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ENTREVISTA | Irene Montero

"Tienen que bajar el precio de los alquileres y la factura de la luz. Si no, los Presupuestos no van a salir"

La portavoz de Unidos Podemos pide a los partidos catalanes que separen la cuestión territorial de la presupuestaria: "No puede ser una moneda de cambio"

"El problema no es Vox. Es que el PP y Ciudadanos cuestionan conquistas fundamentales de las mujeres, de los trabajadores y de los sectores populares"

Montero plantea como principal reto de 2019 revertir la "desmovilización" del electorado de Podemos: "que sepan que se pueden conseguir muchas cosas"

VÍDEO | Puedes ver la entrevista completa al final del texto

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La portavoz adjunta de Unidos Podemos, Irene Montero.

La portavoz adjunta de Unidos Podemos, Irene Montero. MARTA JARA / Madrid

La portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero (Madrid, 1988) dejó la primera línea de la política el pasado mes de julio de forma abrupta tras dar a luz a dos mellizos prematuros. Seis meses después regresa a la vida pública en una España que parece muy distinta. De la histórica movilización del 8 de marzo de 2018, con la primera huelga general convocada por y para las mujeres, y la moción de censura de junio que descabalgó a Mariano Rajoy del Gobierno y colocó a Pedro Sánchez en La Moncloa, el país ha pasado a ver la debacle de la izquierda en Andalucía, la irrupción de Vox y el cambio del relato social.

Montero pone el foco en la necesidad de implicarse en el día a día para removilizar a quienes, por unos u otros motivos, se han despolitizado en los últimos meses. "En España conviven dos salidas a la crisis que seguimos viviendo", apunta en esta entrevista. "Una es la que dice 'sí se puede". La otra, asegura, "es la alternativa del odio" que encarnan "los trillizos reaccionarios".

Para demostrar la utilidad de votar y de la política cotidiana, Montero recurre al acuerdo presupuestario firmado por Sánchez y Pablo Iglesias como ejemplo de la acción institucional de Unidos Podemos encaminada a mejorar la vida de la gente. "Nosotros defendemos estos Presupuestos más que el propio Gobierno porque los sentimos más nuestros de lo que los siente el Gobierno", dice. Pero advierte al presidente del Gobierno: o el pacto se cumple íntegro o los 67 diputados del grupo confederal votarán en contra de los Presupuestos Generales, lo que podría abocar al país a elecciones anticipadas.

Se fue de baja al poco de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa y vuelve con un tripartito PP, Ciudadanos, Vox en Andalucía. ¿Qué ha pasado en España en estos seis meses?

Lo que ha pasado es la constatación del 'sí se puede' y su reacción. Antes de que yo diese a luz había pasado en España una cosa que nos llevaban diciendo tres años que no era posible. Todos los analistas políticos, todos los opinadores y un montón de periodistas nos habían insistido en que no había números para echar a Rajoy de La Moncloa, que no se podía hacer una inversión en pensiones para actualizarlas según el IPC o que eso de que las mujeres hagan una huelga de cuidados de 24 horas es demasiado. El propio PSOE, que llegó a La Moncloa como consecuencia de ese empuje democrático, no se lo creía mucho. El PSOE no confiaba en la huelga feminista del 8 de marzo, cuando dijeron que había que hacer paros de dos horas. No confiaban en actualizar por ley las pensiones según IPC, algo en lo que insisten todavía. Y no se creían que fuera posible una mayoría progresista que les pusiese a ellos en La Moncloa.

Hace tres años nos intentaron convencer de que la única solución posible era un Gobierno de Rivera presidido por Sánchez. Gracias a que entonces aguantamos, y fue muy difícil porque tuvimos todos los cañones apuntando a Pablo Iglesias y señalando a Podemos, se ha demostrado que 'sí se puede'.

Frente al empuje de las mujeres, de los pensionistas, de una España democrática, transformadora y que demuestra contra todo pronóstico que 'sí se puede', hay una reacción. Una reacción que se expresa de forma muy virulenta y que a nivel institucional es una escisión del PP que se llama Vox y que dice que hay que odiar a las mujeres y a los vecinos migrantes.

Pero es una reacción cuya consecuencia es un cambio de Gobierno en Andalucía y un cambio en el relato y en la conversación que estaba teniendo España. ¿No cree que puede tener incidencia más allá de ser una reacción?

