El sector ultra rompe la unidad en la Iglesia y critica la regularización de migrantes: “Todos no caben”
La regularización extraordinaria de migrantes es “una buena noticia” para la Iglesia católica española, una de las instituciones que más ha trabajado apoyando la Iniciativa legislativa Popular (ILP) que logró casi 700.000 firmas para implicar a los diferentes partidos para regularizar a medio millón de personas extranjeras residentes en nuestro país. ¿Para toda la Iglesia? No, para toda no. Dos de los obispos considerados más ultras en el seno de la Conferencia Episcopal, Jesús Sanz y José Ignacio Munilla, han roto el consenso entre los obispos, calificando de “populista y demagógica” la aprobación, por parte del Consejo de Ministros, del Real Decreto que permitirá dicha regularización.
En su perfil de 'X', el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, comienza subrayando que “los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida”, pero se pregunta “¿cuántos podemos asumir?”. “Todos no caben y hay que establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas, para acoger a los posibles descartando a cuantos extrañamente se nos cuelan”, finaliza.
No es la primera vez que Sanz se salta la unanimidad episcopal. Ya lo ha hecho, en repetidas ocasiones, con el tema de la resignificación de Cuelgamuros o, en el caso de la migración, exigiendo reciprocidad a los “moritos” que “asesinan en nuestras iglesias dentro de sus territorios” en el caso de Jumilla. “Extraña polémica con musulmanes sobre celebraciones en polideportivos. ¿Dónde está la reciprocidad negada de los moritos con los cristianos que asesinan en nuestras iglesias dentro de sus territorios? ¿Ponernos estupendos citando textos civiles o eclesiales, para que nos sigan matando?”, dijo en su día.
Por su parte, el obispo Munilla, un día después de ufanarse por el archivo de las investigaciones en su contra por su defensa de las terapias de conversión, volvía a las redes sociales para calificar la medida como “estrategia para conseguir otros fines”.
“Acertijo: ¡Adivina adivinanza!”, comienza Munilla. “¿En qué se parece la subida de las pensiones incluida en el «decreto ómnibus» a la regularización de los inmigrantes contemplada en el decreto ley pactado por el Gobierno y Podemos?”, se pregunta.
“Primero: en que ambas son estrategias para conseguir otros fines”; se responde. “Segundo, en que esta forma torticera de proceder deja patente el desprecio de nuestros gobernantes hacia los pensionistas y hacia los inmigrantes, a quienes utilizan como moneda de cambio”, prosigue.
“Tercero, en que en la mayoría de los españoles existe una conciencia ética, tanto en lo que se refiere a la necesidad de dignificar a nuestros jubilados como a la de facilitar la regularización de los inmigrantes que trabajan honradamente entre nosotros, rechazando la alternativa esperpéntica de la caza y expulsión del hispano de la que somos testigos en EE. UU.”, añade. Y culmina: “Cuarto, en que, al abordar cuestiones de tanta importancia por la puerta de atrás, se hurta el diálogo parlamentario necesario y se impiden los matices convenientes”.
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