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El feminismo como polémica

La activista y actriz Pamela Palenciano, durante el monólogo. / SPM

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Los verdaderos culpables siempre necesitan un chivo expiatorio. El machismo ultraderechista ha escogido como tal a la actriz y escritora feminista Pamela Palenciano. Desde hace tiempo, personalizan en Palenciano la diana de sus ataques, que no es otra, como ella misma declara, que el propio feminismo. Cada vez que la insultan en redes, cada vez que la acosan en su trabajo, cada vez que amenazan su integridad física, vez cada que interponen contra ella una denuncia por presunta incitación al odio, están insultando, acosando, amenazando, odiando al feminismo. Cada vez que le impiden difundir su mensaje contra la violencia de género con su monólogo No solo duelen los golpes. Es lo que ha sucedido esta semana en el pueblo madrileño de Navalagamella, donde la intervención de Palenciano ha sido censurada por el alcalde del Ayuntamiento que la había contratado, Andrés Samperio.

El de Navalagamella es alcalde por el PP, que gobierna con una coalición independiente que, según fuentes del pueblo, no es Vox pero como si lo fuera. El proyecto de Palenciano había sido aprobado y el Ayuntamiento había recibido, de hecho, una subvención de la Federación de Municipios y Provincias y del Ministerio de Igualdad. El sábado 9 de octubre la activista feminista actuaría en el Centro Cultural Anabel Ochoa, en el marco de las jornadas de igualdad que celebrará el municipio, pero el alcalde lo canceló con un bando. Dijo que porque no quiere "polémicas". Lo que no quiere es feminismo. Porque, según las mismas fuentes, polémicas ha habido muchas en Navalagamella. Por ejemplo, en plena pandemia, el Ayuntamiento decidió gastarse "un pastizal" en colocar delante de la iglesia una gigantesca bandera rojigualda, sumándose al patriótico, y caro, fervor que sembró pueblos y ciudades de tela españolista.

Hay en Navalagamella otra polémica activa desde hace tiempo. Parece que este alcalde, que considera polémica la denuncia de la violencia machista, no encuentra controversia alguna en querer hacer en el pueblo, muy cercano a Brunete, un museo de la guerra civil española, al que, dicen, aspiran incluso a trasladar el vagón del tren que en 1940 llevó a Franco a darse la mano con Hitler en Hendaya, vagón que ahora se encuentra en una nave en Almazán, Soria. Ya inauguró Samperio en 2019 la exposición titulada 'Entre fortines y trincheras', con el objetivo de "contar la verdadera historia de la guerra civil española". En fin, para situarnos en lo que respecta a polémicas y Navalagamella, pueblo al que este mismo alcalde puso a una calle el nombre de La Legión.

Semejante escenario, en el que ahora se ha producido la censura del monólogo No solo duelen los golpes, no es solo el reflejo de lo que sucede en ese pueblo sino de la guerra sin cuartel contra el feminismo que la ultraderecha está librando a nivel nacional y mundial. Pamela Palenciano, que inspira su monólogo en su propia experiencia como víctima de la violencia machista, es su cabeza de turco más visible y directa. En 2017 y en 2019 fue denunciada por presunta apología de violencia contra los hombres y por maltrato a menores. Ambas denuncias fueron archivadas. La última denuncia, contra ella y contra su pareja, el productor y escritor Iván Larreynaga, la interpuso el pasado 4 de junio la Asociación de Hombres Maltratados, organización afín a Vox (que vetó a Palenciano en la Asamblea de Madrid), por fomentar el "odio hacia los hombres". El negacionismo de la violencia de género contra el feminismo, que ha arreciado con la entrada de Vox en las instituciones políticas. Lo preocupante es que haya sido admitida a trámite por el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid, cuya jueza titular investigará un presunto delito de "trato degradante".

Pamela Palenciano fue víctima de la violencia de su pareja siendo solo una adolescente. Ahora, considera "una misión de vida" hacer llegar su experiencia, y su denuncia de las dinámicas machistas, a institutos, teatros y cualquier institución pública comprometida contra esa violencia. "Ojalá en el instituto me hubieran contado lo que yo cuento, cuando era una adolescente", manifiesta. La misión de vida de la ultraderecha, sin embargo, es este acoso al feminismo que ejemplifica en la persona y la obra de esta activista. El acoso que ella sufre lo sufrimos todas las mujeres, así como el colectivo LGTBIQ+, y aleja el discurso feminista de los espacios donde puede llegar a las personas jóvenes. Con el auge de la ultraderecha y la implantación del 'pin parental,' denuncia Palenciano, han disminuido sus intervenciones en institutos y aulas. Se trata, pues, de una ofensiva, sostenida y organizada, contra el feminismo, movimiento que debe tomar conciencia activa de la gravedad del retroceso en los derechos que reclama y defiende.

Gravísimo, y más doloroso, es que desde algunos feminismos se dé la espalda a una activista (que no solo es censurada sino que vive amenazada) bajo la acusación de apoyar al colectivo queer. Eso sí que es polémico. Los feminismos tienen que estar ahora a una. Esa una se llama Pamela Palenciano. Y somos todas.

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Publicado el
8 de octubre de 2021 - 22:00 h

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