Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La guerra de Irán amenaza la recuperación de poder adquisitivo
¿Qué esconden las cuentas de Vox?
'La izquierda haciendo política fiscal de derechas', por Antonio Maestre

Sánchez salva el cisma con Sumar, arrastra a la UE al 'no a la guerra' y deja a Feijóo en una posición imposible

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este viernes.
21 de marzo de 2026 21:47 h

3

¿Cisma? ¿Teatro? ¿Salseo? Versiones para todos los gustos. Lo que ocurrió el viernes en el Consejo de Ministros extraordinario que aprobó los decretos anticrisis por la guerra en Irán es, para la derecha, un síntoma del “fallo multiorgánico” que padece el Gobierno. Para la izquierda, una característica de la política europea del siglo XXI. Esto es negociación, diálogo y acuerdo hasta cerrar un paquete de 80 medidas con los que paliar los efectos económicos de la aventura belicista de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Oriente Medio. 5.000 millones de euros destinados al “mayor escudo social de toda Europa”, según palabras del presidente del Gobierno. 

Una protección cuya aprobación estuvo precedida de una negociación al límite entre los ministros a los que representa Yolanda Díaz y los del PSOE para que estos últimos aceptasen incluir en el mismo decreto la congelación del precio de los alquileres. “No entraremos si no hay acuerdo en esta materia”, espetaron en el café previo a la reunión del Consejo de Ministros. “Pues esa medida no entrará en el decreto principal”, respondieron desde la parte socialista, conscientes de que aceptar el envite, que no órdago, de sus socios daría al traste con la convalidación del texto en el Congreso de los Diputados al que ya habían dado su OK tanto Junts como el PNV. El jueves por la noche el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, había telefoneado desde Roma –donde se encontraba de viaje con los reyes para una visita al Vaticano– a todos los grupos parlamentarios, excepto Vox, para hacerles llegar las medidas del texto que iba a ser aprobado. Y ya entonces, la parte socialista del Gobierno supo que acudiría al Consejo sin el acuerdo de sus socios de coalición.

Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones en las que ha habido disenso, el viernes los ministros de Sumar no acudieron al recinto de la Moncloa ni a las 8.00 ni a las 8.30 de la mañana para presionar en la negociación, sino a las 9.00, con la media hora de rigor con la que los miembros del Gobierno acostumbran a reunirse en torno a un café informal previo al Consejo. “Ni tensión, ni plante”, aseguran desde Presidencia. Todo transcurrió desde la más absoluta normalidad y el desacuerdo lo comunicó el ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Comuns) a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero. 

Una escena de sofá sin tiranteces

A partir de ese momento, en una escena de sofá que no emitía señal alguna de tirantez, se sumaron a la conversación Pedro Sánchez, los titulares de Economía (Carlos Cuerpo) y Transición Ecológica (Sara Aagesen) y el resto de ministros del espacio que lidera Yolanda Díaz. En ningún momento, según testigos presenciales de ese café previo, el presidente y la vicepresidenta segunda se reunieron de forma bilateral, como en otras ocasiones. Una particularidad que, a juicio de los socialistas, “denota de un lado la desconfianza que existe entre los partidos que integran la marca Sumar y de otro, que a Díaz ya no se le permite liderar nada dentro de ese espacio”. 

De todos los momentos de tensión que ha habido entre los socios desde que Sánchez es presidente del Gobierno, todas las fuentes consultadas tanto del PSOE como de Sumar coinciden en que este último no ha sido, en absoluto, de los más hostiles o complicados, como pudo ser el Consejo de Ministros del 14 de marzo de 2020 en el que se aprobó el Plan de Choque COVID-19 y el primer estado de alarma. Las discrepancias entre el bloque económico del PSOE y los ministros de Podemos sobre las medidas de protección social y económica paralizaron la reunión durante toda la jornada. Algo parecido ocurrió con las diferencias por la Ley de Vivienda en 2021 o el aumento del gasto en Defensa en 2025.

