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Burger King retira un anuncio que ofrecía hamburguesas y dinero a las rusas que se quedasen embarazadas de futbolistas

La división rusa de Burger King  ha retirado de sus redes sociales un anuncio machista en el que animaba a las mujeres a quedarse embarazadas de futbolistas del Mundial a cambio de hamburguesas gratis para "garantizar" el éxito de las futuras selecciones del país. En concreto, en su promoción ofrecía 3 millones de rublos (algo más de 40.000 euros) y un suministro de Whoppers de por vida.

"Las mujeres que consigan los mejores genes de fútbol garantizarán el éxito de las próximas generaciones", decía el anuncio, acompañado de la imagen de una mujer embarazada,  según ha publicado la BBC. La compañía de comida rápida se ha disculpado por la campaña, que circula todavía a través de capturas en las redes sociales, tras la multitud de críticas recibidas. En un comunicado emitido horas después, explican que se han eliminado todos los materiales relacionados con la promoción y reconocen que era "claramente ofensivo".

The now deleted promotion pic.twitter.com/mg7xETHfQW

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Una habitación compartida en un hostal: cuatro chicos eyacularon en mi maleta

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Varios hombres caminan por la calle con sus maletas.

Me fui a trabajar a Londres un verano para aprender inglés. Vivía en un youth hostel con habitaciones mixtas por las que iban pasando muchas personas diferentes cada día.

Un día llegaron unos chicos franceses que se empeñaban en hacerse mis amigos. Siempre me interrumpían mientras leía en la cama superior de la litera, me invitaban a acompañarlos aquí y allá y se ponían a rezar muy alto para llamar mi atención. Yo iba capeando con sonrisas vacías, casi sin mirar, rollo "dejadme en paz". 

Su última noche en el hostal llegaron borrachos, yo estaba dormida y justo coincidió que estábamos solos en la habitación. Hicieron mucho escándalo, yo estaba asustada porque sabía que estaba indefensa ante esos cuatro tíos. De repente sentí como me apretaban un colchón de otra cama encima mientras coreaban frases que no podía entender. Yo ni me moví, hice como si no estuviera o no me diera cuenta y casi milagrosamente la cosa no fue a más. 

A la mañana siguiente sabía que se iban, así que me quedé custodiando mis pertenencias mientras "hacía que leía en mi litera". Los escuchaba animarse unos a otros de una manera extraña, pero una vez más ni les dirigí la mirada. Finalmente  fueron desfilando con sus maletas y me dijeron "bye" al salir. Yo les respondí con el mismo "bye", sin apartar el libro de la cara. 

Cuando me vi liberada bajé de la litera y me encontré su semen bien esparcido en mi maleta. Me di cuenta de que mientras se animaban unos a otros estaban masturbándose colectivamente para castigar mi pasotismo y dejarme su "huella" en mi maleta y en mi memoria.

Llamé a una de las chicas que estaban como yo por una larga temporada y se lo expliqué. Me dijo, "¡Va, corre! , vamos a recepción a decírselo", pero cuando bajamos ya se habían ido. Así que tuve volver a subir con la maleta a cuestas, aguantarme mis escrúpulos y limpiar yo misma sus secreciones.

Creo que la mujer que soy hoy no hubiera aguantado ni la primera de estas cosas. Al reescribirlo me ha sorprendido que no me hubiera asustado más en su momento considerando que era una persona joven, falta de experiencia y estaba sola  en un país extranjero. 

Mar

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'El camarero machista', en la prueba de selectividad de la Universidad Pública de Navarra

Un artículo publicado el pasado 30 de agosto en Micromachismos, 'El camarero machista', ha sido uno de los dos textos escogidos por la Universidad de Navarra para el análisis de texto de Lengua y Literatura de la evaluación de Bachillerato, antigua selectividad. El testimonio, que fue enviado por una lectora, Leyre, aparecía en la cara B; en la A, había una columna de la sección Retina de El País.

Los alumnos que se examinan pueden elegir cualquiera de las dos opciones. En la que tenían que trabajar con 'El camarero machista' iban referidas tres preguntas, además del comentario lingüístico: el ejercicio de comprensión, que incluía el razonamiento de la frase "no sé qué nos ofende más, si la discriminación en sí o la reacción del encargado"; y otra que pedía una opinión crítica acerca de si existe justificación para los actos del camarero. La última era la cuestión literaria, sobre la obra de Antonio Machado.

