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Así funciona el cuchillo ultrasónico que corta como mantequilla gracias a 40.000 vibraciones por segundo

La autonomía y el sistema de carga condicionan el tiempo de trabajo en cocina

Héctor Farrés

2 de octubre de 2025 12:04 h

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Los cuchillos pierden filo con el tiempo y en muchas cocinas se convierte en un problema habitual. Algunos parecen mantener mejor el corte mientras otros requieren constantes pasadas por la chaira, lo que marca la diferencia entre una preparación fluida y otra frustrante.

Esa variación hace que muchos cocineros busquen soluciones que reduzcan el esfuerzo en el corte y al mismo tiempo prolonguen la eficacia de la herramienta. En ese contexto aparece una propuesta singular que cambia la lógica de lo que hasta ahora se entendía como un cuchillo convencional.

Una empresa estadounidense apuesta por un cuchillo que funciona con vibraciones ultrasónicas

El protagonista de esa propuesta es el C-200, el cuchillo ultrasónico presentado por la empresa estadounidense Seattle Ultrasonics, que corta con la ayuda de vibraciones imperceptibles. La hoja vibra 40.000 veces cada segundo, un movimiento que no se percibe en la mano y que tampoco genera sonido, pero que transforma la manera de cortar frutas, verduras o incluso líquidos.

Esa innovación no llega sola, ya que la compañía anunció un sistema de venta con distintas configuraciones, aunque todas requieren una inversión bastante elevada. El modelo básico se lanza a un precio de 329 euros, aunque existe un paquete que incluye base de carga inalámbrica por 399 euros. A esto se suma la posibilidad de adquirir baterías extraíbles por 69 euros y una base independiente con acabado en madera por 119 euros. Las reservas están abiertas y los primeros envíos están previstos para enero de 2026.

El uso cotidiano del cuchillo se plantea tan versátil como el de cualquier otro. Permite picar hierbas con un movimiento de vaivén, machacar ajos y seguir utilizando técnicas habituales en la cocina. La compañía incluso mostró en una demostración cómo al cortar cítricos se genera una fina bruma de jugo, lo que da un acabado llamativo a cócteles preparados en barra. Esa faceta amplía el atractivo del utensilio más allá del ámbito doméstico.

El peso del dispositivo alcanza los 330 gramos debido a la batería y los componentes internos. Con una carga completa, el C-200 ofrece 20 minutos de uso continuo, un margen que puede cubrir tareas de cocina frecuentes aunque exige cierta previsión. Para la recarga se puede usar conexión USB-C o la base inalámbrica que fija el cuchillo mediante un sistema magnético. La propia base incluye batería, de modo que no necesita estar enchufada todo el tiempo.

Tras años de desarrollo, el diseño combina acero japonés y tecnología piezoeléctrica

La producción se llevará a cabo en Malasia tras casi seis años de desarrollo, lo que da cuenta del trabajo prolongado que ha requerido su diseño. Ese recorrido marca la diferencia frente a otras iniciativas más recientes en el mismo campo, como la del 369Sonic en 2023, que se había adelantado en la comercialización de un modelo con prestaciones similares.

El diseño del C-200 incluye una hoja de acero japonés AUS-10 de ocho pulgadas y dureza 60 HRC. Se trata de un material valorado por su resistencia y su capacidad para mantener el corte incluso con un uso intensivo. La estética incorpora un botón de encendido en color naranja en el mango, detalle que aporta un sello reconocible dentro de un utensilio pensado para el trabajo diario en cocina.

El corazón de la innovación se encuentra en los cristales piezoeléctricos PZT-8. Al recibir corriente eléctrica, estos materiales se expanden y contraen a gran velocidad, generando las vibraciones ultrasónicas que permiten cortar sin que la temperatura del alimento se vea alterada. El resultado es un proceso constante y estable que evita cualquier alteración en la textura de los ingredientes.

La diferencia frente a un cuchillo tradicional se percibe en el esfuerzo necesario para realizar cada corte. El fabricante asegura que se necesita un 50% menos de fuerza en comparación con una hoja convencional. Aunque el movimiento sea invisible para el usuario, el contacto con el alimento revela micro reacciones que dejan claro el efecto. Así, lo que empezó como una solución al desafilado acaba presentándose como un cambio técnico que redefine cómo entendemos un cuchillo de cocina.

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