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Al volante del Nissan Ariya, el SUV eléctrico más esperado

Nissan Ariya.

Pedro Urteaga


Pocos coches se han hecho esperar tanto como el Nissan Ariya, el primer SUV enteramente eléctrico de Nissan, al que han afectado la pandemia y otros contratiempos recientes. Aunque su diseño, sin duda afortunado, ya pudimos observarlo en persona hace más de un año en dos ferias del automóvil celebradas en Madrid, ahora hemos podido por fin conocerlo con más detalle y, lo más importante, conducirlo.

Estamos ante un señorial crossover de casi 4,6 metros que, salvando todas las distancias, recuerda por aspecto a lo que supuso en 2002 el Murano, otro imponente SUV de Nissan. La fluidez de líneas, ajena a nervaduras y dibujos extraños, es el rasgo que mejor define el diseño del Ariya y que lo hace, a nuestro entender, tan atractivo para el conductor europeo como para el de cualquier otro lugar del mundo.

La plataforma específica sobre la que está construido se ha desarrollado para conjugar entrega de potencia, capacidad de carga y autonomía, además de un equilibrio cuidadosamente calibrado entre el confort de conducción y la agilidad de manejo. Si bien no era lo previsto en un principio, habrá disponibles en España tres motores y dos baterías entre las que elegir, la mayor de las cuales podrá asociarse al sistema e-4ORCE de tracción a las cuatro ruedas.

El modelo con batería de 63 kWh útiles de capacidad lleva un motor de 218 CV y dispone de una autonomía en ciclo WLTP de 403 km. El que monta la batería de 87 kWh (todos son datos útiles) puede tener bien un propulsor eléctrico de 242 CV y hasta 533 de alcance, en la versión de tracción delantera, bien dos motores que suman 306 CV y 500 km de autonomía en el caso de la e-4ORCE.

Durante la presentación organizada por Nissan Europa en carreteras de Suecia, hemos conducido el modelo de 63 kWh con unos resultados tan sorprendentes como poco extrapolables, en lo que a autonomía se refiere. La baja velocidad obligatoria en carretera y la presencia constante de radares solo permite viajar a poco más de 50 km/h de media, salvo en autovía -donde el límite máximo es de 110 km/h-, y a ese ritmo y en una ruta casi enteramente llana el Ariya registra un consumo de 12,4 kWh y podría recorrer más distancia incluso que en la prueba de homologación.

Otra cosa será conducirlo en todo tipo de terrenos y en un país como el nuestro donde los repechos son frecuentes, pero para eso habrá que esperar unos meses. En todo caso, parece un modelo notablemente eficiente y, esto sí puede afirmarse rotundamente, muy confortable y silencioso. Nissan dice haber trabajado no solo para que el motor apenas resultara perceptible dentro del habitáculo, sino también para que ningún ruido fuera más dominante que otro, algo que desde luego no puede afirmarse de todos los vehículos eléctricos.

Un habitáculo relajante

La experiencia a bordo del Ariya se presenta, pues, cómoda y hasta relajante, sobre todo porque se acompaña de un interior de tipo lounge, inspirado -nos dicen- en el salón de una casa japonesa. El salpicadero, minimalista, integra unos pocos mandos hápticos para la climatización, que responden al contacto del dedo con una sutil vibración para confirmar su correcto accionamiento, y los controles principales, como la ruleta del volumen del audio y los botones clave del volante, siguen siendo físicos.

El cuadro de mandos principal comprende dos pantallas de 12,3 pulgadas, en forma de onda, y en función de la versión se complementa con un head-up display que proyecta información práctica al conductor de forma que no tenga que desviar la vista de la carretera.

En la consola central encontramos otra serie de controles hápticos, uno de ellos para abrir eléctricamente un compartimento tapizado sito en la parte baja del salpicadero; la nueva palanca de cambios, que cabe ampliamente en la palma de la mano, y el mando que acciona el deslizamiento -también eléctrico- de la propia consola 15 centímetros a lo largo del habitáculo.

Según la versión, los asientos, el volante y la consola deslizante se adaptan a las preferencias del conductor. Además, se pueden almacenar en los tres perfiles de memoria existentes para facilitar su uso, una comodidad de la que se pueden aprovechar los distintos conductores de la familia.

En cuanto al amplio maletero, cuenta con 468 litros en las versiones de tracción delantera y con 415 litros en las de tracción total. Los comentarios de los clientes del Leaf, el eléctrico pionero de Nissan, aconsejaron incluir un espacio adicional para los cables de carga.

En corriente alterna y a una temperatura ideal de 25 grados, la batería de 63 kWh se recarga en 10 horas en un punto de 7,4 kW y en 3,5 horas en uno de 22 kW; la de 87 kWh necesita 13,5 y 5 horas, respectivamente, para la misma operación. En corriente continua, a 130 kW, el paso del 20% al 80% de la batería precisa alrededor de media hora en los dos casos.

El Ariya está disponible en tres versiones: Advance, equipada con batería de 63 kWh, que parte de 47.900 euros; Evolve, a la venta desde 52.400 euros con batería pequeña y desde 57.900 euros con la grande, y e-4ORCE, provista de dos motores eléctricos y tracción a las cuatro ruedas, que cuesta 60.900 euros.

Para quienes prefieren el sistema de cuotas -la mayoría-, la modalidad Flex 4D de Nissan hace posible disfrutar de un Ariya Evolve con batería de 87 kWh durante 48 meses por 484 euros mensuales, previo pago de una entrada de 15.800 euros.

Las primeras entregas, correspondientes al modelo 4x2, tendrán lugar en el mes de agosto, mientras que la versión e-4ORCE se demorará hasta el otoño de este año 2022.

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