SpaceX abre sus secretos y se lanza a los mercados: la hora de la verdad del plan maestro de Elon Musk
La trayectoria de Elon Musk está llena de hitos históricos, especialmente tras hacerse multimillonario tras vender su participación en Paypal. Fue el impulsor del primer fabricante de vehículos eléctricos a gran escala del mundo. El primer empresario que se compró una red social para usarla como un periódico personal, impulsando sus narrativas a nivel global. También es el fundador de SpaceX, la empresa que ha iniciado una nueva era de privatización de espacio y con la que espera dar su siguiente pelotazo: la mayor salida a bolsa de la historia.
SpaceX es la culminación del plan maestro del magnate. No es solo una empresa de cohetes y naves espaciales, sino que integra bajo su paraguas a Starlink, su red de minisatélites de comunicaciones; a xAI, el laboratorio de inteligencia artificial creador del chatbot Grok; a X, la red social que Musk quiere convertir en “la app para todo”; o los gigantescos centros de datos de IA Colossus 1 y 2 que está construyendo en EEUU. Según múltiples filtraciones, la próxima en unirse al conglomerado podría ser la propia Tesla, con el objetivo de añadir sus tecnologías de conducción autónoma y el androide Optimus a los viajes espaciales de SpaceX.
Se espera que la operación se produzca en torno al 12 de junio. Los analistas y todos los medios económicos estadounidenses coinciden en que la corporación podría recaudar entre 50.000 y 80.000 millones de dólares con la operación. Musk pulverizaría así el récord de Aramco en 2019, cuando la petrolera nacional de Arabia Saudí logró algo más de 25.000 millones en su llegada a los parquets. La jugada convertirá al magnate, con casi total seguridad, en la primera persona billonaria de la historia y a SpaceX en una de las 10 empresas más valiosas del mundo.
El hombre más rico del mundo es, de hecho, una de las musas de los mercados. Durante años no pocos analistas han criticado el valor bursátil de Tesla, indicando que el precio de sus acciones no podría entenderse sin la presencia de Musk en su dirección. En SpaceX ya ha ocurrido algo similar: con motivo de la salida a bolsa, la compañía ha publicado por primera vez sus cuentas para que los inversores conozcan su estado financiero. Estas muestran que la empresa está en números rojos, no los abandonará en un futuro próximo y su valoración tendrá más que ver con la fe de los inversores en Musk que en su negocio actual.
Un gigante no tan grande
Los documentos presentados ante el regulador bursátil estadounidense (SEC) muestran que SpaceX tuvo unas pérdidas netas de 4.900 millones de dólares en 2025. En el primer trimestre de 2026 se anotó pérdidas de 4.700 millones, quedándose muy cerca de igualar las de todo el año anterior en solo tres meses.
Detrás de este agujero están sus enormes inversiones en inteligencia artificial y centros de datos, en los que invirtió 12.700 millones de dólares. Con todo, el negocio de su división de IA no ha despegado aún, generándole unas pérdidas operativas de 6.400 millones para unos ingresos de 3.200. En este sentido, el reciente acuerdo al que SpaceX ha llegado con Anthropic para alquilarle potencia de cómputo a razón de 1.250 millones de dólares al mes ha sido un balón de oxígeno para los de Musk.
Desarrollar computación de IA orbital a gran escala, fabricar chips de IA a gran escala, establecer una economía lunar, desarrollar sistemas que potencien las capacidades humanas y transportar personas y carga a la Luna y Marte implica una complejidad técnica significativa. Es posible que dichas iniciativas no alcancen la viabilidad comercial
En la práctica, es el servicio de internet por satélite Starlink el que sostiene financieramente a todo el grupo. Esta división aportó 11.400 millones de dólares de ingresos en 2025 y un beneficio operativo de 4.400 millones. La red de satélites alcanzó los 10,3 millones de suscriptores al cierre de marzo de este año.
SpaceX ha redirigido gran parte de sus esfuerzos hacia la creación de centros de datos de IA orbitales y en la Tierra, visualizando un mercado objetivo de 28,5 billones de dólares donde la IA representa el mayor porcentaje. Pero es un caso en el que, de nuevo, la rigurosidad que exigen las comunicaciones bursátiles oficiales son el principal némesis de las promesas grandilocuentes de Musk. “Desarrollar computación de IA orbital a gran escala, fabricar chips de IA a gran escala, establecer una economía lunar, desarrollar sistemas de aumento humano y transportar personas y carga a la Luna y Marte implica una complejidad técnica significativa”, avisa la documentación enviada a la SEC: “Es posible que dichas iniciativas no alcancen la viabilidad comercial”.
Cambio de estrategia
Las cuentas de la empresa han traído de vuelta a la actualidad unas declaraciones de Musk en 2023, en las que avisaba que SpaceX perdía dinero y que lograr sus objetivos supondrá “mucho más dinero perdido por el camino”. “Hay mucha presión, una presión inmensa, sobre una empresa que cotiza en bolsa para no tener un mal trimestre. Esto puede resultar en operaciones menos eficientes en la que haces todo lo posible al final del trimestre para no decepcionar a la gente”, añadía.
Esta situación era la que había alejado a la empresa de los parquets hasta ahora, ya que Musk y el resto de directivos pensaban que era mejor consolidar su negocio antes de dar el salto. ¿Y qué era, para ellos, consolidar su negocio? Según antiguos directivos de la empresa citados por The Wall Street Journal, enviar cohetes regularmente a Marte.
SpaceX no solo está muy lejos de empezar sus operaciones en Marte, sino que todavía no ha enviado ningún vehículo a la Luna. Es el motivo por el que los directivos citados por el prestigioso medio afirman estar “atónitos” de que la compañía haya decidido afrontar ahora esta operación.
Detrás de la decisión de Musk está ese giro hacia la IA orbital. Marte ha quedado en segundo plano para el magnate. Para financiar esa inversión, la compañía necesita el impulso que obtendrá sacando la compañía a bolsa.
Con todo, el control del magnate sobre SpaceX seguirá siendo férreo. Actualmente, posee el 50% de las acciones de la compañía, pero las características de estas le dan el 85% de la fuerza de voto. Musk no ha aclarado si piensa vender parte de su participación en la operación, pero debido a la naturaleza dual de las acciones de SpaceX, seguirá manteniendo el control del consejo directivo.
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