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Los afines a Susana Díaz hacen cuentas: necesitan arrasar en Andalucía o no bastará para que llegue a Ferraz

Dudan del control sobre sus territorios de los barones que han expresado su incondicionalidad hacia ella

Crece el desasosiego en las filas del PSOE-A por la tardanza de la líder en revelar su futuro

La presidenta se ve obligada a acallar los rumores de adelanto electoral en Andalucía

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Susana Díaz.

El nerviosismo en el entorno de Susana Díaz sobre sus opciones de ganar las primarias por la secretaría general del PSOE, en caso de que se presentara, no viene tanto de que pueda vencer en Andalucía -lo que dan por sentado que ocurrirá- sino de que dudan de que el respaldo de los barones en otros territorios sea suficiente a la hora de movilizar a sus militantes. En paralelo, aguardan con temor la cifra de los afiliados del PSC que finalmente podrán votar porque en general dan por perdida la batalla en Cataluña pero la clave es por cuánto.

Por eso, los cálculos en el PSOE de Andalucía pasan no sólo por que Susana Díaz gane en Andalucía, sino por que lo haga con holgura, y en todo caso, no creen que eso garantice que sea suficiente. Dependerá en gran medida también de la participación en otros territorios, aunque siempre sin perder de vista el peso determinante de Andalucía por ser la federación más numerosa del PSOE. El censo estuvo en 45.655 afiliados en la consulta en la que Pedro Sánchez fue elegido secretario general en 2014.

Se une a esto un creciente desasosiego por la tardanza de la secretaria general del PSOE-A a la hora de desvelar su futuro, lo que desanima a los susanistas. Una vez que Patxi López y Pedro Sánchez han anunciado que optarán a la secretaría general, creen que la presidenta de la Junta de Andalucía no debe prorrogar mucho más su anuncio. Pese a que entienden que lo dilate, porque se juega lo que sus rivales no -un gobierno-, temen que el juego de la ambigüedad termine pesando en su contra. De hecho, Díaz ya está lidiando con los inconvenientes de la rumorología sobre un posible adelanto electoral en Andalucía y la presión de sus socios de investidura de Ciudadanos.

Un diputado muy cercano a Susana Díaz recordaba este jueves que se une a ello que la decisión de prolongar la vida de la gestora del PSOE por tanto tiempo -serán más de nueve meses cuando la de 2000 duró la mitad- no ha dado los resultados que podían presuponerse porque no ha hecho desistir a rivales como Pedro Sánchez, en el que ven el mayor peligro para las aspiraciones de Susana Díaz, sino que incluso el tiempo parece haberle dado alas.

"Está acostumbrada a lidiar con esto [Andalucía], pero Pedro Sánchez no tiene nada que ver. ¿Qué pasa si Pedro Sánchez saca en las primarias un 40% de los votos? Está acostumbrada a integrar y manejar ese resultado no sería nada fácil", expone un veterano socialista, quien no descarta que el último cartucho sea el de la unión de fuerzas con Patxi López "porque está en riesgo el partido". Son muchos los que en el PSOE-A están convencidos de que una victoria de Pedro Sánchez no sólo es un peligro para el partido, sino que desautorizaría definitivamente a la presidenta de la Junta de Andalucía.

En las primarias de 2014, un Pedro Sánchez respaldado entonces por Susana Díaz se impuso con más del 60% de los sufragios, tras recibir el respaldo de casi 20.000 militantes, y muy por delante de Eduardo Madina, que apenas superó un 20%, y José Antonio Pérez Tapias (en torno a un 15%). Las estimaciones más optimistas en San Vicente, sede de los socialistas andaluces, pasan por lograr un mínimo de 25.000 votos en Andalucía en las primarias previstas a finales de mayo y teniendo en cuenta que se augura una caída en el censo, sobre cuyo número los responsables de la federación son herméticos y sólo dan la cifra redonda y responden con un "no hay grandes variaciones".

Sin embargo, pese a este control de las posibilidades de Susana Díaz que dicen tener en el PSOE-A, tienen escasa confianza de que pueda ocurrir lo mismo con los barones que le han brindado su respaldo públicamente insistiéndole además en que dé ya el paso. No ya sólo el caso de Ximo Puig, dado que las afinidades en la Comunidad Valenciana están bastante divididas, sino también de Emiliano García-Pagé, con los que se vio el pasado fin de semana, o de Guillermo Fernández Vara o Javier Lambán.

Es precisamente esto lo que da alas a los pedristas: una cosa es la que dicen los barones y otra las bases, con las que nuevamente espera un encuentro en un par de semanas el precandidato en Andalucía, concretamente en la provincia de Cádiz, que junto con Sevilla conforman el eje de poder del partido en el sur.

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