¿Quieres comer callos en Barcelona? Te decimos dónde hacerlo

Descubre dónde comer callos en diversos restaurantes de Barcelona.

Berta Martín

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Los callos son uno de los platos más típicos en diversas épocas del año en toda España. Si bien los callos a la madrileña son más frecuentes en la capital española, no se limitan sólo a esa ciudad. En muchas de las principales localidades de todo el país hay restaurantes donde se puede probar esta receta. Si quieres comer callos en Barcelona, te contamos dónde puedes hacerlo.

Conviene apuntar que tales platos suelen estar en establecimientos donde se ofrecen tapas y comidas algo más tradicionales.

Dónde comer callos en Barcelona

Haddock - La Taverne Canaille (C/ de València, 181, 08011)

Aunque se dedican principalmente a la gastronomía de la región, los callos del Haddock están entre los que el público más aconseja. Podría decirse que son simples, con un sofrito suave, con tripa, chorizo y sin pimentón. Sin embargo, el resultado es extraordinario.

El secreto está en la elección de unas materias primas de excelente calidad y en priorizar el sabor y la textura sobre la estética. Para muchos, se trata de los callos más suaves y cremosos que se pueden encontrar en la Ciudad Condal, y no es algo menor considerando que algunos se resisten a consumirlos porque no son lo suficientemente tiernos. Si es tu caso, ve a Haddock.

Can Vilaró (C/ del Comte Borrell, 61, 08015)

Este espacio de la zona de Sant Antoni es uno de los grandes representantes de una tradición culinaria que va de generación en generación. Quienes elaboran los callos en sus instalaciones siguen los mismos pasos desde hace décadas, y eso explica semejante manjar. Permanecen igual y con el mismo sabor a lo largo del tiempo, siendo uno de los grandes éxitos de la carta de este indispensable restaurante catalán.

Bodega Joan. C/ Rosellón 164, 08036

Inaugurada en 1942 por Joan Balsells i Torres y Balbina Garrido, empezó su actividad como venta a granel de vinos catalanes. Durante la primera década de su historia se transformó en una casa de comidas y ahora hay platos típicos de la cocina catalana y en general del país. 80 años después de su apertura, ellos mismo relatan en su web que la bodega garantiza una magnífica aventura gastronómica para convertir los clásicos siempre con un toque innovador.

Son famosos sus desayunos de tenedor, como los calamares a la plancha con garbanzos, los huevos con bacon o los famosos callos con garbanzos.

Barra Alta (Carrer de Laforja, 11, 08006)

Las sucursales de Madrid y Barcelona de este lugar son similares, pero no iguales. En la segunda, los callos se sirven con garbanzos y son especialmente melosos porque se cocinan a un fuego muy lento y se acompañan con las clásicas senderuelas.

No dudes en pedir los callos como complemento de la comida estrella de la casa: su bacalao confitado en aceite de oliva virgen extra.

Elisabets 1962 (Carrer de les Ramelleres, 3, 08001)

En el barrio del Raval, este restaurante cuenta con bocadillos, tapas y menús del día. Entre los primeros hay diversidad de tapas, como las bombas, los boquerones, las patatas bravas y los callos punto picantes.  

Granja Elena (Pg. de la Zona Franca, 228, 08038)

Granja Elena es un pequeño local ubicado cerca de la Plaza Cerdà en el que conviven dos propuestas sencillas e interesantes. Dividiéndolas según la hora del día, destaca la que contempla los platos de mediodía tan económicos como abundantes. Prácticamente todos constituyen una posible sugerencia, pero sobresalen los exquisitos callos con cap y pota o cabeza y pata.

Su ambiente ruidoso y por momentos incómodo no ha evitado que la gente se agolpe en la puerta para probar sus preparaciones. Por el contrario, ya forma parte de su espíritu único. Es una experiencia .

El Rebost d'Hostafrancs (C/ de Béjar, 33, 08014)

En el popular barrio de Sants, este restaurante de cocina mediterránea ofrece variedad de platos como el bogavante, también sus elaboraciones de rabo de toro.

Ofrecen los tradicionales desayunos de tenedor y cuchara que es donde están los platos mucho más contundentes como los famosos callos. Sin duda, uno de los mejores lugares para probarlos si estás en la Ciudad Condal y empieza a refrescar.

Bar Gelida (C/ de la Diputació, 133, 08015)

Este es uno de esos bares de los que 'ya no quedan', como reza alguna valoración en los portales de recetas y turismo. Parece como viajar al pasado, con los pósteres del Barcelona campeón de la Champions League 92 que aún decoran los muros.

Pero vamos a lo importante: sus callos. Son buenos y baratos y, si quieres, te los sirven con unas magníficas patatas fritas. Mezclándolo todo, el paladar se regocija por lo bien conseguido. Han logrado capturar la esencia de los callos tradicionales. El resto de la carta está basada en ofertas mediterráneas clásicas

Molino de Pez (Carrer de Còrsega, 346, 08037)

Grupo La Ancha posee diversos establecimientos repartidos entre Madrid y Barcelona. En este caso, ofrece la opción de comer platos tradicionales y para compartir al estilo de una casa de comidas.

Es por esto que aquí se reivindican los platos de siempre, de cuchara, los pucheros y aquellas raciones generosas; junto a las carnes a la parrilla y en horno de leña. Entre los platos, probarás exquisiteces como el puchero de lentejas estofadas con codillo ibérico, las albóndigas, la ensaladilla rusa, los callos a la madrileña o la tortilla guisada con almejas.

Can Ros (C/ de Roger de Flor, 303, 08025)

De entre los distintos restaurantes donde comer callos en Barcelona, tenemos este en pleno Eixample. Son famosas sus tapas y en especial el plato estrella del que hablamos esta excelente según sus asiduos. Son geniales también sus diversos guisos

 

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