Inmediatamente después del 15M, que fue la mayor explosión social que provocó la crisis, el PP ganó las elecciones con mayoría absoluta.

En España conviven dos salidas a la crisis que seguimos viviendo. Una es la que dice 'sí se puede', con millones de personas que no se rinden y salen a la calle y van a votar aunque la intentan convencer de que nada es posible. Pero hay otra alternativa, la alternativa del odio. Después de 10 años de crisis económica, mucha gente lleva todo este tiempo, e incluso más, sin saber si le puede dar un futuro digno a sus hijos, si va a tener trabajo, si la sanidad pública podrá cuidarles y curarles. Esas cosas, que son las más valiosas de la vida, están en juego y generan miedo e incertidumbre.

Ante esa situación, se puede reaccionar con esperanza y luchando por los servicios públicos y la garantía de derechos, pero también se puede reaccionar con odio. Eso es lo que vemos en esta escisión del PP y de los trillizos reaccionarios. Y eso puede tener un resultado institucional que nos lleve a una España del siglo XV.

Por eso es tan importante que cada uno hablemos con toda la gente que conocemos y nos hagamos conscientes de que la política es cosa nuestra. Porque el principal problema es que haya una desmovilización electoral que haga que el empuje democrático que se vive en las calles no tenga una traslación y un correlato en las instituciones porque mucha gente crea que votar no va con ellos. Si tú no haces política, la van a hacer por ti los trillizos reaccionarios.

Ustedes dicen, y los datos de momento parecen avalarlo, que Vox es una escisión del PP por la derecha. ¿Cómo se impide que adquiera un carácter más transversal, llegue a las clases populares y se convierta en un Frente Nacional como en Francia?

El problema no es Vox. El problema son los trillizos reaccionarios. El problema es que el PP y Ciudadanos ya están empezando a hablar de violencia doméstica y han comenzado a cuestionar conquistas fundamentales de las mujeres, de los trabajadores y de los sectores populares. Incluso han cuestionado los derechos de reunión y manifestación, que son la base de una democracia.

Ojalá el problema fuese una escisión del PP que de una forma un poco burda a veces dice cosas que están fuera del mayor de los sentidos comunes, de los Derechos Humanos y de la Constitución. El problema es que hay tres trillizos reaccionarios hijos del mismo padre, José María Aznar, y que si tienen poder en las instituciones irán en contra de los mayores avances democráticos de las últimas décadas.

Por eso es tan importante que haya una movilización política completa, desde lo institucional hasta la defensa en las calles de todos aquellos derechos que hemos conquistado y en la mejora de otros, como el 'solo sí es sí' o la ampliación de lo que se entiende por violencia machista y la ampliación de los permisos de paternidad y maternidad para hacerlos iguales e intransferibles.

Tenemos que demostrar y convencernos, que a veces nos cuesta, de que tenemos un proyecto de país que tiene la capacidad de poner la vida en el centro, de decir que es más importante la vida de la gente que los intereses de una multinacional extranjera. Que es más importante la gente que el dinero. Y, a partir de ahí, creernos y construir ese proyecto en las calles y en las instituciones. Y esa movilización política, institucional pero no solo, es el reto más importante que tenemos en 2019. Si no nos movilizamos, los trillizos reaccionarios a la mínima nos van a cuestionar el derecho al aborto, al matrimonio igualitario, el derecho a ser libres y volver a nuestra casa sin miedo de que nos puedan agredir por el hecho de ser mujer. Eso es lo que hay que pelear.

Decía antes que lo ocurrido en Andalucía no es una cuestión andaluza, sino de ámbito estatal. Adelante Andalucía perdió un tercio de los votos que lograron en 2015 Podemos e IU. ¿Por qué se quedaron en casa 400.000 personas que habían votado a estas formaciones hace cuatro años?

Creo que Teresa Rodríguez fue honesta en eso. Plantearon que iban a hacer un proceso de reflexión para analizar esos resultados, para intentar entender qué cosas se habían hecho de una forma mejorable y qué se podía cambiar. Esa pregunta quien mejor la pueden responder son los compañeros y compañeras en Andalucía con Teresa Rodríguez a la cabeza.

