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'Pork Lovers Tour': el autobús de la industria porcina española que recorre Europa

Este vehículo recorrerá múltiples ciudades europeas extendiendo la idea de que los cerdos existen en este mundo para complacernos, para ser utilizados y convertidos en nuestra comida

Las empresas de explotación animal, inmersas en este sistema de producción capitalista, funcionan por y para la generación de beneficio económico. Poco les importan las vidas que dejan atrás, pues no tiene en cuenta a los seres sintientes que asesinan a cambio de obtener los productos que venden

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Una cerda y su cría en una granja de explotación porcina.

Condiciones de vida de una cerda y su cría en una granja de explotación porcina. Filmingforliberation.com

Se trata de un llamativo autobús rosa chicle cuyo logo es un hocico de cerdo con forma de corazón. Sus colores nos recuerden a la fantasía y al algodón de azúcar con el que soñábamos en la infancia; sin embargo, sus intenciones no tienen nada que ver con la compasión, el amor o la justicia. Este vehículo recorrerá múltiples ciudades europeas extendiendo la idea de que los cerdos existen en este mundo para complacernos, para ser utilizados y convertidos en nuestra comida.

La industria porcina española, concretamente Interporc (Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca) inició el pasado 18 de septiembre en Barcelona su tour para la promoción y divulgación de “la calidad y las cualidades nutricionales de los productos del porcino blanco”. La campaña de Interporc es consecuencia del declive económico en que se encuentra el negocio de la carne de cerdo, con una imagen socialmente perjudicada en Europa. Su objetivo, por tanto, es claro: impulsar este sector de la explotación animal en el Estado español a través de la reactivación del consumo.

Las empresas de explotación animal, inmersas en este sistema de producción capitalista, funcionan por y para la generación de beneficio económico. A Interporc poco le importan las vidas que deja atrás, pues no tiene en cuenta a los seres sintientes que asesina a cambio de obtener los productos que vende.

¿Podría siquiera existir esta empresa, si nos atreviéramos a reconocer a cada uno de los individuos que dejan su cuerpo y su vida a lo largo de la cadena de producción? ¿Podría acaso prosperar un negocio como este si dejáramos de considerar a los demás animales como productos para satisfacer nuestros paladares? Pocas veces tenemos la oportunidad de cruzar nuestra mirada con la de un cerdo, dejarnos mirar por sus pequeños ojos, dejarnos olisquear por su suave y rosado hocico o ser nosotras quienes acariciemos la dura piel de uno de estos animales… Poco sabemos de sus características y gustos, estamos distanciadas física y emocionalmente. Seguramente, si fuéramos capaces de romper esa distancia especista que justifica la diferencia entre los cerdos y los animales con los que frecuentemente convivimos (como perros y gatos), algo cambiaría.

El autobús con el que Interporc, el lobby de la industria porcina española, está recorriendo Europa.

El autobús con el que Interporc, lobby de la industria porcina española, trata de fomentar en Europa el consumo de la carne y otros productos derivados de los cerdos.

Volvamos ahora a Interporc y al dinero, gran motor de esta máquina. Hablemos de cifras: 1.366.384,20€ es la cantidad total que ha destinado la Unión Europea a la campaña, en el marco del proyecto 'Enjoy it’s from Europe'. El proyecto 'Pork Lovers' fue aprobado en el año 2016 y tiene prevista una duración de tres años. Los países en los que se focalizará serán España, Reino Unido, Alemania, Francia y Portugal, siendo los dos primeros los países donde se realizará el tour este año. Las razones de su elección se basan, en el caso de Reino Unido, a su bajo nivel de consumo de carne de cerdo (24,5 kg per cápita). En el caso del Estado español, se debe definitivamente al descenso de la compra de estos productos, traduciéndose en pérdidas económicas para el sector de explotación de cerdos. Según los  datos de la Unión Europea, en el año 2008 Europa tenía un consumo per cápita de 41,7 kg de carne de cerdo, que en 2015 se redujo a 40,9 kg.

La pregunta obligada para los contribuyentes en este punto es si estamos de acuerdo en que la Unión Europea invierta nuestro dinero en realzar y apoyar económicamente a los negocios de explotación animal.