La autora del testimonio contaba cómo fue a pedir su comida cuando un camarero comenzó a hacerle preguntas personales y le insistió para saber su nombre y su teléfono. Cuando ella y una amiga con la que repitió la actitud se quejaron al encargado, éste les ofreció un helado gratis como compensación.

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Críticas a Juan Carlos Monedero por su gesto machista con Sáenz de Santamaría

198 Comentarios

Era el final de la moción de censura y, con la confirmación de que Rajoy salía de La Moncloa y Pedro Sánchez era el nuevo presidente del Gobierno, el fundador de Podemos Juan Carlos Monedero se acercaba a hablar con la hasta ahora vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Más allá de la conversación, el gesto de Monedero le ha valido cientos de críticas por su machismo y paternalismo: mientras conversaba, Monedero cogía fuertemente por los hombros a Sáenz de Santamaría y la mantenía a corta distancia. La hasta ahora vicepresidenta, de hecho, parecía querer desprenderse de esa cercanía. 

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El chico que me escupió cuando le respondí a un piropo

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Una calle de Bilbao.

Es difícil recordar exactamente cuándo fue la primera vez que recibí un piropo callejero. Es difícil recordar el primero, para mí y para otras amigas a las que les he preguntado para escribir esto, pero, curiosamente, todas recordamos vívidamente la última vez.

El mío, para ser exacta, que soy una gran amante de los detalles, sucedió a las cinco de la tarde en un cruce amplio de una gran ciudad. Iba por la acera cargada con dos bolsas de la compra inmensas esperando llegar al cajero cuanto antes. En ese trayecto, pasó un chico en bici por la carretera que, a varios metros de mí, empezó a espetarme comentarios de bastante mal gusto sobre mis piernas. Y si bien os puedo asegurar que hace años ni me planteaba nada que no fuera bajar la cabeza mientras apretaba, al mismo tiempo, los dientes y el paso, he decidido dejar de hacerlo y de soportar semejante comportamiento.

Como iba hablando por teléfono con mi madre me limité a alzar como buenamente pude el dedo anular. Una imagen vale más que mil palabras, y ese gesto creo que todos lo entendemos. Sin embargo, cuando estaba cruzando sentí a mi espaldas movimiento. El chico se había molestado en girar y circular en dirección prohibida con la bici para alcanzarme y... escupirme de lleno. El escupitajo cayó con la inercia de su trayecto en bici y con la fuerza de una mentalidad que se ofende si no te sientes agradecida ante palabras soeces –gratuitas y en alto– recibidas por parte de desconocidos.

Le vi escapar a toda velocidad (¿por qué las cadenas de la bici no se salen cuando por razones del karma deberían?) y me quedé con un escupitajo en la cara, el mal sabor de la injusticia en el pecho, mi madre esperando que siguiera con el relato de algo rutinario que le estaría contando y los ánimos por los suelos. 

-"Me acaba de escupir un tío en la cara", le dije llorando.

-"¿Cómo?". Ella no daba crédito.

Se lo conté llorando mientras alcanzaba a quitarme como buenamente pude el escupitajo de la cara, todo el lateral del cuello y parte del pelo con la mano. Al final, al llegar a casa y tras una ducha a conciencia, el salivazo se fue, pero no la sensación de que había merecido la pena enfrentarme (aún con el húmedo desenlace) solo para que viera que no estaba dispuesta a dejarme tratar en esos términos por nadie. 

Así que todavía con la impotencia latente, sentí que tenía que hacer algo, lo que me animó a compartirlo en mis stories. En una hora tenía el buzón de mensajes de Instagram lleno de otras anécdotas de amigas, conocidas, seguidoras que me hablaban de sus abuelas de jóvenes e incluso compañeras de clase de mi hermano pequeño a las que habían gritado, piropeado, silbado, tocado y, como a mí, escupido. Todas coincidíamos en lo mismo, en que estábamos hartas de esto.

