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Seguimos respondiendo: 10 respuestas más

La segunda parte de la entrevista que los lectores están realizando a los retrones Pablo Echenique-Robba y Raúl Gay.

Preguntas retronas

Preguntas retronas

Después de la primera entrega, hoy os presentamos la segunda tanda de preguntas, a cargo de los lectores del blog, y nuestras correspondientes respuestas. Lo de dejar sin contestar las preguntas de sexo es deliberado. Así mantenemos la tensión y nos seguís leyendo. ;)

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1. iulian6toader: ¿Cómo os tratan las personas con profundas creencias religiosas? ¿Se horrorizan de cómo Dios ha podido crear algo así o sois criaturas de Dios creadas para ejercer la compasión y la caridad?

Pablo Echenique-Robba: En general, lo segundo. Lo cuento aquí.

Raúl Gay: Hace años, coincidí con una anciana en un paso de cebra. Esperando al semáforo, la mujer me miraba y miraba. Al final, dijo “Ay, no sé cómo Dios permite esto”. Le respondí que Dios no existía, que era un invento”. Se quedó bastante desconcertada. Por cierto, que de tu pregunta deduzco que sabes que somos ateos. Pero también hay retrones creyentes. Un día habrá que escribir del asunto.

2. Teresa Armelles: Tengo muchas dudas sobre el tema de la aversión a la compasión: Muchos retrones se cabrean o se sienten ofendidos cuando alguien se anima a echarles una mano en el metro o en lugares públicos en general. Es una reacción que no logro entender como no retrona. ¿Por qué aparece este sentimiento y cómo lucháis (si lo hacéis) contra él?

PER: Varias cosas. En primer lugar, echar una mano no tiene nada que ver con la compasión. ¿O es que sujetarle la puerta a alguien bípedo que lleva dos cajas en los brazos es compasión? De mi actitud ante que me ofrezcan “demasiada” ayuda ya he hablado antes. Yo creo que la gente lo hace con buena voluntad y, si el retrón se enfada, se está comportando como un capullo (con perdón). Ahora bien, si lo que le ofreces no es ayuda, sino compasión, entonces es muy posible que tenga razón en enfadarse.

RG: Es diferente sujetar una puerta o pulsar el botón del ascensor que murmurar “pobrecico”... Lo primero es bueno, lo segundo no. Ni para el bípedo ni para el retrón.

3. Aoller: ¿Alguna vez imagináis cómo habría podido ser vuestra vida sin ser retrones? En caso afirmativo, ¿qué imagináis?

PER: Yo alguna vez he intentado imaginarlo, por jugar. Pero es directamente imposible. Es como si tú intentases imaginar tu vida siendo mujer (eres hombre, ¿verdad? ;) ) o naciendo en Bangladesh.

RG: Pues la verdad es que no. O no de forma consciente y ordenada. Pero me da la impresión de que no cambiaría mucho. Quizá en lugar de residir en Zaragoza lo hiciera en Barcelona o Madrid pero seguiría trabajando en algo relacionado con la escritura. Eso sí, las cosas serían más fáciles :) Pero ni me lo planteo. Soñar imposibles no lleva a nada bueno.

4. @oiturbide: Si viene Aladino y os concede un solo deseo, ¿cuál sería?

RG: Dudaría entre la paz en Oriente Medio y tener un físico como el de Jon Kortarajena. Seguramente me decantaría por lo segundo :)

PER: Pedirle como deseo que me conceda 1000 deseos más no vale, ¿no? ;) Si tengo que tener en cuenta esta prohibición regulatoria, quizás le pediría que redujese al mínimo el sufrimiento humano en general, el de mis seres queridos en particular. Cuando digo que reduzca esto al mínimo no me refiero a que evite que el azar nos haga daño, que detenga los derrumbes, que pare los tornados, o que borre los oncogenes de nuestro ADN, no. Me refiero a que elimine esa parte del sufrimiento humano que proviene de las actitudes idiotas o malvadas que los humanos solemos exhibir hacia nuestros congéneres. La sensación de que todo eso se podría evitar me vuelve bastante loco a veces.

5. @EticaA: ¿Afecta más la crisis a los retrones? ¿Pueden todos los retrones defenderse por igual o algunos necesitan más solidaridad?

RG: La crisis (transformada en un proceso para aumentar la desigualdad) afecta más a los más débiles. Tras los pensionistas y los parados, pronto llegará el turno de los retrones. Ya están dinamitando la Ley de Dependencia poco a poco. Aunque no es la panacea, es un pasito. Un día la suprimirán o la vaciarán de contenido. Por cierto, yo no hablaría de solidaridad, sino de derechos.

PER: Poco tengo que añadir a lo que ha dicho Raúl. Sólo un matiz. Los retrones ya estaban brutalmente oprimidos económicamente cuando la mayoría de los españolitos se estaban comprando un coche cada tres años y la casa de la playa. Nunca ha habido bonanza económica para este colectivo. La crisis no viene a dinamitar una situación buena. En este caso, viene a rematar una situación que ya era muy mala antes de Lehman Brothers.

6. @DrSirera: ¿Qué nos limita más: la estupidez o la maldad?

RG: La estupidez, por supuesto. Es más difícil de combatir.

PER: La estupidez, sin duda. Pero no sé si porque sea más difícil de combatir como dice Raúl. Yo creo que, simplemente, está más generalizada. Por cada maldad que comete un humano, se cometen diez mil idiocias… y, de hecho, estas últimas son muchas veces el combustible que esa maldad aislada utiliza conscientemente para amplificar sus esfuerzos.