Más allá de eso, comparto que la desmovilización electoral es el principal problema que hemos visto en esas elecciones. Hay que analizar cuáles son esas causas. Pero con cierta independencia de las causas de por qué en esta ocasión hay mucha gente que no ha ido a votar, analizar qué tenemos que contarle, qué tenemos que ofrecer, qué tenemos que proponer a la gente que se ha quedado en su casa para transmitirle la importancia de que no lo vuelva a hacer.

La lucha contra la despolitización es el mayor reto que tenemos en 2019. Si la gente cree que la política no va con ellos, que los problemas que le pasan en su vida cotidiana, como no tener trabajo; que te pidan ser un falso autónomo para poder trabajar en cualquier empresa precaria; que haya cosas, como los dentistas, que no están cubiertas por la sanidad pública y ahí tenemos el ejemplo del Ayuntamiento de Barcelona para hacerlo accesible para los sectores populares; que tus hijos e hijas puedan estudiar en una escuela pública en función del barrio en el que vivan; si la gente cree que eso no es política y que todos los partidos son iguales, probablemente no irá a votar. Y eso hará que ganen los que sí se van a movilizar, que son los trillizos reaccionarios.

Estamos jugándonos el proyecto de país que tenemos, el proyecto de vida que tenemos y que les podemos dejar a nuestros hijos.

Esta desmovilización de la que habla viene de atrás. Podemos y Unidos Podemos han perdido voto desde aquellas elecciones de diciembre de 2015 en el que alcanzó su punto máximo. Más allá de que haya que removilizar a la ciudadanía. ¿Cuáles son las causas de la desmovilización?

Las causas pueden ser múltiples, pero hay una insistencia cuanto menos llamativa en plantear una y otra vez que Unidas Podemos está muerta, que Unidas Podemos está destruida, que Unidas Podemos no tiene futuro electoral, que Unidas Podemos no hace más que perder votantes. Tenemos algunos resultados electorales donde ya analizamos las causas de una desmovilización del electorado, pero también hay muchas encuestas que han demostrado tener muy poca fiabilidad y que sirven para construir un relato que dice básicamente que a Unidos Podemos siempre le va mal. Y eso es un relato que casi pesa más que los propios resultados. La función principal que están teniendo las encuestas en este momento es la de construir relatos y expectativas que condicionan lo que la gente hace y lo que la gente decide.

Creo que parte de la tarea que nosotros tenemos, que no es sencilla, es demostrar que nos van a decir todo el rato que 'no se puede', pero que a pesar de eso, si no nos rendimos, vamos a poder y vamos a terminar pudiendo. Nos ha costado tres años demostrar que teníamos razón cuando decíamos que había mayoría para una mayoría parlamentaria diferente a la de Mariano Rajoy. Que la gente se acuerde de cuando nos decían en 2016 que o apoyábamos un Gobierno de Rivera presidido por Sánchez o esto iba a ser el acabose.

Eso supuso una crisis muy fuerte para nuestro espacio político. Tres años después todo se ve con claridad y dices, qué acierto la militancia en ese momento diciendo 'no', qué acierto la insistencia que hemos tenido durante todos estos años planteando una moción de censura de la dignidad que, aunque no salió, sí sembró la semilla de la que luego sí consiguió echar a Rajoy.

Pero hay que pasarlo, ¿eh? Y mientras lo pasas es muy fácil caer en la resignación y rendirte. Solamente con los ejemplos que hemos visto en este último año, le puedes decir a la gente que 'sí se puede' y que cuando nos han dado la posibilidad de negociar unos Presupuestos, hemos conseguido los más sociales de la historia. Hemos conseguido que un Gobierno que no quería subir el salario mínimo a más de 800 euros lo suba a 900 y proponga unos Presupuestos que tienen reversión de recortes en Educación, en la atención a la Dependencia o caminar hacia unos permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles.

Si gobiernan los trillizos reaccionarios, lo mismo cuando vayas a abortar no puedes. Si gobiernan los trillizos reaccionarios, lo mismo tu curro no dura más de dos meses. Y, sin embargo, si hay un Gobierno de cambio en este país, a lo mejor tu salario mínimo sube a los 1000 euros. Si hay un Gobierno de cambio en este país, a lo mejor se combaten los falsos autónomos. Y eso son decisiones políticas que se determinan con el voto y con la movilización social en las calles.

¿Hay un problema de liderazgo en Podemos a nivel Estatal?

