Ayuso, un torpedo trumpista a La Moncloa

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De vez en cuando, y cada vez con más frecuencia, a la democracia se le cuelan mandatarios que constituyen un peligro para la sociedad. Confirmado en consecuencias. Así sucedió con Donald Trump en Estados Unidos, quien ha cambiado el curso de la política en su país. Un puro bluff aupado en los escenarios mediáticos –televisión sobre todo- que responde a cualquier sinónimo del concepto: engaño, apariencia, bravata, jactancia, mentira, y trampa sobre todo. Con tendencias autoritarias, voracidad ultracapitalista y nula empatía social. El modelo Trump se extiende. Así lo piensa la prestigiosa columnista norteamericana Frida Ghitis quien cree que esa "infección", como la llama, está dañando la democracia. España, desde luego, asiste aletargada al lanzamiento del torpedo Isabel Díaz Ayuso hacia La Moncloa.

En todos los casos se obra contra la lógica y el bien común. Y, en sus distintos grados, puede llegar a extremos de alto riesgo como sucedió en el caso de Trump. Avistarlo es el medio más eficaz para preverlo.

Está a punto de publicarse en EEUU un libro titulado Peril (Peligro) del que son autores Bob Woodward y Robert Costa. El mítico periodista del caso Watergate y su colega del Washington Post cuentan que el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, general Mark Milley, pensaba que Trump estaba loco, con China en el punto de mira, y las medidas que opuso para controlar sus desmanes. El Partido Republicano pide su cabeza acusándole de alta traición. El periodista Guillermo Fesser aporta más detalles.

España registra movimientos interesantes en su polarización. El Gobierno reacciona por fin a retos como el precio de la energía eléctrica o el salario mínimo. Se lucha por el poder en el PP con Ayuso ganando por goleada. Y la prensa, como elemento determinante a su favor. Pablo Casado, perdido, dirige un PP que se abstiene en la propuesta del Parlamento Europeo de tipificar la violencia de género como "eurodelito" equiparado al terrorismo, con la diputada Isabel Benjumea votando en contra como Vox y toda la ultraderecha europea. Es el día en el que la violencia machista mata a dos mujeres más en España. Y a la vez el PP vota contra otra resolución para que las parejas LGTBI tengan reconocidos los mismos derechos en todos los países miembros de la UE. En un momento crítico, cuando Hungría y Polonia legislan violentamente contra ellos.

Díaz Ayuso, sin complejo alguno, plantea entretanto modificar las leyes LGTBI y de violencia de género de Madrid como pide la ultraderecha a la que necesita para gobernar. Y declara en la Asamblea que la homofobia "solo está en la cabeza de la izquierda". Entre parabienes a su gestión. Un PP cada vez más escorado a la derecha se abraza a la ultraderecha neta con Ayuso en pleno lanzamiento nacional e internacional. Como bandera, la provocación, las fake news y las ocurrencias populistas que triunfan en la sociedad del espectáculo, como hizo Trump. Indispensable para conseguirlo el papel de los medios. ¿Recuerdan los inicios del magnate que llegó a la Casa Blanca y salió por las urnas y con sus fieles asaltando el Capitolio? Les Moonves, presidente y director ejecutivo de CBS dijo en 2016: "Donald Trump quizás no sea bueno para los Estados Unidos pero es una bendición para las televisiones". Y sigue en el cargo. Aquí les sirven Ayuso y las astracanadas de Vox.

Repasemos. Ayuso recibe un premio en Milán por su gestión de la pandemia, explican. El Instituto Bruno Leoni que premia a Díaz Ayuso es un 'think tank' del neoliberalismo que promueve la reducción "del Estado" –de los servicios públicos- en Europa. Se lo han dado por exitosa gestión en la pandemia. A saber: un 40% más de aumento de la mortalidad en Madrid frente al 17% de la media española y más de 5.000 ancianos muertos sin atención médica tras los protocolos firmados por su gobierno. Ahora Ayuso prepara viaje "oficial" a Estados Unidos coincidiendo con la Convención del Partido Popular que convoca Pablo Casado, aunque dice que tratará de ajustar sus agendas aquí y allá para hacer acto de presencia.

