Todo lo que cuenta este barco fenicio hundido en Murcia lo convierte en un importante yacimiento subacuático
Se trata, según los investigadores científicos que han analizado y recopilado todos los datos que ha aportado el protagonista de esta historia, de una de las intervenciones arqueológicas más relevantes del Mediterráneo occidental de los últimos años. De ahí que aseguren que ya es considerado todo un yacimiento aunque les haya facilitado tan ingente y valiosa información… desde el fondo del mar.
El barco o pecio fenicio que ha ayudado tanto a los investigadores lleva por nombre Mazarrón 2, que fue descubierto en la Playa de la Isla, en el Mar Menor o, concretamente, en la localidad murciana de Mazarrón. Representa un ejemplo excepcional de conservación de embarcaciones antiguas, con un casco prácticamente completo y una carga original de unos 2.800 kilogramos de plomo litargirio.
Fue en 1988 cuando fue localizado por primera vez, durante una serie de actuaciones arqueológicas en las que se documentaron materiales cerámicos de adscripción fenicia sobre el lecho marino. Los investigadores fecharon al Mazarrón 2 entre 610 y 580 a.C. y constataron que se trataba de un barco que se encontraba en un estado de conservación excepcional. Se excavó entre 1999 y 2001 y se protegió con una estructura metálica a modo de caja fuerte.
Pero el pecio fue hundiéndose progresivamente debido a la ausencia de cimentación en un entorno inestable, lo que comprometía seriamente su preservación futura in situ. La intervención de 2023 confirmó que el contexto marino actual no garantizaba la estabilidad a largo plazo del pecio, por lo que la comunidad científica avaló y justificó la reactivación del proyecto de extracción, conservación y puesta en valor del Mazarrón 2.
Se trata de una embarcación de ocho metros de eslora y sumergido a unos dos metros de profundidad. Su estado de preservación, de hecho, es único en su contexto cronológico, por lo que era más que lógico que se impulsara un proyecto de extracción y conservación intentando en todo momento la mínima intervención para no dañarlo, en línea con las recomendaciones de la Convención UNESCO 2001 sobre patrimonio cultural subacuático.
Un trabajo minucioso
La extracción que se llevó a cabo fue el resultado de una planificación minuciosa con medios técnicos y materiales adaptados tanto a las condiciones del entorno subacuático como a las necesidades específicas para poder llevar a cabo tratamientos conservativos posteriores. La intervención arqueológica realizada se llevó a cabo entre septiembre y noviembre de 2024 y a partir de ahí se ha elaborado la pertinente memoria técnica que describe los trabajos realizados y que ahora han salido a la luz.
El documento de esos trabajos ha sido entregado a la Dirección General de Patrimonio Cultural. Y en el que se reconoce la complejidad técnica y, a la vez, el éxito de una de las intervenciones arqueológicas subacuáticas más relevantes del Mediterráneo occidental en los últimos años. El proceso fue complejo, pero es muy valiosa la información proporcionada sobre el conocimiento de la navegación fenicia y de la arquitectura naval de la época. Por ejemplo, uno de los logros más destacados ha sido el avance en la identificación de las especies vegetales utilizadas en la construcción del pecio, gracias a un meticuloso inventario y estudio de las maderas recuperadas.
Con este análisis en la mano, se ha permitido afinar el conocimiento sobre las técnicas de selección y tratamiento de materiales por parte de los constructores navales fenicios de la época. Asimismo, se ha profundizado en el origen cultural de la arquitectura naval en el siglo VII a.C., detectando patrones que refuerzan la influencia oriental en los diseños utilizados por estas comunidades en sus rutas por el Mediterráneo occidental.
El proceso se llevó a cabo mediante un sistema de excavación subacuática tradicional combinada con una metodología innovadora de extracción por porciones controladas, evitando los riesgos inherentes a una excavación en seco. El proyecto ha contado con un equipo humano altamente cualificado, liderado científicamente por el investigador Carlos de Juan (Universidad de Valencia), en el marco de un convenio específico con la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, que lo ha financiado íntegramente, y con la colaboración y seguimiento activo del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) del Ministerio de Cultura.
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