Este es otro de los grandes temas recurrentes, pero en Podemos todo lo decide la gente y hasta ahora creo que estamos demostrando que, pese a ese relato de que la gente ya no quiere participar y de que los procesos internos no interesan, la gente sigue participando y decidiendo quién quiere que esté en las instituciones y quién quiere que le represente, en este caso, en Podemos.

Sí hay señales, como es el resultado en Andalucía, de que el empuje que tenía el espacio del cambio hace dos años quizás sea menor. quizá haya un problema de diseño de la campaña, de confianza, de credibilidad, o de liderazgo. ¿Puede ser el liderazgo uno de esos problemas que pueden estar lastrando o complicando el proyecto del espacio del cambio?

Entiendo mejor la pregunta con esta introducción. El espacio de Unidas Podemos, el espacio del cambio, ha sido sistemáticamente golpeado desde que nació. Ha habido meses y meses de portadas y de debates en tertulias televisivas sospechando y sembrando dudas, infundadas, que se han demostrado que eran auténticos bulos sobre la financiación de Podemos.

Después resulta que es Vox, el partido patriota, el que se financia y lo reconocen a través de Irán. De una organización de exiliados iraníes que tienen un brazo armado terrorista. Ellos lo reconocen, el Tribunal de Cuentas niega haber auditado sus cuentas y aquí parece que no ha pasado nada.

Nosotros seguimos estando en disposición de llevar a cabo una agenda política de cambio. A nosotros nos siguen señalando todos los cañones, especialmente a Pablo Iglesias, que es el liderazgo más evidente de este espacio. Los golpes que nos han dado siempre han intentado dañar a la cara más visible, que es Pablo Iglesias. Inventándose noticias, se ha usado al Ministerio del Interior para fabricar pruebas falsas contra Podemos y en concreto contra Pablo Iglesias. Y esos golpes se sienten. El espacio político claro que siente esos golpes.

Por eso ha sido tan importante el año 2018. Porque más allá de lo que nos haya pasado a Podemos, la gente ha demostrado que si se moviliza, si nos unimos, se pueden conseguir las cosas que todo el mundo decía que eran imposibles. A pesar de esos golpes y a pesar del desencanto y de la desilusión de la gente que siente que esto es más lento de lo que esperaban, que esto no es exactamente lo que se había imaginado, sepan que se pueden conseguir muchas cosas y que no somos todos iguales.

Hace falta un compromiso político con un espacio político que no le pide dinero a los bancos, que limita los mandatos, que no tiene ningún compromiso con las eléctricas ni con los grandes bancos para poder llegar a gobernar. Ese era el objetivo con el que nacimos, para poder sentarnos con las grandes eléctricas, con las grandes multinacionales, y hacer que se comprometan un poco con el reparto de la riqueza y la justicia social. 

Comentábamos al principio que su reincorporación ha coincidido con el Gobierno del PP en Andalucía, pero también con la llegada de los Presupuestos que surgen de aquel acuerdo programático que firmaron Pablo Iglesias y Pedro Sánchez en octubre del año pasado. ¿Qué valoración hacen de las cuentas?

Nosotros defendemos estos Presupuestos más que el propio Gobierno porque los sentimos más nuestros de lo que los siente el Gobierno. Los principales logros de los que el Gobierno de Pedro Sánchez saca pecho son el resultado del trabajo de Unidas Podemos, como el salario mínimo de 900 euros. Pedro Sánchez no quería subirlo a más de 800 y eso fue una pelea prácticamente euro a euro de Pablo Iglesias en las reuniones que tenían.

Hemos tenido un equipo negociador que se ha quedado hasta horas altísimas de la madrugada peleando los permisos iguales intransferibles, el aumento de la partida de dependencia, que los ayuntamientos puedan usar el superávit para construir escuelas infantiles de 0 a 3 años y actualizar las pensiones al IPC, que seguimos insistiendo que lo blinden por ley.

Por eso hemos defendido y defendemos esos Presupuestos más que el propio Gobierno. Y defendemos el acuerdo en su integridad. A nosotros no nos vale que, después de haber firmado un acuerdo delante de toda la prensa y de una forma muy ostentosa, nos encontremos con que hay una parte del acuerdo que sí se cumple y otra parte del acuerdo que no, como terminar con los abusos en los precios de los alquileres o bajar la factura de la luz, que está ahora en un pico de los más altos de los últimos años cuando más frío hace de todo el año.

