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Barcina se hace con el control absoluto de una UPN dividida en plena crisis por las dietas de Caja Navarra

La presidenta de Navarra obtiene el 51% de los votos de los afiliados tras una dura pugna con el hasta ahora vicepresidente del partido, Alberto Catalán

La elección se ha celebrado días después de que el parlamento foral haya exigido la dimisión de Yolanda Barcina por el escándalo de las dietas de Caja Navarra

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Yolanda Barcina sale fortalecida del Congreso de UPN para gestionar el Gobierno de Navarra

Yolanda Barcina se ha impuesto a Alberto Catalán por 76 votos / EFE

La de la presidenta de Navarra ha sido hoy una victoria amarga. Yolanda Barcina ha logrado hacerse con el control absoluto de Unión del Pueblo Navarro tras vencer en el congreso de la formación al actual vicepresidente del partido, Alberto Catalán, por un ajustado 51,78% de los votos. Los candidatos que respaldaban a Barcina han logrado imponerse también en la lucha por la vicepresidencia y la secretaría general del partido. Sin embargo, los apoyos obtenidos en las tres votaciones constatan que la formación que gobierna Navarra desde 1995 se encuentra dividida en un momento de extrema debilidad parlamentaria. No han ayudado tampoco los fallos informáticos en el sistema de votación del congreso que han dado lugar a un desfase de 6 votos entre las papeletas contabilizadas y el número de votantes registrados obligando a un nuevo recuento.

Barcina, que accedió a la presidencia del partido en el año 2009 de la mano de Miguel Sanz, ha vencido a su rival por tan solo 76 votos. Las diferencias en la elección del resto de cargos han sido aún menores y confirman las discrepancias en el seno de la formación tras una dura batalla por el liderazgo en plena polémica sobre el cobro de dietas dobles, e incluso triples, en los órganos de control de Caja Navarra. La presidenta de Navarra, que no esperaba tener que enfrentarse a un rival para liderar el partido, ha llegado a considerarla filtración del cobro de dietas poco antes de la celebración del congreso una maniobra para desestabilizar su candidatura.

En el trasfondo de la batalla por el liderazgo de UPN se encuentra la estrategia de acuerdos de la formación foralista con otros partidos. Tras la expulsión de los socialistas navarros (PSN) del gobierno foral impulsada por Barcina el pasado verano, UPN se ha visto obligada a gobernar en solitario y ha dejado la iniciativa política en manos de la oposición. La debilidad del partido es tan evidente, que el Parlamento de Navarra aprobó este lunes, con el apoyo del PSN e Izquierda-Ezkerra, una declaración institucional impulsada por Bildu y Aralar-Na Bai en la que se solicita la “inmediata dimisión” de Barcina por el escándalo de Caja Navarra. El Gobierno ve como sus iniciativas caen derrotadas en la cámara y buena parte de su acción legislativa se ha visto paralizada. La candidatura impulsada por Alberto Catalán era partidaria de recomponer las relaciones con el PSN, mientras las diferencias entre Barcina y los socialistas navarros no dejan de crecer.

Tras su victoria en el Congreso, la presidenta de Navarra ha apostado por "intensificar el empeño en lograr acuerdos con el PSN”, algo que desde el sector encabezado por Catalán se duda. Fuentes de la candidatura crítica consultadas por el diario.es consideran que la situación del Gobierno de Navarra “es muy preocupante” y que debe resolverse “cuanto antes” para evitar que se repitan situaciones como la petición de dimisión de Barcina por parte del Parlamento.

El entorno de Catalán se muestra también preocupado por la manera en la que Barcina gestionará su victoria. “Todo el partido queda en manos de un sector al que apoya solo un 50% de los afiliados”, apuntan las fuentes consultadas y subrayan que el respaldo logrado por los críticos “no puede caer en saco roto”.  Hasta el momento , el sector oficialista no ha concretado la voluntad expresada hoy por Barcina de contar con Catalán en sus órganos de dirección. “No hay noticias más allá de las palabras pronunciadas en público”, indican.

En cualquier caso, todo apunta a que no volverá a repetirse un escenario como el registrado en 1995 y que dio lugar a la escisión de Unión del Pueblo Navarro con la creación de Convergencia de Demócratas de Navarra. Entonces, las diferencias entre Miguel Sanz y el hasta ese momento presidente de la Comunidad Foral, Juan Cruz Alli, rompieron el partido en dos. “Aquí no hay personalismos ni diferencias ideológicas, solo discrepancias por el funcionamiento interno”, señalan desde el entorno Catalán. “Ahora es el momento de la unidad", aseguran a eldiario.es miembros del sector liderado por Yolanda Barcina. "Catalán es un hombre de UPN y no nos lo imaginamos fundando un partido nuevo”, añaden.

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