El mundo de 'Second Life' resucita gracias a la realidad virtual

Proyecto Sansar

Second Life no era un videojuego más, sino un simulador de vida virtual. Fue el primer proyecto que rompió la barrera entre realidad y ficción: los usuarios no solo eran avatares que chateaban, sino que utilizaban dinero real para comerciar con propiedades en el entorno digital. Sin embargo, 14 años después de su lanzamiento, sus calles han quedado vacías. Pero Linden Lab, sus desarrolladores, no se dan por vencidos: pretenden revivirlo con Sansar.

Estos visionarios quieren que la realidad virtual se controle con la mente

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Los creadores de Second Life quieren ahora aprovechar la tecnología de la realidad virtual para lograr una sensación mucho más inmersiva. De esta manera, utilizando gafas como Oculus Rift o HTC vive, las personas podrán conectarse a un mundo digital para relacionarse con otras y desarrollar sus propias salas o visitar otras que ya han diseñado.

Los avatares de Sansar podrán recorrer el Crystal Palace de Ámsterdam, jugar al baloncesto con amigos en una pista de barrio, o incluso explorar una exposición de la misión Apolo 11 donde una holografía del astronauta Buzz Aldrin da la bienvenida.

No obstante, Sansar es todavía un mundo en construcción. Aún quedan muchos escenarios y objetos por definir, pero los desarrolladores ya han publicado una beta en la que algunos usuarios pueden probar funciones todavía en fase de pruebas.

Según sus creadores, el objetivo de esta aplicación es democratizar el uso de la realidad virtual y modificar la forma de interactuar en internet. “Hasta ahora, la complejidad y el dinero eran límites para crear y publicar en este medio”, comenta en su página Ebbe Altberg, el director ejecutivo de Lindenlab.

Del mismo modo que ocurría con Second Life, los avatares también se podrán personalizar al gusto del usuario. Pero en este caso dan un paso más lejos. Utilizan la tecnología de Speech Graphics, una empresa dedicada al reconocimiento facial virtual que permite sincronizar las expresiones de alguien con las de su propio personaje.

A pesar de que los avances en comunicación añaden un nuevo nivel de interacción virtual, lo curioso de Second Life es que también se convirtió en un lugar para la oferta y la demanda de dinero real. Por ello, Sansar no iba a ser menos. Sus desarrolladores incorporan un sencillo menú de edición donde la comunidad puede crear sus propios modelos 3D para venderlos en la tienda virtual de Sansar.

Al igual que ocurre con otros entornos digitales, Sansar también es de pago. La compañía pide la cantidad mensual de 9,99 dólares para mantener servidores y dar soporte al cliente. El futuro determinará si se trata de un proyecto revolucionario o, por el contrario, un mundo virtual que terminará tan desierto como Second Life.

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