Lo que parecen sus agencias de promoción, más que medios informativos, nos cuentan entretanto, que Ayuso aparece espectacular en Milán con diez kilos menos. ¿En la pasarela ultraliberal? Y "espectacular" también es el recibimiento que le han dispensado en una Universidad. En San Pablo CEU donde forman Ayusos y Casados. Además, Ayuso devuelve la libertad a la hostelería.

Entretanto, los trabajadores del Hospital Zendal comienzan a regresar a sus anteriores puestos de trabajo. Desmantelado pues uno de los hitos de propaganda de Ayuso. Tras haberse gastado en él 153 millones de euros de dinero público, triplicando el presupuesto inicial, y dando negocio a las principales constructoras. Y Telemadrid queda convertida en un santuario de loa a su persona. A este nivel de impudicia. Y en medio de un silencio... atronador.

Lo cierto es que el lanzamiento interesado de la derecha mediática cuenta con el imprescindible apoyo de buena parte de la prensa, radio y televisión restantes y las redes sociales. Porque Ayuso dice... y todo el mundo lo publica. Y hace, hace sin parar, y no le pasa factura. Hasta los progresistas escandalizados contribuyen a extender su fama. Habrá hasta a quien divierta que suelte, ante la queja de una chica por la falta de luz de en la Cañada Real, que ella "no gestiona sentimientos". No, precisamente no. Los gestionan sus promotores, sobre todo emociones, en la más estricta ortodoxia de la manipulación. Ella se caracteriza por esa falta absoluta de empatía social, como demostró trágicamente también con los ancianos de los geriátricos. De ahí que el traje trumpista le ajuste perfectamente, salvando las distancias.

Quienes fuera de Madrid se muestran hartos de Ayuso deben prever que se prepara para llegar al Gobierno de España. Con estos mecanismos fijos de apoyo publicitario: ensalzar su figura como si fuera una estrella del rock; mantenerla todos los días, a todas las horas, de actualidad; ocultar sus destrozos; atacar a sus rivales políticos, al Gobierno de coalición, como hizo Ayuso durante la pandemia labrándose esta carrera.

Las medidas para abaratar la factura de la luz son calificadas en las principales portadas de Golpe, hachazo, rejonazo a las eléctricas. Tampoco les ha gustado que la vicepresidenta Yolanda Díaz haya logrado que el Gobierno suba por fin el salario mínimo: 15 euros al mes. El SMI español era tradicionalmente uno de los mas bajos de la UE de nuestro nivel. Anuncian cataclismos económicos. Y la entrevista a la vicepresidenta Yolanda Díaz es destacada en varios medios por las preguntas sobre el comunismo y el que llaman gobierno social-comunista. Hay que oírla, sin embargo.

Demasiados a favor de la misma idea, de la misma dirección. Periodistas, políticos, empresarios, jueces "gobernando" incluso con sus decisiones en salud de los ciudadanos y en cortapisa a superar nuestro nefasto pasado. La reacción del Gobierno es siquiera un aliento para soñar con que esta situación se podría revertir. Así debería ser en lógica a la vista de los hechos.

Por esta vez, la encuesta del CIS que señala una subida del PSOE y Unidas Podemos y un notable descenso del PP en crisis, parece más ajustada y verosímil que las que parecen diseñadas por muchos medios para apoyar su línea editorial. Pero hay que prever que la sociedad banal seguirá al dictado de los ídolos que le proponen. Algunos tan demostradamente peligrosos como Donald Trump.

De vez en cuando, y cada vez con más frecuencia, a la democracia se le cuelan mandatarios que constituyen un peligro para la sociedad. Confirmado en consecuencias. Así sucedió con Donald Trump en Estados Unidos, quien ha cambiado el curso de la política en su país. Un puro bluff aupado en los escenarios mediáticos –televisión sobre todo- que responde a cualquier sinónimo del concepto: engaño, apariencia, bravata, jactancia, mentira, y trampa sobre todo. Con tendencias autoritarias, voracidad ultracapitalista y nula empatía social. El modelo Trump se extiende. Así lo piensa la prestigiosa columnista norteamericana Frida Ghitis quien cree que esa "infección", como la llama, está dañando la democracia. España, desde luego, asiste aletargada al lanzamiento del torpedo Isabel Díaz Ayuso hacia La Moncloa.

