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Los causantes del colapso de Islandia, a punto de regresar al poder

El centroderecha acaricia su regreso al Gobierno en las elecciones de este domingo tras ser desalojado del poder en 2009

Los virtuales vencedores de los comicios han forzado el descarrilamiento del proyecto de constitución ciudadana

El centroderecha acaricia el regreso al poder en Islandia tras el colapso económico de 2008

El centroderecha acaricia el regreso al poder en Islandia tras el colapso económico de 2008

Islandia está a punto de devolver el poder a los impulsores de las políticas neoliberales que llevaron al país al colapso económico a finales del año 2008. El centroderecha encabeza todas las encuestas para proclamarse vencedor en las elecciones legislativas que se celebran este domingo.

Los principales sondeos apuntan a una mayoría cómoda del centroderecha frente al desplome de la coalición de izquierda que ha gobernado Islandia en los últimos cuatro años, y la única duda parece ser si ganará el conservador Partido de la Independencia o el centrista Partido del Progreso, virtualmente empatados. Ambos han estado en los últimos años en la oposición.

Centristas y conservadores gobernaron juntos entre 1995 y 2007, un período donde comenzó la ola privatizadora, empezando por los principales bancos de la isla, que en una onda expansiva insólita llegaron a tener un tamaño equivalente a diez veces el PIB de Islandia y cuya quiebra situó al país en una crisis sin precedentes.

Las duras protestas de enero de 2009 se llevaron por delante al gobierno del conservador Geir H. Haarde, que tuvo que dimitir en pleno, y auparon al poder a la Alianza Socialdemócrata y al Movimiento de Izquierda Verde en un ejecutivo encabezado por Johánna Sigurdardóttir.

Aciertos y errores del gobierno de izquierdas

A la luz de las encuestas, el primer gobierno de izquierda en 69 años de independencia de Islandia no ha cumplido las expectativas generadas, y pese a que ambos partidos han cambiado de líderes, los sondeos les vaticinan una pérdida de al menos la mitad de los votos obtenidos en 2009.

Aunque ha logrado estabilizar las finanzas obteniendo un ligero crecimiento económico y reducido el paro y la inflación, el programa de ajuste impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que el gobierno ha seguido a rajatabla ha tenido un coste social elevado.

La coalición de la primera ministra socialdemócrata, Jóhanna Sigurdardóttir, no ha resuelto el alto endeudamiento hipotecario de las familias, ni ha sacado adelante la reforma del sistema de cuotas pesqueras, ni una iniciativa popular para reformar la Constitución.

Si a ello se le añaden las disputas en el seno de la coalición por cuestiones como la UE y el litigio sobre las indemnizaciones a ahorradores extranjeros por la quiebra del banco Icesave se entiende por qué el Gobierno quedó en minoría a mitad de la legislatura y con unas cotas de impopularidad muy elevadas.

Ese descontento ha sido aprovechado por el Partido del Progreso, tradicional "hermano pequeño" de los conservadores y que por primera vez podría ganar unos comicios gracias a su oposición a los acuerdos firmados por el Gobierno en el caso Icesave y a su propuesta para reducir un 20 % la deuda hipotecaria de los islandeses.

Socialdemócratas y "rojiverdes" se agarran al ligero repunte que muestran las últimas encuestas, aunque los sitúan todavía lejos del centroderecha, aun recurriendo al apoyo del centrista "Futuro Brillante", una nueva formación que al igual que el "Partido Pirata" cuenta con muchas opciones de entrar en el Parlamento.

Las hipotecas y el ingreso en la UE, en el centro de la campaña

La campaña electoral ha girado en torno al problema de las hipotecas, muchas vinculadas a la inflación -que se disparó con la crisis-, y a otros temas como el empleo o la sanidad, además del ingreso en la UE, que ahora mismo parece una quimera.

Forzada por sus aliados "rojiverdes", Jóhanna Sigurdardóttir suspendió temporalmente las negociaciones con Bruselas en enero, apelando a la imposibilidad de concluirlas antes de los comicios, cuando hace cuatro años la líder socialdemócrata hablaba de hacer un "ingreso exprés" antes incluso que Croacia.

El conflicto con varios países de la UE por el caso Icesave y por las cuotas de captura de caballa y la crisis del euro han hecho renacer el tradicional euroescepticismo de los islandeses.

Según una encuesta publicada hace dos días por la televisión pública "RÚV", el 52,2% se opone al ingreso frente al 27,6%, aunque hay una mayoría favorable a concluir las negociaciones. Tanto el Partido de la Independencia como el Partido Progresista no solo son contrarios a la adhesión, sino que defienden el fin de las conversaciones y la retirada de la solicitud de ingreso.

La "congelación" de la constitución ciudadana

La legislatura ha terminado en Islandia sin que se haya tramitado la reforma constitucional que nació de las protestas de la calle. El actual gobierno ha expresado su intención de volverlo a intentar si repite al frente del país, sin embargo, el Partido del Progreso, que ha encabezado hasta ahora la oposición, ha adelantado que no seguirá adelante con la reforma si regresa al poder.

El texto de la nueva carta magna, elaborado por un grupo de 25 ciudadanos, es considerado una referencia internacional para una salida alternativa a la crisis política y económica. El texto avanza en aspectos como la soberanía del pueblo, los cambios en el sistema electoral, la separación de poderes o la propiedad de los recursos naturales.

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