Lo que la industria de explotación de cerdos oculta

Las propiedades nutricionales de la carne de cerdo, el cuidado por el medioambiente y el bienestar animal son los tres ejes en que se apoya la campaña 'Pork Lovers'. No obstante, la veracidad de sus enunciados puede ser fácilmente refutada con los datos que ofrecen instituciones legitimadas por la misma Unión Europea, al participar con ellas desde otros lugares y acuerdos políticos, como son la Organización de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud.

El último  informe del año 2014 de la IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer) de la Organización Mundial de la Salud puso sobre la mesa la innegable correlación entre el consumo de productos de origen animal y el desarrollo de cáncer. Su ingesta se encuentra también asociada al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Con el paso de los años, los mitos en torno a las dietas vegetariana y vegana van cayendo, y numerosos especialistas en medicina y nutrición  defienden cada vez más las dietas vegetales que excluyan los productos de origen animal.

Por otro lado, el  informe elaborado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación) no deja espacio a dudas: las industrias de explotación animal juegan un rol fundamental en el mantenimiento de la actual crisis ecológica. La explotación animal tiene correlación directa con daños ambientales como el cambio climático y la contaminación atmosférica, el deterioro de la biodiversidad, la transformación de los hábitats, la contaminación y agotamiento del agua y la degradación de la tierra.

Sin embargo, el desafío más grande se encuentra en confrontar los supuestos biensonantes de bienestar animal que promueven estas empresas. El bienestar animal es una falacia si pensamos en el hacinamiento extremo característico de la infraestructura agrícola. Así queda reflejado en la  investigación que la organización Igualdad Animal realizó en múltiples granjas de cerdos del Estado español: las manifestaciones físicas de estrés y sufrimiento por parte de los cerdos, así como numerosas enfermedades respiratorias, roces, heridas, abcesos, hernias, tumores, abortos, aplastamiento de lechones en las jaulas de gestación, canibalismo o la muerte y sufrimiento que se producen durante el transporte son algunos de los episodios frecuentes en la vida de estos animales, que acabarán siendo asesinados en la fila del matadero para convertirse en carne.

La ganadería extensiva o ecológica no es tampoco la solución. Aquí el ejercicio consiste en mover el foco del “trato” al “uso” de los demás animales, pues el valor del bienestar entra en contradicción con el antiespecismo desde el mismo momento en que se pasa por encima de los intereses básicos de cualquier animal en vivir, no sufrir y ser libre.

En este sentido, la normativa europea, supuesta garante de dicho bienestar, es una forma de regular la explotación animal, con una mayor o menor cantidad de maltrato en el proceso de cría, engorde, transporte y asesinato en los mataderos. Pero que algo sea legal (que es el “argumento” principal a mano de Interporc) no lo convierte, per se, en ético o legítimo. Este cuestionamiento es al que convoca, desde su nacimiento, el movimiento de liberación animal, así como la mayoría de movimientos por la justicia social.

Una invitación a convertirnos en 'Freedom Lovers'

Según los datos que sostiene la UE, una campaña anteriormente realizada por Interporc en 2013 supuso un incremento total de 3,8 kg per cápita en el consumo de carne de cerdo del año 2013 al 2015 en el Estado español.

Aunque pueda parecer absurdo, un autobús rosa chicle puede impactar de forma muy negativa en la vida muchos animales no humanos, aumentando el número de cerdos criados, encerrados y asesinados para posteriormente ser consumidos. Los talleres de cocina, las visitas a tiendas de venta al por menor, la realización de talleres con niños y niñas, la participación en ferias especializadas e incluso la entrega de regalos son algunas de las estrategias de estos negocios de explotación animal para sostenerse e incrementar su beneficio económico.

La campaña 'Pork Lovers', al más puro estilo lobby, podría convertirse en una llamada a aumentar los esfuerzos de difusión del respeto hacia todos los animales y de promoción del veganismo como acción política consecuente frente a la injusticia especista cotidiana. Este es el camino que nos espera (más difícil de transitar, pero necesario para no dejar a nadie atrás). Nos queda, entonces, plantarnos ante campañas que atropellan, a golpe de subvención, el compromiso que como humanas deberíamos adoptar con la vida y los intereses de los demás animales, y con la justicia medioambiental y social global.

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