El escupitajo, muestra de una rabia visceral por no someterme a lo que no es otra cosa que un acoso callejero no deseado perpetuado solo por uno de ambos géneros, fue la prueba de que hacen falta más mujeres que nos plantemos y que, con tan solo un dedo expresemos que ya basta. Basta de sentirnos incómodas por la calle cuando solo queremos estar tranquilas. Basta de ser abordadas con opiniones que no hemos pedido en la que solo se nos valora por nuestros cuerpos. Basta de mirar hacia otro lado. Ahora, yo quiero devolver el escupitajo y lo mando directo a esas ideas que, de prehistóricas y de negarse a evolucionar con el cambio social que estamos viviendo en nuestro tiempo, espero se extingan pronto.

Los gapos mojan, pero no callan.

Mara Mariño

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"Piensa en tu reputación online" y otros cinco tuits machistas de las Fuerzas de Seguridad

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"Vaya foto que has puesto, sal ya sin camiseta", "eres lo que proyectas", "qué vergüenza", "parece que insinúas". Son frases de una supuesta reprimenda de una madre ("mami") a una hija o hijo por su foto de perfil en Whatsapp.

Quien lo comparte es la Policía Nacional, que añade como consejo que pienses en "tu jefe, en tu profe, en tu familia... en tu #reputación online": "Ten cuidado con lo que subes a las redes".

Que mami no tenga que leerte la cartilla, que ya eres mayorcit@. Piensa en tu jefe, en tu profe, en tu familia...en tu #reputación online. Ten cuidado con lo que subes a las redes✌️🤳 pic.twitter.com/mrDiJwvD5v

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A una ingeniera: "Tengo una pregunta complicada, no creo que puedas ayudarme"

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Una oficina.

Soy ingeniera de estructuras de hormigón. El machismo me ha acompañado desde la universidad, donde mis compañeros desacreditaban mis notas diciendo que me acostaba con los profesores. He ido a reuniones de todo hombres donde me han sugerido que me podía sentar sobre las rodillas de alguno. He tenido a hombres el doble de mi edad babeándome, mandándome mails fuera de tono y tratando de emborracharme en eventos comerciales. He tenido al menos seis compañeros de trabajo en distintas empresas que, borrachos, me han empujado contra paredes para tratar de besarme. Dependiendo de su tamaño han tenido más o menos éxito.

Las dos preguntas que me hizo el gerente de mi actual empresa al entrar fueron si tenía novio y si quería tener hijos. Le dije que no. En estos momentos, soy la única chica en una oficina de 12 y la que tiene más formación en cálculo. Ahora que he demostrado mi valía y he resultado un pilar fundamental para que mi empresa desarrolle obras en el extranjero, he tenido un bebé. Han accedido a mi baja maternal siempre y cuando volviera sin reducción de jornada. Sé que todo eso es ilegal, pero a la última chica que se quedó embarazada la echaron.

Hoy acabo de colgar el teléfono tras escuchar, por tercera vez esta semana, la misma cantinela:

- Buenos días

- Sí, hola. Es que quería hablar con el departamento técnico. ¿Puedes pasarme?

- Ya te han pasado. Yo soy técnico

- Ya. Pero es que es una pregunta complicada. No creo que puedas ayudarme.

Y quiero contestarle que con lo que sinceramente no puedo ayudarles es con el machismo latente que tienen, porque las dudas técnicas es muy posible que ninguno de mis compañeros pueda solucionárselas mejor que yo. También se me ocurren miles de otras respuestas más divertidas, pero al ser clientes potenciales, no puedo hacerlas.

Nerea

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Las mujeres revelan en Twitter las agresiones sexuales que han sufrido con #cuéntalo

La  sentencia que condena a 'la manada' a nueve años de cárcel por abusos sexuales ha indignado a las mujeres. Las  manifestaciones de este jueves fueron la respuesta en la calle a un fallo judicial que consideran injusto con la víctima, al librarse los agresores del delito de agresión sexual. En Internet, la reacción ha sido la de desvelar experiencias traumáticas del pasado. Lo han hecho en Twitter con #cuéntalo, un hashtag en el que revelan todo tipo de agresiones sexuales que han sufrido. Desde violaciones hasta comentarios machistas cuando eran menores de edad. Y en situaciones de todo tipo, desde el colegio, una reunión familiar o la consulta del médico.