Son cosas que la España que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa exige y que es nuestra obligación defenderlo. Los Presupuestos son más nuestros que del Gobierno. Pero los defendemos en su integridad. Tiene que bajar el precio de los alquileres y tienen que bajar la factura de la luz. Si no, esos presupuestos no van a poder salir con el apoyo de quienes llevaron a Sánchez a la Moncloa.

El Gobierno está perdiendo el tiempo buscando la abstención de Ciudadanos y del Partido Popular. Los trillizos reaccionarios pactan en Andalucía para cuestionar todos los derechos y el Gobierno de Pedro Sánchez pierde el tiempo pidiéndoles el apoyo a unos Presupuestos que son los más sociales de la historia. Hombre, empleen el tiempo ustedes en garantizar las medidas legislativas necesarias para que baje el precio de los alquileres y para que baje el precio de la luz. 

Las medidas que plantea son extrapresupuestarias y el Gobierno ha dicho que tiene intención de hacerlo cumplir. ¿Qué compromisos necesitarían más allá de ese documento firmado en octubre de que el Gobierno efectivamente va a cumplir con estas dos cuestiones en concreto?

Es verdad que el acuerdo es un acuerdo que no solamente se traduce en la ley de Presupuestos. Ahora, de intenciones no se paga la factura de la luz ni con intenciones se paga el alquiler cada mes. El alquiler se paga cuando hay un precio justo y tu puedes dedicar una parte justa de tu renta a pagarlo y la luz se puede pagar cuando hay dinero para pagarla, y cuando no es una factura abusiva. Por eso a nosotros no nos valen las intenciones. Hay diferentes desarrollos legislativos que pueden ir en paralelo a los Presupuestos que pueden garantizar que todas esas medidas estén preparadas para el día en el que haya que votar los Presupuestos. Y que lo votemos todo.

Salimos preocupados de la última reunión que tuvimos porque hay algunas cosas que son cruciales que están muy paradas. Ellos mismos dicen que tienen la intención. Pues vamos a concretar esa intención en un desarrollo legislativo en paralelo a los Presupuestos que nos permita que el día que se voten, todo eso esté arreglado y que la gente sepa que su factura de la luz va a bajar y que su alquiler no se va a incrementar de forma abusiva. Vamos a frenar a los fondos buitre y a las eléctricas, que el propio Secretario de Estado ha reconocido que pueden estar incurriendo en prácticas ilegales para dejar inutilizadas determinadas centrales y que suba artificialmente la factura de la luz.

Sé que todo el mundo sabe que el PSOE y Pedro Sánchez no son quienes van a poder implementar en España la agenda del cambio, y que necesitan muchas ayudas por decirlo de una manera elegante y educada. Pero mientras sean los que gobiernan pues hay que conseguir que avancen todo lo posible y luego cuando haya elecciones pues entonces saldremos a ganar y a conseguir que haya un gobierno más de progreso y más comprometido aún con el cambio.

¿Sin estas dos cuestiones no habrá Presupuestos?

No habrá Presupuestos sin que se cumpla punto por punto todo el acuerdo. El acuerdo tiene que estar íntegro.

Si votan en contra de los Presupuestos puede ser el final de la legislatura. Si en 2016 dice que hubo ataques constantes para que apoyaran aquel Gobierno de Pedro Sánchez y Albert Rivera. ¿No espera algo parecido ahora?

No contemplo otro escenario a que el Gobierno cumpla con el acuerdo punto por punto porque lo ha firmado. Si estuviésemos negociando ese acuerdo pues entendería que hay que hacer renuncias. Nosotros ya hicimos muchas: queríamos un salario mínimo de 1000 euros y lo hemos dejado en 900 porque el Gobierno no quería más de 800. Ya hemos hecho ese proceso de negociación. Tengo unas cuantas parlamentarias y unos cuantos parlamentarios que son la garantía máxima de que vamos a trabajar todo lo que haga falta para que eso esté, porque además es un desarrollo legislativo que, en muchos casos, tenemos hasta redactado.

¿Hasta dónde debería ir el presidente del Gobierno con los partidos catalanes para conseguir el voto de los diputados catalanes para los Presupuestos?

El Gobierno tiene la obligación de trabajar para sacar los presupuestos y eso implica hablar con todas las formaciones políticas que empujamos esa moción de censura y tratar de explicarles una cosa que todo el mundo sabe, que estos Presupuestos son buenos para Catalunya y para España.