En todos los casos se obra contra la lógica y el bien común. Y, en sus distintos grados, puede llegar a extremos de alto riesgo como sucedió en el caso de Trump. Avistarlo es el medio más eficaz para preverlo.

Está a punto de publicarse en EEUU un libro titulado Peril (Peligro) del que son autores Bob Woodward y Robert Costa. El mítico periodista del caso Watergate y su colega del Washington Post cuentan que el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, general Mark Milley, pensaba que Trump estaba loco, con China en el punto de mira, y las medidas que opuso para controlar sus desmanes. El Partido Republicano pide su cabeza acusándole de alta traición. El periodista Guillermo Fesser aporta más detalles.

España registra movimientos interesantes en su polarización. El Gobierno reacciona por fin a retos como el precio de la energía eléctrica o el salario mínimo. Se lucha por el poder en el PP con Ayuso ganando por goleada. Y la prensa, como elemento determinante a su favor. Pablo Casado, perdido, dirige un PP que se abstiene en la propuesta del Parlamento Europeo de tipificar la violencia de género como "eurodelito" equiparado al terrorismo, con la diputada Isabel Benjumea votando en contra como Vox y toda la ultraderecha europea. Es el día en el que la violencia machista mata a dos mujeres más en España. Y a la vez el PP vota contra otra resolución para que las parejas LGTBI tengan reconocidos los mismos derechos en todos los países miembros de la UE. En un momento crítico, cuando Hungría y Polonia legislan violentamente contra ellos.

Díaz Ayuso, sin complejo alguno, plantea entretanto modificar las leyes LGTBI y de violencia de género de Madrid como pide la ultraderecha a la que necesita para gobernar. Y declara en la Asamblea que la homofobia "solo está en la cabeza de la izquierda". Entre parabienes a su gestión. Un PP cada vez más escorado a la derecha se abraza a la ultraderecha neta con Ayuso en pleno lanzamiento nacional e internacional. Como bandera, la provocación, las fake news y las ocurrencias populistas que triunfan en la sociedad del espectáculo, como hizo Trump. Indispensable para conseguirlo el papel de los medios. ¿Recuerdan los inicios del magnate que llegó a la Casa Blanca y salió por las urnas y con sus fieles asaltando el Capitolio? Les Moonves, presidente y director ejecutivo de CBS dijo en 2016: "Donald Trump quizás no sea bueno para los Estados Unidos pero es una bendición para las televisiones". Y sigue en el cargo. Aquí les sirven Ayuso y las astracanadas de Vox.

Repasemos. Ayuso recibe un premio en Milán por su gestión de la pandemia, explican. El Instituto Bruno Leoni que premia a Díaz Ayuso es un 'think tank' del neoliberalismo que promueve la reducción "del Estado" –de los servicios públicos- en Europa. Se lo han dado por exitosa gestión en la pandemia. A saber: un 40% más de aumento de la mortalidad en Madrid frente al 17% de la media española y más de 5.000 ancianos muertos sin atención médica tras los protocolos firmados por su gobierno. Ahora Ayuso prepara viaje "oficial" a Estados Unidos coincidiendo con la Convención del Partido Popular que convoca Pablo Casado, aunque dice que tratará de ajustar sus agendas aquí y allá para hacer acto de presencia.

Lo que parecen sus agencias de promoción, más que medios informativos, nos cuentan entretanto, que Ayuso aparece espectacular en Milán con diez kilos menos. ¿En la pasarela ultraliberal? Y "espectacular" también es el recibimiento que le han dispensado en una Universidad. En San Pablo CEU donde forman Ayusos y Casados. Además, Ayuso devuelve la libertad a la hostelería.