Sumar se tuvo que conformar esta vez con que el PSOE accediera a aprobar un segundo decreto con la congelación del precio de los alquileres, que no contará con la mayoría del Parlamento para ser convalidado. Así que tras más de dos horas de retraso en la reunión del Consejo pudo vender que había logrado una medida que nunca se aplicará, pero conquistó los titulares de todos los digitales durante un par de horas. Más ruido que nueces una vez más para atraer el foco e intentar marcar perfil propio después de las sucesivas derrotas electorales en Aragón y Castilla y León.

La zigzagueante posición del PP

Sánchez, por su parte, salvaba el enésimo cisma con sus socios a la vez que, en un nuevo giro de guion, trata de meter presión a la derecha de Feijóo por su zigzagueante posición ante la guerra en Irán y arrastrarle a una posición imposible con un decreto anticrisis que incluye varias medidas demandadas por el PP desde hace semanas. En la Moncloa sostienen que ante un clima de máxima gravedad en Europa, los de Génova tendrán que retratarse ante los españoles y decidir “si anteponen el interés partidista o el general”. O mejor: si apoyarán o no las medidas que ellos mismos pusieron sobre la mesa para rebajar los impuestos y que ahora ha aprobado el Gobierno.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo

La percepción de algunos ministros del Gobierno es que con la aprobación de un decreto que sitúa a España otra vez a la cabeza de Europa en cuanto a protección social frente a una guerra ilegal que rechaza mayoritariamente la sociedad Feijóo “ha quedado descolocado y fuera de órbita” en España y en Europa. Y, como muestra, desde el PSOE llaman la atención sobre el hecho de que, tras la comparecencia de Sánchez del pasado viernes, no saliera Feijóo a dar la respuesta al Gobierno y que el líder del PP delegase en un Tellado “entregado a los lugares comunes, los chistes y las frases hechas, que se negó a desvelar si apoyarán o no el decreto”. 

Pedro Sánchez intenta, por su parte, situar en el centro del debate público, al margen de ideologías, el enorme coste que tendrá para los ciudadanos esta guerra y poner en un brete a quienes, como el PP, se ponen de perfil ante las decisiones de la ultraderecha de Trump. “Las guerras cuestan vidas humanas, y refugiados, hay ya cuatro millones de personas desplazadas, pero además esta guerra nos va a costar a los españoles 5.000 millones de nuestros impuestos. Un dinero que podríamos dedicar a becas, a sanidad, a dependencia, lo vamos a dedicar a proteger a autónomos, al campo, a las pymes, a los trabajadores”, subrayó en la comparecencia del viernes, cuando confesó también estar “muy enfadado” por las consecuencias de las veleidades de Trump, a quien sigue sin mencionar de forma explícita.

Tras más de diez días en los que el PP había conseguido que la conversación pública girase en torno a la tardanza del Gobierno en adoptar medidas frente a la crisis derivada de la guerra, el presidente del Gobierno logra ahora imponer el marco de la gestión y la escena internacional, en la que se mueve con soltura, como se pudo comprobar una vez más en el último Consejo Europeo celebrado en Bruselas. La Moncloa sostiene haber arrastrado al resto de estados miembros de la UE al “no a la guerra” que lideró Sánchez desde los primeros bombardeos coordinados por los EEUU e Israel.

De hecho, el acuerdo de los 27 incluyó, a propuesta de España, un llamamiento al respeto al Derecho Internacional, a la Autoridad Palestina y al Líbano y sus instituciones, además de un apoyo explícito al multilateralismo en un momento en el que está en cuestión. Desde el Consejo Europeo de la “excepción ibérica” en 2022, en la delegación española no recuerdan una cumbre en la que España haya logrado arrastrar a sus posiciones tan claramente a los socios comunitarios. Y esto es algo que no está en la opinión pública o publicada de nuestro país, pero sí reconoce prolijamente la prensa internacional.

Etiquetas
stats