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#OturaShow: dimisiones y denuncias cruzadas entre dos alcaldes expulsados del PP

Ignacio Fernández-Sanz y Pedro Cabanillas han salido del PP tras sucederse en la alcaldía de Otura en menos de dos años

Ambos han sido condenados por el mismo delito, cometido cuando formaban parte del mismo equipo de Gobierno

Se han denunciado entre ellos por falsificar facturas y documentos públicos, y a ambos los han abandonado sus concejales

Cabanillas intentó mantenerse en el cargo tras su condena pese a las presiones de la dirección del PP

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PSOE pedirá la disolución del Ayuntamiento de Otura si el PP es "incapaz" de resolver "el caos que ha creado"

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Otura –oficialmente desde 2013 llamada Villa de Otura– es un municipio de casi 7000 habitantes en el área metropolitana de Granada, a apenas 12 kilómetros de la capital, y que ejerce en parte como ciudad dormitorio o de descanso los fines de semana para familias que tienen allí su segunda residencia.

En las municipales de 2011, el Partido Popular obtuvo 8 de 13 posibles concejales, una holgada mayoría absoluta que ahora está a punto de perder tras pasar la mayor parte de lo que va de mandato desangrándose en peleas internas, con casos de corrupción aireados por denuncias cruzadas entre sus concejales y dos alcaldes dimisionarios, condenados y expulsados del partido en apenas un año y medio. La concatenación de trapos sucios lavados a la vista de todos, con ramificaciones en las peleas por la sucesión de Granada capital o la Diputación provincial, ha creado incluso un hashtag en las redes sociales: #Oturashow.

El último episodio es la resistencia a dimitir de Pedro Cabanillas, ex alcalde de facto, suspendido de militancia del PP, que fue condenado por el Juzgado de lo Penal número 1 de Granada a ocho años de inhabilitación por prevaricación. Cabanillas se negó a abandonar el cargo pese a las órdenes de la dirección provincial del partido, y los seis concejales de su equipo de gobierno decidieron dimitir en bloque en su lugar, dejándolo sólo al frente del Ayuntamiento.

Finalmente, el jueves 16 de enero, Cabanillas cedía a las presiones de la dirección y formalizaba su dimisión, asegurando que no lo hizo antes “por una confusión” y que recurriría la sentencia que lo condena a inhabilitación. Con todo, no es el primer alcalde al que su propio grupo municipal se le vuelve en contra en menos de un año y medio.

Traiciones encadenadas

De hecho, Cabanillas accedió al cargo tras la dimisión de su antecesor, Ignacio Fernández-Sanz. Figura de peso en el PP de Granada, en tanto que gerente del mismo durante tres lustros, Fernández-Sanz accedió a la alcaldía en 2007 tras ganar por mayoría simple apoyándose en un pacto con el Grupo Independiente de Otura (GIO) que se rompió cuando estos lo acusaron de usar el dinero del Plan E para pagar nóminas. En 2011, pese a todo, logró la mayoría absoluta de 8 ediles sobre 13, doblando la representación del PSOE, con sólo 4. Además, en febrero 2012, la esposa de Fernández-Sanz, Eva Martín, obtenía un escaño como parlamentaria andaluza por Granada.

Eso sí, poco le duró la alegría. En septiembre de 2012 seis de los ocho concejales del PP denunciaban alcalde y teniente de alcalde –el todavía popular Ignacio Pérez– por, presuntamente, justificar con facturas falsas 178.000 euros en el plan de pago a proveedores cuyo destino no se conocía. Tras muchos tiras y afloja con la dirección, Fernández-Sanz dimitía como alcalde alegando “problemas de salud” y mantenía el acta.

Posteriormente, abandonaba el partido, para fundar más tarde la adscripción granadina del PPL, la escisión del PP de Melilla que intenta convertirse en partido de ámbito nacional. Al mismo tiempo, denunciaba por falsificación de informes al Consejo Consultivo a Cabanillas, y acababa sentándose junto a él en el banquillo y siendo condenado por un caso de prevaricación. Para colmo de males, el Juzgado de Instrucción número 2 de Santa Fe ha reabierto, gracias a una ampliación de denuncia, un caso archivado en 2009 en el que se acusa de conceder una licencia ilegal de nuevo a ambos rivales políticos.

Aunque la historia de las guerras internas del PP de Otura puede remontarse hasta 2005, cuando el presidente provincial, Sebastián Pérez, se decantó por Fernández-Sanz, entonces secretario local, en su disputa con el entonces presidente de los populares oturenses, Eduardo Anguita. En noviembre de ese año, Anguita y varios ediles del grupo municipal afines a él –entonces el Ayuntamiento era gobernado por el PSOE– abandonaron el PP y fundaron el GIO. Tres años más tarde, no tuvieron problemas en pactar con su ex partido a cambio del puesto de teniente de alcalde para Anguita.

Lucha interna en el PP de Granada

Fernández-Sanz, así pues, llegó a la presidencia del PP de Otura, hoy en manos de una gestora, aupándose en su cargo de funcionario del partido y con el apoyo explícito de la dirección provincial, y salió cuando lo perdió. Con gran conocimiento interno del partido, en sus declaraciones públicas siempre se ha presentado como una víctima de la guerra por suceder al actual presidente del PP de Granada y la Diputación, Sebastián Pérez.

Pérez se prefigura como el futuro candidato al Ayuntamiento de Granada, en 2015, donde ya fue teniente de alcalde, ante la edad del actual regidor, José Torres Hurtado, y los casos de corrupción que lo salpican, como el ‘Palacio de Hielo’. En la carrera por sucederlo al frente de partido e institución provincial, Fernández-Sanz cree que el diputado provincial y alcalde de Güejar Sierra, José Robles, quiso “cobrarse” su cabeza usando a Cabanillas.

Así, PSOE e IU claman por la intervención del Ayuntamiento de Otura para que pase a manos de una gestora hasta las municipales de 2015 y se haga una auditoría que aclare las cuentas. Mientras tanto, el PP de Granada lucha por contener la hemorragia sin saber quién podría ser el sucesor de un Cabanillas que ahora se siente traicionado por la dirección que lo aupó. Y mientras tanto, los ciudadanos no saben si reír o llorar ante el #OturaShow.

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