La mecha de esta iniciativa la han prendido las periodistas  Cristina Fallarás y Virginia Pérez Alonso. La primera se ha encargado de impulsar el hashtag, recogiendo en su cuenta de Twitter la mayoría de los testimonios tuiteados. Algo que surgió tras la publicación de un artículo escrito por Pérez Alonso. En el texto hace lo que después se ha convertido en un llamamiento: contar cómo varios hombres intentaron agredirla sexualmente cuando tenía 13 años.

#cuéntalo https://t.co/nRJmocdZDr

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El trap que denuncia la falta de mujeres en las agencias de publicidad: "Hay mucha jefa pa tan poca directora"

La plataforma Más Mujeres Creativas ha lanzado un trap para denunciar la discriminación de las mujeres en el sector publicitario y reivindicar más presencia en los puestos directivos. "Hemos elegido el formato trap, porque queríamos lanzar nuestro mensaje desde un tono más lúdico. Es un reconocimiento a todas esas jefas, que sustentan un sector cada día con su trabajo y su talento”, señalan. Más Mujeres Creativas es una plataforma independiente que reúne a más de mil profesionales para propiciar un cambio real en el sector de la publicidad.

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Una noche en la discoteca: un cruce de miradas que se convierte en una patada en el culo

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Una discoteca.

Son las 05:40, recién llegada a casa de una noche de fiesta cuando comienzo a escribir esto. Y aunque esta es la primera vez que lo escribo, no significa que sea la primera vez que me haya sentido acosada. Hoy estoy especialmente indignada, me siento impotente y mi mente no para de producir una secuencia de imágenes, que me hubiera gustado llevar a cabo; pero una vez más, en este tipo de situaciones, me siento inferior y con miedo a las consecuencias. Esta noche no me han hecho ni una mínima parte de lo que le pueden hacer a una mujer. Y me muero de dolor por pensar que esto que me angustia lo ha sufrido otra persona multiplicado por mil.

Estoy en una discoteca y un chico que se parecía bastante a un cantante que me gusta me estaba mirando fijamente, no lo niego, me he sentido halagada y le he devuelto la mirada. Me ha seguido por el garito, y me ha cogido bruscamente del brazo para presentarse. Resulta que todas las ganas que tenía de conocerle se me han ido por las formas que él ha tenido de abordarme. ¿Puedo cambiar de opinión? Creo que estoy en mi derecho, pero parece ser que a él no le ha sentado nada bien y me ha pedido explicaciones por mi cambio de conducta. No entiendo por qué se las tengo que dar a un desconocido, pero queriendo entender su desconcierto, le comento que estoy con una amiga, a la que no me apetece dejar sola y con la que me lo estoy pasando fenomenal.

Creo que ya me he tomado suficientes molestias en explicarle lo que sucede. Él parece no comprender nada y me coge del brazo para preguntarme de nuevo qué me pasa. Le digo que me deje en paz, y con un movimiento brusco consigo deshacerme de él hasta que me suelta. Bastante enfadada e indignada busco un hueco con mi amiga donde poder bailar lejos de él, pero después de un par de bailes, “alguien” me da una patada en el culo. Primero veo las estrellas y después me doy la vuelta. Evidentemente es él, la pesadilla de mi noche. Lo desconcertante es su actitud prepotente y burlona. No me lo pienso y voy a por él, pero alguien que ha visto lo sucedido y ajeno a los dos se entromete en mi camino, me intenta tranquilizar y habla con él. No sirve de nada, ya que la historia parece seguir haciéndole gracia. Siento impotencia y una rabia tremenda que finalmente se traduce en gritarle cuatro palabras bien dichas. Solo pienso en que si respondo a su agresión, él me puede agredir más. Se ríe en mi cara, parece alegrarse por verme irritada. Un amigo suyo decide llevárselo y me pide disculpas, qué detalle…

Con una rabia inmensa que me recorre todo el cuerpo intento normalizar y terminar bien la noche, pero es ridículo olvidarse cuando todos los tíos que intentan pasar por tu lado te tocan la cintura. ¿Por qué no me puedes tocar el hombro para apartarme y pasar? Evidentemente esto no ayuda a olvidarme de lo anterior y me genera una mala predisposición ante cualquier tío que se acerca. Y aunque sea de broma y con intención de pasar un buen rato, recibe de mi parte una mala mirada. Cuántas personas interesantes me habré perdido por culpa de experiencias previas tan desagradables. Esto es una noche cualquiera, de una chica cualquiera.

Rocío

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