Amazon compra la empresa de satélites Globalstar por 11.600 millones para intentar recortar su desventaja con SpaceX
Amazon ha alcanzado un acuerdo para adquirir la compañía de telecomunicaciones satelitales Globalstar por 11.600 millones de dólares. La operación representa la segunda mayor compra en la historia del gigante tecnológico, un movimiento que permitirá a la multinacional reforzar su infraestructura espacial para competir con Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX liderado por Elon Musk.
Los términos del acuerdo establecen que Amazon ofrecerá 90 dólares por cada acción de Globalstar o 0,32 acciones de Amazon, sujeto a diversas condiciones. La transacción, que se espera que concluya el próximo año, permitirá a Amazon integrar el espectro radioeléctrico de Globalstar. Se trata de un aspecto clave para ofrecer servicios de internet satelital a dispositivos móviles, una tecnología para dar cobertura a zonas donde no llegan las redes terrestres convencionales y que Amazon planea ofrecer en 2028.
La compañía fundada por Jeff Bezos espera que esta operación le ayude a recuperar parte del terreno perdido con Starlink. Actualmente, su unidad de satélites (antes llamada Project Kuiper, ahora rebautizada como Leo) cuenta con poco más de 200 dispositivos en órbita, frente a los más de 10.000 que opera Starlink.
Pese a la magnitud de la compra, la red de Globalstar es, por el momento, limitada, con dos docenas de satélites en órbita baja. El objetivo de la operación es más bien acceder al espectro radioeléctrico que operan y a su “experiencia” en el internet satelital, ha afirmado Panos Panay, vicepresidente de Amazon: “Al combinar la experiencia probada y la sólida base de Globalstar con la obsesión por el cliente y la innovación de Amazon, los clientes pueden esperar un servicio más rápido y fiable en más lugares”.
Retraso en los lanzamientos
La desventaja de Amazon con SpaceX radica también en su capacidad de lanzamiento. Esta se deriva a su vez del retraso a su vez de Blue Origin, la compañía de naves espaciales de Bezos. Mientras que la compañía de Musk se ha basado en una estrategia de ensayo y error en los lanzamientos, perdiendo una gran cantidad de cohetes, Blue Origin ha seguido un enfoque mucho más conservador. A esto se suma que SpaceX se ha llevado los primeros contratos clave de la NASA, lo que le ha permitido acceder a financiación y experiencia real en misiones espaciales.
No obstante, debido a esa falta de capacidad de lanzamiento, Amazon tuvo que solicitar en febrero una prórroga de dos años a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para cumplir con el despliegue de sus primeros 1.600 satélites, que deberían haber entrado en servicio este año.
Otro punto clave de la negociación ha sido la relación de Amazon con Globalstar con Apple, que posee una participación del 20% en la compañía de satélites. Como parte del pacto, Amazon ha acordado que su infraestructura seguirá dando soporte a los servicios de emergencia (SOS) para el iPhone y el Apple Watch. Aunque Amazon ha mantenido en secreto los términos específicos de esta alianza, Globalstar ya colaboraba estrechamente con la firma de Cupertino.
Globalstar, con sede en Luisiana y fundada en 1991, reportó ingresos de 273 millones de dólares en 2025, un 9% más que el año anterior. Sus acciones se habían revalorizado un 270% en los últimos doce meses ante la especulación de una venta. Por su parte, SpaceX presentó este mes la documentación para salir a bolsa en una de las operaciones de este tipo más esperadas del mercado.
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