7. José Luis Cortés: Conocí hace poco vuestro blog y me parecéis unos hachas, esta es mi pregunta: Donde he pasado el verano, un chico sufrió un accidente de moto que lo dejó sin una pierna, ahora le van a poner una prótesis tipo Robocop, como esas del atleta ese de los 400 metros que vale una pasta, pero me dicen que es porque se la paga él, que ha ganado mucha guita con el ladrillo: Yo he visto a Pablo por la calle lanzado en su silla como Fernando Alonso, mi pregunta es si las sillas de alto nivel son asequibles a todo el mundo o aquí también hay clases.

RG: Esto es como los coches: tienes Ford Fiestas y Ferraris. Una silla eléctrica básica cuesta unos 2.500; una con más accesorios puede llegar a 6.000. La Seguridad Social te paga una parte pero primero tienes que adelantar el dinero a la ortopedia. Lo mismo sucede con las prótesis.

PER: Hay clases. Sin duda. Yo me puedo permitir una silla buena porque tengo un sueldo decente. La inmensa mayoría de los retrones no tienen esa suerte. Es muy habitual ver a gente con sillas viejas, bastante rotas, etc. Porque no sólo la silla te cuesta una pasta, también las reparaciones... y eso no está subvencionado.

8. Rafaela Alonso Aguera: Pertenezco a una ONG que trabaja por los Derechos Humanos y en estos momentos estamos en pleno debate interno sobre nuestra postura ante el "trabajo sexual". Uno de los argumentos para considerar que no debe penalizarse esta actividad es que puede ser beneficioso para las personas que tienen dificultades para socializar y también para aquellas (hombres y mujeres) con alguna discapacidad, para quienes poder acudir a profesionales del sexo podría suponer la posibilidad de acceder al disfrute de su sexualidad. Me gustaría mucho conocer vuestro punto de vista como retrones ya que algunas personas han considerado que esta "función social" del trabajo sexual es discriminatoria para personas como vosotros.

PER: En algunos posts hemos comentado este tema. Por ejemplo, en éste. En general, yo no veo nada malo en el sexo, y por tanto no veo nada malo en trabajar con el sexo como materia prima. El problema suele ser otro: la violencia, la explotación, o no tener otras opciones. Si esto se solventa, lo que queda es perfecto según mi ética.

RG: Más allá de esta supuesta “función social”, soy partidario de legalizar y regular la prostitución. De esa forma se limitarían mucho los abusos, chantajes, secuestros, esclavitud… Creo que en unas décadas así será (igual que sucederá con ciertas drogas).

9. bElinesa : El otro día me di cuenta (desde que leo vuestro blog me fijo en estas cosas) del cartelito de los ascensores "no usar en caso de incendio": ¿Qué hace un retrón no-móvil si salta la alarma de incendios en su curro, cuando no puede bajar los 5 pisos para salir a la calle? ¿Hay un protocolo alternativo? Probablemente es una parida de pregunta, pero nadie me ha sabido contestar aún.

RG: Hace unos 12 años, cuando estudiaba en la universidad, hubo un simulacro de incendio. Yo por entonces no utilizaba silla eléctrica, iba a la uni en un bus adaptado. Bajé los 6 pisos del edificio sentado, “a culazos”. Si me sucede hoy, y el incendio es real, la silla se queda arriba. Y si no pudiera moverme, pediría ayuda, claro.

PER: Esa norma es una locura. Si de verdad hay prisa, una de dos, o alguien me baja por las escaleras en brazos (con la incomodidad y el lío que ello conlleva), o me muero en el incendio. Si hubiese un fuego de verdad, lo que yo haría (si no han quitado la energía) es pasarme la norma idiota por donde yo te diga y bajar directamente en el ascensor. Creo que así maximizo mis probabilidades de sobrevivir. Si es un simulacro entonces, vamos, no me bajo de la silla a menos que vengan los GEOs y me bajen a hostias.


10. Joseromero: Tengo la impresión que hay un exceso de asociaciones de retrones. ¿Pensáis que perdemos fuelle así? Puedo entender que haya asociaciones especializadas en una enfermedad concreta para intentar conseguir avances en su cura o minimizar sus consecuencias, pero podemos tener muchos objetivos comunes que se hacen más difíciles de lograr con tantísimas asociaciones, plataformas, federaciones, comités, etc. En caso afirmativo a la pregunta anterior, ¿qué se puede hacer?

RG: Divide y vencerás. El problema de todo movimiento, no sólo en éste en concreto, es la dispersión. Una gran plataforma con una férrea organización y 4 objetivos claros tiene más posibilidades de lograr un cambio sustancial que decenas de miniorganizaciones. También es cierto que éstas pueden influir en un plano local. Lo difícil es unirnos todos. Me temo que discutiríamos por nomenclaturas y detalles, habría escisiones y acabaríamos como la parodia de La vida de Brian: el Frente Popular de Judea contra el Frente judaico Popular. Mientras, los romanos a lo suyo.

PER: Yo siempre digo que los malos están unidos y los buenos estamos separados. No sólo en el ámbito retrón, sino también en la sociedad en general. Los 35 consejeros delegados de las empresas del IBEX caben en una sala de reuniones bien pequeña y tienen muy claro cuáles son sus objetivos comunes. Los restantes 40 millones, nos perdemos en debates estériles, en luchitas pueblerinas, en detalles irrelevantes y en protagonismos ridículos. Mientras tanto, nos someten con una mano y les sobra la otra.

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