Una de las esculturas de Bernini en Roma muestra un detalle inquietante: su elefante tiene un colmillo roto
La policía italiana trata de aclarar cómo el elefante de mármol diseñado por Gian Lorenzo Bernini en la plaza de la Minerva ha perdido otra vez la punta de uno de sus colmillos. El fragmento, de once centímetros, apareció el lunes 16 de febrero por la noche apoyado sobre la propia figura, encajado entre la trompa y el otro colmillo.
A las 21:00 horas la Superintendencia Capitolina recibió el aviso y envió a técnicos al lugar, que recogieron la pieza y la trasladaron para examinarla. Con ello se activó un procedimiento para revisar las cámaras instaladas en la plaza y en las calles próximas, ya que los agentes quieren saber si alguien lo rompió o si cedió por causas externas.
Los antecedentes de 1977 y 2016 condicionan ahora la investigación sobre la rotura
El Ministerio de Cultura también reaccionó pocas horas después, porque el daño afecta a uno de los símbolos más reconocibles del centro histórico. En un comunicado difundido tras conocer los hechos, el ministro Alessandro Giuli afirmó que “es inaceptable que una vez más el patrimonio artístico y cultural de la nación tenga que sufrir daños tan graves”. En esa misma nota añadió que la escultura había sido víctima de “un acto absurdo de barbarie”. El departamento que dirige participará en la restauración junto a la Superintendencia capitolina, responsable del monumento.
La pieza dañada no formaba parte del mármol original tallado en el siglo XVII. Según explicó el ayuntamiento, esa punta se incorporó en una restauración realizada en 1977. Además, el mismo extremo ya se había desprendido en 2016 tras un acto vandálico.
Entonces los restauradores lo recolocaron y consolidaron la zona afectada. Ese antecedente es importante en la investigación, ya que el punto de unión había sido tratado con especial cuidado.
El encargo papal transformó la plaza con una figura que pronto tuvo un apodo
El elefante se encuentra a pocos pasos del Panteón y sostiene sobre su lomo un pequeño obelisco egipcio hallado por frailes dominicos en el terreno de su convento, junto a la basílica de Santa Maria sopra Minerva. El papa Alejandro VII encargó a Bernini el diseño de la base para exhibir el obelisco en la plaza.
El escultor planteó un animal compacto que apoyara el peso sobre sus cuatro patas. Sin embargo, los religiosos pidieron añadir un bloque bajo el vientre para asegurar la estabilidad. La solución final dio al conjunto un aspecto robusto que pronto llamó la atención de los romanos.
Con el paso del tiempo la figura recibió el apodo de Elefantino y también el de Porcellino della Minerva, ya que su cuerpo bajo y ancho recuerda más a un cerdo que a un elefante. La tradición popular sostiene que Bernini, molesto por la intervención de los frailes en su proyecto, orientó la parte trasera del animal hacia el convento contiguo. Esa historia circula en guías y relatos locales, aunque no existe documento que la confirme.
Los técnicos estudian cómo recolocar la pieza sin alterar la estabilidad del conjunto
La escultura actual fue ejecutada en 1667 por Ercole Ferrata a partir del modelo ideado por Bernini. El conjunto se ha convertido en parada habitual para visitantes que cruzan la plaza en dirección al Panteón. Por eso cada desperfecto despierta la atención inmediata entre vecinos y autoridades.
Ahora los investigadores analizan las grabaciones para reconstruir los hechos de esa noche y determinar responsabilidades. Mientras tanto, los técnicos valoran el estado del mármol y estudian cómo volver a fijar el fragmento sin alterar el equilibrio del conjunto.
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