Hallan debajo de unos jardines de Barcelona restos óseos de hasta 25 personas del siglo XVIII

Parte de los restos hallados

Alberto Gómez

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Son muchas las ocasiones en las que, en el transcurso de unas obras en medio de una ciudad, para remodelar el arcen, adecuar la accesibilidad a una plaza o excavar para ampliar una línea de metro, los propios obreros son los primeros sorprendidos en dar con restos arqueológicos de gran valor, que provoca una gran alegría en los expertos en la materia y, también, eso sí, la paralización de la obra en cuestión.

Es el caso de las obras de remodelación de los jardines del Doctor Fleming y de mejora de la plaza de la Gardunya que se estaban llevando a cabo en el barrio barcelonés del Raval, obras que han puesto al descubierto restos óseos de hasta 25 seres humanos del siglo XVIII, hallados en diferentes unidades funerarias y correspondientes a diferentes sexos y edades.

Y es que, según las primeras conclusiones, se trata de hombres, mujeres y niños cuyos restos estaban depositados en el cementerio histórico del Hospital de la Santa Cruz, conocido como el Corralet. El hallazgo se compone de 18 unidades funerarias con un total de 25 individuos enterrados en conexión anatómica, es decir, con el esqueleto parcialmente o completamente articulado, cosa que indica que los cuerpos no fueron trasladados después del entierro.

También rosarios o medallas

Los restos, en tumbas simples o ataúdes de madera, no estaban compuestos solos de restos humanos, sino que algunos contenían objetos personales como rosarios o medallas. Este hallazgo permite confirmar que el Corralet funcionó como cementerio activo durante más tiempo del que se creía, incluso después del decreto de Carlos III de 1775, que prohibía los entierros dentro del casco urbano.

Y no solo eso. Además de estas sepulturas, la intervención ha permitido localizar una gran cisterna en el espacio que los planos antiguos identifican como “cuarto para las coladas” y “patio y lavaderos”. Cuando esta estructura quedó en desuso, a mediados de siglo XIX, fue colmada de una gran cantidad de huesos humanos, probablemente procedentes de una reordenación del cementerio para reconvertirlo en patio.

La intervención arqueológica llevada a cabo en la capital catalana, ha sido promovida por BIMSA y dirigida por Vanesa Triay (ATICS). Y se inscribe en el marco de una actuación urbanística impulsada a finales del pasado mes de febrero. La intervención ha determinado que, en muchos casos, los huesos se encontraban en semi conexión anatómica, lo cual apunta a una remodelación masiva de tumbas y un desordenado traslado de los cuerpos sin un proceso individualizado.

Los trabajos arqueológicos confirman, además, la relación directa de esta área con las prácticas médicas y anatómicas que se llevaban a cabo. En cualquier caso, este conjunto de descubrimientos arqueológicos abre una nueva ventana a la explicación de la realidad sanitaria y social de la Barcelona de los siglos XVII al XIX, en un contexto de alta densidad demográfica, insalubridad y recurrentes epidemias.

Los trabajos actuales, que han permitido recuperar restos humanos y estructuras documentadas en planos como los de Francesc Renart (1804) o los Quarterons de Garriga i Roca (1858), representan una oportunidad única para profundizar en el conocimiento histórico del complejo hospitalario y en las prácticas sociales y médicas de aquella época. Una vez finalizada la intervención, todo el material recuperado será analizado por el equipo arqueológico con el objetivo de completar la interpretación del yacimiento.

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