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Charo Fajardo, la mujer que gestiona la aceituna de Morón

Hace cinco años que es la gerente de una de las cooperativas aceituneras más importantes de la provincia de Sevilla, con sede en Morón de la Frontera

Casi 240 hombres dependen de su trabajo diario, que empieza a las siete de la mañana y termina con la llegada de la noche

Afirma que la presencia de la mujer en la gestión agrícola es una consecuencia más de la evolución del trabajo en el campo con el paso de los años

Charo muestra una de las cintas que transportan las aceitunas nada más llegar a la cooperativa.

Charo muestra una de las cintas que transportan las aceitunas nada más llegar a la cooperativa. F.C.

A las siete de la mañana, cuando todavía no ha amanecido, Charo Fajardo entra en su despacho de la Cooperativa Agropecuaria Jesús de la Cañada de Morón de la Frontera. Lo primero que hace es descargar todo el correo electrónico, "muchos correos, mucha información", y a partir de ese momento se dispone a gestionar una empresa de la que saldrá cuando vuelva a ser de noche.

Cuando revisa el correo, comienza a captar los posibles problemas que se han producido en la jornada anterior. Y comienza a preparar todo lo necesario para un nuevo día de labor.

Así lo viene haciendo desde hace cinco años, con un matiz llamativo: es una de las pocas mujeres en España gerente de una cooperativa agrícola a la que sólo pertenecen hombres, casi 240, "que al principio se extrañaban de que una mujer estuviese en ese puesto de responsabilidad, pero con el paso del tiempo se han acostumbrado, y ya todo se hace en el día a día con total normalidad".

La aceituna de la cooperativa que gestiona Charo Fajardo

La aceituna de la cooperativa que gestiona Charo Fajardo

"Los agricultores traen su producto, que es el fruto de su trabajo, y ellos saben que lo estoy defendiendo, así que poco a poco se ha acabado con el resquicio de algunos agricultores que te dicen que cómo una mujer te va a decir cómo hacer lo que llevan haciendo toda la vida. El campo ha entrado en una evolución, y hay que ser competitivo dentro del sector, de modo que cuando se pelea por ellos se consigue el respeto perfectamente".

No obstante, "es verdad que no llegué directamente a la gerencia, porque antes estaba en el departamento de administración", con lo que su ascenso en la empresa fue progresivo, y a sus 53 años ya es una de las pocas gerentes de cooperativas españolas, con un conocimiento amplio no sólo del aspecto económico del día a día de sus socios, sino de cada instante de la vida de la aceituna desde que llega a la empresa hasta que es embotellada en forma de aceite o envasada para consumo en mesa.

Más de 50 años de historia

La Cooperativa Agropecuaria Jesús de la Cañada se creó en los inicios de los años 60 del siglo pasado, y por ella pasan y se preparan y comercializan  diferentes productos realizados a partir de la aceituna de mesa de Morón, lo que tiene una especial importancia debido a que Andalucía es la Comunidad Autónoma con mayor grado de cooperativismo agroalimentario en España.

A pesar de su importancia, las mujeres asociadas en las cooperativas suponen sólo un 25,45 %, y de estas, las que asisten a las asambleas sólo son 13,9 %; y de estas últimas, sólo forman parte de los consejos rectores un 3,5 %. En el caso de Charo no se trata de una cooperativista, ya que no tiene tierras que aportar a la empresa como una socia más, pero sí le sigue llamando la atención que "cuando vamos a reuniones, conmigo sólo se sientan hombres", algo que, entiende, va poco a poco, porque "el campo necesita una modernización y profesionalización, y cuando alguien es profesional no se mira si es hombre o mujer".

Sí defiende que el campo necesita un relevo generacional, rompiendo la norma "que existía antiguamente, e incluso hoy día,  que la persona que no servía para estudiar seguía la tradición de la familia con la agricultura. Hay que avanzar, hay más gente joven, muy preparada, y algunos decidan seguir con el campo".

En ese avance tienen un papel muy importante las cooperativas agroalimentarias, que suponen el 67 % del valor de producción de la industria alimentaria andaluza.

Entre los datos, no se escapa que las características de la contratación de las mujeres en las cooperativas son más inestables, con mayores tasas de temporalidad, de jornadas parciales, e inferiores retribuciones medias en todas las categorías profesionales.

Por todo ello, que una mujer como Charo Fajardo ocupe un puesto de relevancia como la gerencia en un subsector tan masculinizado tiene especial valor y supone un reflejo en el que otra muchas pueden mirarse.

Ella lo tiene claro, y lo repite mientras, con mimo, enseña cada rincón de su empresa, detallando cada milímetro que recorre la aceituna de Morón en una cooperativa que camina hacia su sexta década de vida.

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