancha de juego. Allí se iban a alojar las instalaciones del edificio para evitar colocarlas sobre la cubierta y un futuro gimnasio de 323 metros cuadrados. La propuesta se complementaba con una posible sala de exposiciones en la segunda planta y “pequeñas áreas de cafetería” en todos los pisos.

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