No creo que la cuestión territorial tenga que ser una moneda de cambio para apoyar los presupuestos. Quien lo piense así, se equivoca. La crisis territorial en España no tiene que ver solo con los Presupuestos del año 2019. Es una cuestión histórica de raíces profundas que requiere una solución política dialogada y profunda que excede al debate presupuestario.

Sánchez tiene que llegar hasta donde haga falta porque el diálogo no tiene límites. Dialogar y encontrar una solución política es el deber de un buen Gobierno. No puede haber límites más de los de la misma democracia, donde la gente tiene que poder sentirse partícipe de la solución a esta crisis territorial.

El próximo mes de febrero llegará al Congreso la ley de Ciudadanos sobre gestación subrogada. ¿Cuál va a ser la posición de Unidos Podemos al respecto?

Votar en contra.

¿Se plantean algún tipo de sistema de gestación subrogada altruista dentro del sistema público de salud? ¿El no de Unidos Podemos es categórico?

En el caso de Podemos hemos tenido debate y diferentes posiciones. La posición final del partido tras estudiarlo ha sido que no. Nuestra posición es firme y por lo tanto así lo vamos a expresar.

Los casos en los que supuestamente se habla de una regulación por determinados países, como Canadá, de los vientres de alquiler de modo altruista, no han funcionado. Lo que demuestran esos casos es que cuando es verdaderamente altruista, muy pocas mujeres deciden ser vientres de alquiler. Y en esos países, como no hay mujeres que se ofrecen, quien quiere hacer uso de un vientre de alquiler lo termina buscando en una granja de mujeres en un país donde a las mujeres se las explota para que tengan hijos para quien pueda pagarlos.

No hay ningún argumento ahora mismo encima de la mesa que a nosotras nos permita pensar que ni siquiera esa opción puede ser una opción, porque incluso en los países en los que está regulado se demuestra que no funciona.

¿Y sobre la prostitución tienen ya una posición definida?

En Unidos Podemos hay abiertamente diferentes posiciones al respecto y creo que esto es importante. Igual que en el movimiento feminista, hay diferentes posiciones. Y este es uno de los debates más beligerantes porque moviliza los sentimientos más profundos. Creo que para casi todas las mujeres feministas este es un debate en el que sentimos pasión en los argumentos que damos para defender una u otra posición. En Unidas Podemos hay diferentes posiciones y además con desarrollos legislativos diferenciados.

Cuando hablamos de políticas concretas tenemos más facilidad para ponernos de acuerdos. Yo soy abolicionista y lo defiendo con total vehemencia. Para mí, la prostitución es una forma de explotación de la mujer. Una de las más crudas que vivimos en los sistemas patriarcales. Ahora, soy capaz de entender a las compañeras que lo ven de otra manera. Sobretodo soy capaz de entender que la prohibición no es la solución y que tiene que haber políticas públicas que garanticen los derechos de todas las mujeres, independientemente de lo que hagan con sus vidas, porque seguimos siendo mujeres. También necesitamos reflexionar sobre cómo damos garantía a todos esos derechos y perseguir a todas las mafias de proxenetas que en este país es una gran tarea pendiente y está menos en el foco.

Sobre las políticas concretas creo que nos podríamos poner de acuerdo. Lo haremos con mucho diálogo y con muchas horas de trabajo.

Próximas semanas llega al Congreso la ley de igualdad laboral que planteó el PSOE. ¿Votarán a favor o en contra?

Estamos en los trabajos y vamos a darle tiempo a eso. Sabes que ahí nosotros tenemos un desarrollo legislativo muy potente, tanto en materia de corresponsabilidad en el tiempo de trabajo como en materia de igualdad retributiva. Tenemos nuestra ley Ballester, una serie de desarrollos legislativos que básicamente pretenden garantizar los derechos de los trabajadores y la posibilidad de que el trabajo sirva para vivir y no para sobrevivir, que las mujeres recibamos el mismo salario por el mismo trabajo, cosa que no tiene que ver solo con el salario bruto, sino con los complementos y las pagas extra o la discriminación.

Ahí nuestra diputada estrella, Yolanda Díaz, es la que con más ahínco ha perseguido esto, junto con Alberto Rodríguez, Ana Marcello y mucha gente que está involucrada.

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