Entretanto, los trabajadores del Hospital Zendal comienzan a regresar a sus anteriores puestos de trabajo. Desmantelado pues uno de los hitos de propaganda de Ayuso. Tras haberse gastado en él 153 millones de euros de dinero público, triplicando el presupuesto inicial, y dando negocio a las principales constructoras. Y Telemadrid queda convertida en un santuario de loa a su persona. A este nivel de impudicia. Y en medio de un silencio... atronador.

Lo cierto es que el lanzamiento interesado de la derecha mediática cuenta con el imprescindible apoyo de buena parte de la prensa, radio y televisión restantes y las redes sociales. Porque Ayuso dice... y todo el mundo lo publica. Y hace, hace sin parar, y no le pasa factura. Hasta los progresistas escandalizados contribuyen a extender su fama. Habrá hasta a quien divierta que suelte, ante la queja de una chica por la falta de luz de en la Cañada Real, que ella "no gestiona sentimientos". No, precisamente no. Los gestionan sus promotores, sobre todo emociones, en la más estricta ortodoxia de la manipulación. Ella se caracteriza por esa falta absoluta de empatía social, como demostró trágicamente también con los ancianos de los geriátricos. De ahí que el traje trumpista le ajuste perfectamente, salvando las distancias.

Quienes fuera de Madrid se muestran hartos de Ayuso deben prever que se prepara para llegar al Gobierno de España. Con estos mecanismos fijos de apoyo publicitario: ensalzar su figura como si fuera una estrella del rock; mantenerla todos los días, a todas las horas, de actualidad; ocultar sus destrozos; atacar a sus rivales políticos, al Gobierno de coalición, como hizo Ayuso durante la pandemia labrándose esta carrera.

Las medidas para abaratar la factura de la luz son calificadas en las principales portadas de Golpe, hachazo, rejonazo a las eléctricas. Tampoco les ha gustado que la vicepresidenta Yolanda Díaz haya logrado que el Gobierno suba por fin el salario mínimo: 15 euros al mes. El SMI español era tradicionalmente uno de los mas bajos de la UE de nuestro nivel. Anuncian cataclismos económicos. Y la entrevista a la vicepresidenta Yolanda Díaz es destacada en varios medios por las preguntas sobre el comunismo y el que llaman gobierno social-comunista. Hay que oírla, sin embargo.

Demasiados a favor de la misma idea, de la misma dirección. Periodistas, políticos, empresarios, jueces "gobernando" incluso con sus decisiones en salud de los ciudadanos y en cortapisa a superar nuestro nefasto pasado. La reacción del Gobierno es siquiera un aliento para soñar con que esta situación se podría revertir. Así debería ser en lógica a la vista de los hechos.

Por esta vez, la encuesta del CIS que señala una subida del PSOE y Unidas Podemos y un notable descenso del PP en crisis, parece más ajustada y verosímil que las que parecen diseñadas por muchos medios para apoyar su línea editorial. Pero hay que prever que la sociedad banal seguirá al dictado de los ídolos que le proponen. Algunos tan demostradamente peligrosos como Donald Trump.

De vez en cuando, y cada vez con más frecuencia, a la democracia se le cuelan mandatarios que constituyen un peligro para la sociedad. Confirmado en consecuencias. Así sucedió con Donald Trump en Estados Unidos, quien ha cambiado el curso de la política en su país. Un puro bluff aupado en los escenarios mediáticos –televisión sobre todo- que responde a cualquier sinónimo del concepto: engaño, apariencia, bravata, jactancia, mentira, y trampa sobre todo. Con tendencias autoritarias, voracidad ultracapitalista y nula empatía social. El modelo Trump se extiende. Así lo piensa la prestigiosa columnista norteamericana Frida Ghitis quien cree que esa "infección", como la llama, está dañando la democracia. España, desde luego, asiste aletargada al lanzamiento del torpedo Isabel Díaz Ayuso hacia La Moncloa.

En todos los casos se obra contra la lógica y el bien común. Y, en sus distintos grados, puede llegar a extremos de alto riesgo como sucedió en el caso de Trump. Avistarlo es el medio más eficaz para preverlo.

17 de septiembre de 2021 - 22:14 h