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Por qué Ana Botín se considera feminista: "Además de la fortaleza individual, necesitamos cambios estructurales"

La presidenta del Banco Santander ha explicado en un extenso artículo la evolución de su posición en el feminismo: "Incluso cuando están muy cualificadas las mujeres se muestran más inseguras

Botín argumenta que ha comprendido que "decir las cosas públicamente tiene el poder de cambiarlas", y cuenta que el #MeToo y las redes sociales, donde su posición ha generado debate también dentro del feminismo, contribuyeron

"Con los años estoy más convencida de que no son suficientes los cambios de actitud de las mujeres", dice para defender "medidas proactivas" que beneficien la conciliación como el teletrabajo

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Ana Patricia Botín en una imagen de archivo / Foto: EFE

Ana Patricia Botín en una imagen de archivo / Foto: EFE

Ana Patricia Botín  ha escrito un artículo en su LinkedIn explicando más ampliamente lo que adelantó en mayo en la Cadena SER: "Hace diez años no me hubiese definido como feminista, pero hoy sí". "Al contrario de lo que se ha especulado, en este tiempo no he pasado por ningún proceso de conversión", ha dicho en Twitter para introducir un texto que ha compartido en castellano y en inglés.

La directora del Banco Santander cuenta en la publicación, titulada "Por qué me considero feminista y tú también deberías", que aquellas declaraciones en radio fueron recibidas con "sorpresa, apoyo, algunas críticas y ¡mucho y bienvenido debate!". A continuación pasa a relatar sus años como ejecutiva y el proceso que ha vivido. "Considero que tenemos las capacidades intrínsecas para avanzar por méritos propios", dice sobre hombres y mujeres, por lo que durante sus primeros años "opté por hablar claro y trabajar más que mis jefes".

Botín cita a la economista Sheryl Sandberg para hablar de "feminismo autosuficiente", "en el que te puedes valer por ti misma. No requiere una organización colectiva y, mucho menos, necesita la etiqueta pública de 'feminista'. Por esa misma razón no es estrictamente político y, quizá por eso, es algo que a muchas profesionales como yo nos resulta atractivo de forma natural".

Ella afirma compartir parte de esa idea pero también diferir: "Ya entonces [hace diez años] pensaba que, además de esa fortaleza individual, también necesitábamos cambios estructurales en la organización del trabajo, si aspiramos a un entorno laboral más justo".

"Además de talento, las mujeres aportan al negocio competencias complementarias a las de los hombres: mejor comunicación interpersonal, cooperación, pensamiento horizontal y capacidad de escuchar de verdad. También mayor empatía y capacidad de priorizar", continúa defendiendo algo que por ese motivo cree que beneficia a todos y todas. Lo hace citando diversos estudios:  "La respuesta es más bien asegurar que tanto las personas que son mejores en hablar claro como aquellas que saben escuchar de verdad, ya sean hombres o mujeres, puedan contribuir".

"Con los años estoy más convencida de que no son suficientes los cambios de actitud de las mujeres, se necesitan medidas proactivas", continúa, porque "incluso cuando están muy cualificadas las mujeres se muestran más inseguras y son menos insistentes que los hombres". Otra barrera por batir, dice, es la brecha en el trabajo doméstico una de las principales diferencias entre los dos géneros en Europa en la actualidad, "una de las principales diferencias entre los dos géneros en Europa en la actualidad".

"Para que cada vez más hombres puedan compartir esa responsabilidad doméstica, necesitamos políticas públicas que permitan mayor flexibilidad en el entorno laboral, dije entonces", propone. Lo concreta en que "debemos medir los resultados de los equipos basándonos en datos y no en las horas que pasan en la oficina. El teletrabajo ha de ser una opción. Y los directivos tienen que ser capaces de priorizar, organizar, delegar y descartar malos hábitos —como largas comidas o reuniones de última hora convocadas al final del día—". En este sentido dice sentirse orgullosa de los avances que realizaron en Banesto y los actuales en el el Grupo Santander.

Botín termina diciendo que en su cambio de perspectiva por el que ya no cree tanto en la autosuficiencia y sí en el trabajo colectivo, y también en que ahora sí se declare feminista, han tenido mucho que ver las redes sociales y el movimiento #MeToo: "Los impactantes relatos de abusos sexuales que se han compartido en las redes sociales me han hecho ver que el aislamiento de la mujer es una de las razones que ha permitido el acoso. Y que hay mucho más por hacer de lo que creía".

"Hoy soy consciente de que decir las cosas públicamente, de forma solidaria con otras mujeres, tiene el poder de cambiar. Soy consciente de estar en una posición privilegiada para hacerlo. Así que, cuando hablo, no lo hago solo por mí misma. Lo hago, junto con la gran mayoría de los hombres que nos apoyan, por todas las mujeres. Por eso mi feminismo es ahora público. Y quizá el tuyo también debería serlo", concluye.

Este pasado mes de mayo, Ana Patricia Botín, además de en la SER, ya se mostró crítica con el veredicto de La Manada, que tuiteó que era "un retroceso para la seguridad de las mujeres". El debate al que se refiere al inicio de su publicación versó en torno a si es un triunfo del feminismo que una persona con su poder se haya sumado al movimiento, o si por el contrario el feminismo que defiende perjudica a mujeres de clases bajas.

Entre las críticas a este último artículo ha estado la de Alberto Garzón. El líder de Izquierda Unida tacha el feminismo de Botín de " liberal": "A pesar de la palabrería, acaba reproduciendo las desigualdades de clase en todos los ámbitos".

Lee aquí completo el artículo de Ana Patricia Botín sobre feminismo.

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